/ lunes 8 de abril de 2019

Hablando de cacerías

“Según informe gráfico de INEGI 2017, en el portal del Consejo de Desarrollo Económico Estatal y plataforma de inteligencia para competitividad del sector privado, en el rubro “Transporte público masivo automotor”; las líneas alimentadoras obtuvieron sólo 36. % de aprobación en suficiencia de ruta, según percibieron los usuarios, tuvimos 44.2%, muy por debajo del promedio nacional (68.6).

Los encuestados opinaron que el servicio no tiene suficientes rutas; nos consideran 4° estado del país, peor calificado en esto. En varias colonias de la periferia solo hay una ruta. La desmedida creación de viviendas lejos de la mancha urbana, rebasa la creación de nuevos recorridos para satisfacer la demanda del usuario. 55.8% se aglutina en paraderos sin sombras ni bancas; esperan hasta media hora; las unidades se llenan rápido. 46.8% negaron recibir un trato amable y respetuoso de operadores. En contraparte, la línea troncal obtuvo hasta 74.6% de aprobación. Aun así, el nuevo sistema no logra cambios sustanciales en beneficio general del usuario, que a diario denuncia el golpe a su economía, por trasbordos de ruta que también afectan sus tiempos de espera y traslado que en ocasiones varían, de 20 minutos a hora y media”. (Cambios a favor recientes, ninguno).

El pasado jueves, Retén Ciudadano, ante el posible aumento a la tarifa del transporte público, realizó su segunda cacería de camiones en malas condiciones. Descubrieron que se ordenó a los choferes no pasar por la 11 para eludir su acción de descubrir unidades deficientes, sin placas; choferes sin licencia de conducir y respectivo tarjetón. Por ello desviaron su acción a Neri Santos y Allende, en las fuentes danzarinas donde las rutas alimentadoras paran a bajar y subir pasajeros. Una parte del movimiento subía a la unidad y pedía papeles al chofer. Algunos de estos los mostraban dócilmente sus documentos; a otros les molestó, pero pocos se opusieron a enseñarlos argumentando no estar obligados a obedecer a alguien sin autoridad. Otros participantes de la cacería verificaban si las unidades portaban placas, vidrios rotos, números; modelos, estado de luces y según deficiencias, las describían con chinola en cada unidad. Algunos usuarios que esperaban su respectivo transporte, lejos de apoyar la acción del Retén contra las rutas que eludían la parada en los puntos de revisión, recibiendo rechiflas y gritos exigiendo detenerse a las unidades en fuga, enfocaron su molestas hacia los activistas. A diferencia de la acción anterior, nadie de la Dirección de Vialidad hizo presencia esta vez; sólo una unidad de la Dirección de Transporte que pasó por el lugar se detuvo un momento.

De la Neri Santos, el movimiento pasó a las “aguas danzarinas” y tomaron la entrada del “Vive-bus”, abriendo paso a quienes desearan ingresar sin pagar. Bajo consignas “Corral paga” y “A 7$ sí, a 9$ no”, invitaban a sufragar lo justo. Siguió la detención de unidades de la línea troncal sin placas. Con chinola marcaban cada unidad explicando a choferes el motivo. No hubo reclamos. Los choferes esperaban hasta terminar la revisión. La caza en rutas alimentadoras y troncal, son actos en protesta al posible aumento a la tarifa del transporte público, que los concesionarios expusieron tiempo atrás a la secretaría general de gobierno. La 2ª cacería del Retén, exhibió generalizadas anomalías en el servicio; una, entre varias justificaciones para mantener la tarifa consciente que los usuarios exigen.

Cacería invertida, la que generó mi tesón por hacer efectivo mi derecho al libre tránsito; los cazadores, el mafioso, familia y su propia ley. Agentes, policías de vialidad, la CES y bandoleros, apoyan poses y aspavientos del lobo feroz, dueño de la calle. Mi crítica, predispone a intentar intimidar y fabricar faltas, con súbditos de JCAS y JMAS. Años atrás la autoridad competente obligó a identificar su negocio y a no trabajar fuera del local al pandillero; pero reincide. Si no frenan sus ínfulas de hampón; la acción de mandos, sesgada u omisa, da lugar a exigir en otras instancias, el legítimo respeto a mis derechos.

Fe de erratas. En mi anterior, primer párrafo; en lugar de “policías” debió decir “políticas” de AMLO.

