/ jueves 21 de mayo de 2020

Concepto de estudiante

Los templos del saber han cerrado sus puertas de forma temporal, un silencio inesperado reina en los pasillos, en las aulas, en cada rincón, la ausencia de los alumnos se percibe no solo en las escuelas, también en las calles, en el trasporte y hasta en los mismos hogares, el vaivén frenético salpicado de ilusiones, sonrisas y algarabía propia, mora en el desierto del espacio público y se resguarda impaciente en los muros del ámbito privado.

Las mochilas, los uniformes y la constancia de un horario se han quedado guardados en un cajón, en un cuarto o quizá debajo de la cama, la disciplina ha tomado unas vacaciones inesperadas, la imagen de una persona conductor del conocimiento se encuentra a distancia a la vista de una pantalla, la vida repentinamente ha modificado la rutina, los tiempos y hasta los rituales.

Los alumnos han dejado de alimentarse del saber que emana de su mentor, alimento intelectual que es fecundo en la convivencia pactada en el tiempo y en el espacio, que sigue un orden y que entrelaza no solo páginas de conocimiento, también borda sentimientos de amistad, de respeto y admiración, que se dibujan en el lienzo pulcro del inquebrantable ejemplo, aun en la actitud pasiva de aquel que se encuentra habido del saber.

El alumno siempre tendrá el privilegio de ostentarse como estudiante, sin embargo, el estudiante no siempre tiene esa condición de ser alumno. El espacio físico es solo una estructura ataviada con los instrumentos del saber, más no condición exclusiva. Los elementos que unen el concepto más amplio del estudiante en plenitud, son más profundos.

La edad es solo una condición que encentra sustento en el tiempo, no un impedimento para el saber, la motivación y la guía de otra persona (docente) es de gran relevancia, sin embargo, el afán y el deseo de sí mismo logra superar esa necesidad. La disposición de la información, los espacios y los medios, solo encuentran límites cuando la perseverancia se nutre de la pereza.

El estudiante genuino es aquel que por su propio interés se compromete con el saber, lo cuestiona, lo desea, su motivación no encuentra muros inquebrantables, su desarrollo es vigoroso, investiga, explora, siente, su curiosidad esta siempre despierta, se arriesga, el tiempo y el espacio son sus aliados. Está consciente que la aprehensión, la puesta en práctica y la lectura de conocimientos de alguna ciencia, arte u oficio, le permitirá tomar riesgos para descubrir que el saber, es un elemento indispensable para desarrollarse a plenitud como persona y como profesionista, siempre teniendo como premisa el privilegio y el derecho de hacerlo en plena libertad.

El buen estudiante compromete su pensamiento y su energía en el logro de una meta, está consciente que el verdadero aprendizaje no se basa en memorizar ideas o información, sino en ser proactivo y apoderarse del conocimiento, sabe que para ello es necesario desarrollar habilidades de comunicación, lectoras, de trabajo en equipo, tecnológicas, para clasificar la información y más.

Felicidades para todos los estudiantes, sin importar su edad, condición o especialidad, sino más bien su habilidad académica, su actitud y su inquebrantable disciplina.

Los templos del saber han cerrado sus puertas de forma temporal, un silencio inesperado reina en los pasillos, en las aulas, en cada rincón, la ausencia de los alumnos se percibe no solo en las escuelas, también en las calles, en el trasporte y hasta en los mismos hogares, el vaivén frenético salpicado de ilusiones, sonrisas y algarabía propia, mora en el desierto del espacio público y se resguarda impaciente en los muros del ámbito privado.

Las mochilas, los uniformes y la constancia de un horario se han quedado guardados en un cajón, en un cuarto o quizá debajo de la cama, la disciplina ha tomado unas vacaciones inesperadas, la imagen de una persona conductor del conocimiento se encuentra a distancia a la vista de una pantalla, la vida repentinamente ha modificado la rutina, los tiempos y hasta los rituales.

Los alumnos han dejado de alimentarse del saber que emana de su mentor, alimento intelectual que es fecundo en la convivencia pactada en el tiempo y en el espacio, que sigue un orden y que entrelaza no solo páginas de conocimiento, también borda sentimientos de amistad, de respeto y admiración, que se dibujan en el lienzo pulcro del inquebrantable ejemplo, aun en la actitud pasiva de aquel que se encuentra habido del saber.

El alumno siempre tendrá el privilegio de ostentarse como estudiante, sin embargo, el estudiante no siempre tiene esa condición de ser alumno. El espacio físico es solo una estructura ataviada con los instrumentos del saber, más no condición exclusiva. Los elementos que unen el concepto más amplio del estudiante en plenitud, son más profundos.

La edad es solo una condición que encentra sustento en el tiempo, no un impedimento para el saber, la motivación y la guía de otra persona (docente) es de gran relevancia, sin embargo, el afán y el deseo de sí mismo logra superar esa necesidad. La disposición de la información, los espacios y los medios, solo encuentran límites cuando la perseverancia se nutre de la pereza.

El estudiante genuino es aquel que por su propio interés se compromete con el saber, lo cuestiona, lo desea, su motivación no encuentra muros inquebrantables, su desarrollo es vigoroso, investiga, explora, siente, su curiosidad esta siempre despierta, se arriesga, el tiempo y el espacio son sus aliados. Está consciente que la aprehensión, la puesta en práctica y la lectura de conocimientos de alguna ciencia, arte u oficio, le permitirá tomar riesgos para descubrir que el saber, es un elemento indispensable para desarrollarse a plenitud como persona y como profesionista, siempre teniendo como premisa el privilegio y el derecho de hacerlo en plena libertad.

El buen estudiante compromete su pensamiento y su energía en el logro de una meta, está consciente que el verdadero aprendizaje no se basa en memorizar ideas o información, sino en ser proactivo y apoderarse del conocimiento, sabe que para ello es necesario desarrollar habilidades de comunicación, lectoras, de trabajo en equipo, tecnológicas, para clasificar la información y más.

Felicidades para todos los estudiantes, sin importar su edad, condición o especialidad, sino más bien su habilidad académica, su actitud y su inquebrantable disciplina.

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