/ miércoles 8 de mayo de 2019

Equilibrio, la clave del poder

Con placer dirijo mis pensamientos hacia usted querido lector, que en esta coincidencia de encontrarnos a través de las palabras, nos conectamos con el universo, no es una simple casualidad, es un mensaje cósmico. Es el milagro de ser usted y yo únicos y a la vez, poder tener una comunicación a través de una misma gran célula.

Esta que parece una acción sin propósito del destino, tal vez en realidad sea una jugada con toda la fuerza del destino. No sé por qué razón se motivó a leer esta humilde colaboración, pero aquí estamos juntos entablando esta plática mente a mente sobre por qué tener equilibrio es una herramienta más para nuestra supervivencia en el universo.

Si imaginamos una maquina estilo una computadora, o los controles con los que se pilotea un avión, hay que estar pendientes de que no se nos prenda ningún botón rojo, pendientes de las señales de advertencia.

El equilibrio es una necesidad básica y aunque parece sencillo, a veces se nos esconde a la vuelta de la esquina, sobretodo le gusta esconderse de nuestra conciencia. Unos más otros menos pero tenemos que trabajar constantemente. Conscientes de nuestras debilidades y fallas pero con la fuerte convicción de ser mejores.

Es fundamental para nuestra salud, física, mental y espiritual: el equilibrio. Un trío que empodera. Pero debemos partir de las raíces, de lo más profundo que se ubica en nuestro espíritu y que de las tres partes parece ser la que tiene la peor crisis.

Es más fácil cuidar el cuerpo y estar músculos o estudiar bastante para tener el músculo del cerebro en forma, pero esa esencia justo dentro de su corazón, la espiritualidad no se alcanza aprendiendo técnicas, repitiendo cánticos o ejecutando rituales. Crecer espiritualmente significa aprender a conservar el equilibrio.

El equilibrio nos permite ser sensatos, mantener el contacto con la realidad y aprender a evitar los extremos, que dividen y separan. Con esta actitud buscamos la reconciliación, incluso con lo que parece ser opuesto. El desequilibrio nos hace entrar en crisis, nos enfermamos, hacemos guerras y actos de maldad que se convierten en actos heroicos y viceversa.

Quien tiene conciencia del espíritu, comprende que los innumerables hilos que recorren todo este universo son necesarios, pues son ellos los que entretejidos, conforman el maravilloso tapiz de la existencia.

Hay que mantener estos hilos en paz y en armonía. Equilibramos en nuestras tres partes hace que desde nuestro cuerpo físico hasta nuestros problemas mentales empiezan a trabajar por nosotros en lugar de destruirnos empieza la creación.

La medida de la sabiduría práctica de una persona es su capacidad para conservar el equilibrio y al conseguirlo se mantiene en paz. Mente, cuerpo y espíritu. El equilibrio es una cualidad y una virtud que hace que la vida sea pacifica y aunque tal vez no del todo feliz, podemos ver la tristeza y la alegría como medios de ajuste para continuar.

Para encontrar el equilibrio hay que buscar la manera de discernir. El discernimiento nace de la sabiduría y de las experiencias personales, en estos tiempos de crisis económica, política, y de tanto más que puede aquejarnos; busquemos la mejor manera de mantenernos en equilibrio para ejercer nuestra participación en nuestra propia vida y la de los que nos rodean, encaminemos nuestras experiencias para conseguir mejor entendimiento.

Mantengamos la esperanza. Sin desanimarnos, un día cuando encontremos el equilibrio, entonces encontremos más claves para continuar el viaje.

Con placer dirijo mis pensamientos hacia usted querido lector, que en esta coincidencia de encontrarnos a través de las palabras, nos conectamos con el universo, no es una simple casualidad, es un mensaje cósmico. Es el milagro de ser usted y yo únicos y a la vez, poder tener una comunicación a través de una misma gran célula.

Esta que parece una acción sin propósito del destino, tal vez en realidad sea una jugada con toda la fuerza del destino. No sé por qué razón se motivó a leer esta humilde colaboración, pero aquí estamos juntos entablando esta plática mente a mente sobre por qué tener equilibrio es una herramienta más para nuestra supervivencia en el universo.

Si imaginamos una maquina estilo una computadora, o los controles con los que se pilotea un avión, hay que estar pendientes de que no se nos prenda ningún botón rojo, pendientes de las señales de advertencia.

El equilibrio es una necesidad básica y aunque parece sencillo, a veces se nos esconde a la vuelta de la esquina, sobretodo le gusta esconderse de nuestra conciencia. Unos más otros menos pero tenemos que trabajar constantemente. Conscientes de nuestras debilidades y fallas pero con la fuerte convicción de ser mejores.

Es fundamental para nuestra salud, física, mental y espiritual: el equilibrio. Un trío que empodera. Pero debemos partir de las raíces, de lo más profundo que se ubica en nuestro espíritu y que de las tres partes parece ser la que tiene la peor crisis.

Es más fácil cuidar el cuerpo y estar músculos o estudiar bastante para tener el músculo del cerebro en forma, pero esa esencia justo dentro de su corazón, la espiritualidad no se alcanza aprendiendo técnicas, repitiendo cánticos o ejecutando rituales. Crecer espiritualmente significa aprender a conservar el equilibrio.

El equilibrio nos permite ser sensatos, mantener el contacto con la realidad y aprender a evitar los extremos, que dividen y separan. Con esta actitud buscamos la reconciliación, incluso con lo que parece ser opuesto. El desequilibrio nos hace entrar en crisis, nos enfermamos, hacemos guerras y actos de maldad que se convierten en actos heroicos y viceversa.

Quien tiene conciencia del espíritu, comprende que los innumerables hilos que recorren todo este universo son necesarios, pues son ellos los que entretejidos, conforman el maravilloso tapiz de la existencia.

Hay que mantener estos hilos en paz y en armonía. Equilibramos en nuestras tres partes hace que desde nuestro cuerpo físico hasta nuestros problemas mentales empiezan a trabajar por nosotros en lugar de destruirnos empieza la creación.

La medida de la sabiduría práctica de una persona es su capacidad para conservar el equilibrio y al conseguirlo se mantiene en paz. Mente, cuerpo y espíritu. El equilibrio es una cualidad y una virtud que hace que la vida sea pacifica y aunque tal vez no del todo feliz, podemos ver la tristeza y la alegría como medios de ajuste para continuar.

Para encontrar el equilibrio hay que buscar la manera de discernir. El discernimiento nace de la sabiduría y de las experiencias personales, en estos tiempos de crisis económica, política, y de tanto más que puede aquejarnos; busquemos la mejor manera de mantenernos en equilibrio para ejercer nuestra participación en nuestra propia vida y la de los que nos rodean, encaminemos nuestras experiencias para conseguir mejor entendimiento.

Mantengamos la esperanza. Sin desanimarnos, un día cuando encontremos el equilibrio, entonces encontremos más claves para continuar el viaje.