“Según informe gráfico de INEGI 2017, en el portal del Consejo de Desarrollo Económico Estatal y plataforma de inteligencia para competitividad del sector privado, en el rubro “Transporte público masivo automotor”; las líneas alimentadoras obtuvieron sólo 36. % de aprobación en suficiencia de ruta, según percibieron los usuarios, tuvimos 44.2%, muy por debajo del promedio nacional (68.6).

Los encuestados opinaron que el servicio no tiene suficientes rutas; nos consideran 4° estado del país, peor calificado en esto. En varias colonias de la periferia solo hay una ruta. La desmedida creación de viviendas lejos de la mancha urbana, rebasa la creación de nuevos recorridos para satisfacer la demanda del usuario. 55.8% se aglutina en paraderos sin sombras ni bancas; esperan hasta media hora; las unidades se llenan rápido. 46.8% negaron recibir un trato amable y respetuoso de operadores. En contraparte, la línea troncal obtuvo hasta 74.6% de aprobación. Aun así, el nuevo sistema no logra cambios sustanciales en beneficio general del usuario, que a diario denuncia el golpe a su economía, por trasbordos de ruta que también afectan sus tiempos de espera y traslado que en ocasiones varían, de 20 minutos a hora y media”. (Cambios a favor recientes, ninguno).

El pasado jueves, Retén Ciudadano, ante el posible aumento a la tarifa del transporte público, realizó su segunda cacería de camiones en malas condiciones. Descubrieron que se ordenó a los choferes no pasar por la 11 para eludir su acción de descubrir unidades deficientes, sin placas; choferes sin licencia de conducir y respectivo tarjetón. Por ello desviaron su acción a Neri Santos y Allende, en las fuentes danzarinas donde las rutas alimentadoras paran a bajar y subir pasajeros. Una parte del movimiento subía a la unidad y pedía papeles al chofer. Algunos de estos los mostraban dócilmente sus documentos; a otros les molestó, pero pocos se opusieron a enseñarlos argumentando no estar obligados a obedecer a alguien sin autoridad. Otros participantes de la cacería verificaban si las unidades portaban placas, vidrios rotos, números; modelos, estado de luces y según deficiencias, las describían con chinola en cada unidad. Algunos usuarios que esperaban su respectivo transporte, lejos de apoyar la acción del Retén contra las rutas que eludían la parada en los puntos de revisión, recibiendo rechiflas y gritos exigiendo detenerse a las unidades en fuga, enfocaron su molestas hacia los activistas. A diferencia de la acción anterior, nadie de la Dirección de Vialidad hizo presencia esta vez; sólo una unidad de la Dirección de Transporte que pasó por el lugar se detuvo un momento.

De la Neri Santos, el movimiento pasó a las “aguas danzarinas” y tomaron la entrada del “Vive-bus”, abriendo paso a quienes desearan ingresar sin pagar. Bajo consignas “Corral paga” y “A 7$ sí, a 9$ no”, invitaban a sufragar lo justo. Siguió la detención de unidades de la línea troncal sin placas. Con chinola marcaban cada unidad explicando a choferes el motivo. No hubo reclamos. Los choferes esperaban hasta terminar la revisión. La caza en rutas alimentadoras y troncal, son actos en protesta al posible aumento a la tarifa del transporte público, que los concesionarios expusieron tiempo atrás a la secretaría general de gobierno. La 2ª cacería del Retén, exhibió generalizadas anomalías en el servicio; una, entre varias justificaciones para mantener la tarifa consciente que los usuarios exigen.

Cacería invertida, la que generó mi tesón por hacer efectivo mi derecho al libre tránsito; los cazadores, el mafioso, familia y su propia ley. Agentes, policías de vialidad, la CES y bandoleros, apoyan poses y aspavientos del lobo feroz, dueño de la calle. Mi crítica, predispone a intentar intimidar y fabricar faltas, con súbditos de JCAS y JMAS. Años atrás la autoridad competente obligó a identificar su negocio y a no trabajar fuera del local al pandillero; pero reincide. Si no frenan sus ínfulas de hampón; la acción de mandos, sesgada u omisa, da lugar a exigir en otras instancias, el legítimo respeto a mis derechos.

Fe de erratas. En mi anterior, primer párrafo; en lugar de “policías” debió decir “políticas” de AMLO.

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