/ domingo 7 de mayo de 2023

Casa de Oración Pacto de Paz | ¡Sí hay Esperanza!

Debemos de saber que siempre habrá quien querrá robar la esperanza. Por ejemplo, alguien puede hablar mal para desanimarle. Otro dirá que no se puede, que es demasiado difícil. Otros podrán hacer cualquier cosa para robar la esperanza. Muy posiblemente aparezca la sombra del temor al fracaso para robar la esperanza. Enfermedades y problemas intentaran robar la esperanza. Ataques físicos verbales y psicológicos intentaran robar la esperanza. El famoso bullying, y la lista es larga.

Es en esos momentos que debo recordar que CRISTO nos trae esperanza y la mantiene viva. Él ha tomado los riesgos más grandes para traer esperanza y levantar cada vida que el desánimo ha golpeado y tirado al suelo. La esperanza puede ser derramada en nuestros corazones por medio del Espíritu de Dios para mantenernos de píe en la batalla, Romanos 5:5 dice: “Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” Cuando Cristo vive en nuestro corazón, y nosotros vivimos y caminamos con Él y en Él, todas las promesas y provisiones del cielo se convierten en nuestra herencia. Quizá ahora el panorama no es el mejor en la vida, es posible que las olas del mar embravecido de problemas amenacen la barca con hundirla, pero ¡ANIMO¡ no pierda la esperanza, el salmo 34:19 dice: “Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová”.

Una buena actitud en tiempos cuando se empieza a perder la esperanza es, cantar a Dios, Hechos 2:26 dice: “Por lo cual mi corazón se alegró, y mi lengua te exaltó, Y aun mi carne descansará en esperanza”. Cuando el apóstol Pablo y Silas fueron tomados y puestos en el calabozo no perdieron la esperanza y comenzaron a cantar himnos a Dios, y fueron libres (Hechos 16:22-26)

Mantener la esperanza sin duda es bueno. Pero eso no quiere decir que no tendremos días malos, no quiere decir que todo nos saldrá bien, tampoco quiere decir que no habrá quien nos lastime. Pero si quiere decir que al final del polvo estará Dios para levantarnos y la esperanza seguirá viva. El apóstol Pablo dijo: “…Olvido lo que queda atrás y prosigo a la meta, a la esperanza que fui llamado” (Filipenses 3:13).

Estimado lector, no permita que las situaciones o circunstancias de la vida le roben la esperanza. ¡ANIMO SÍ HAY ESPERANZA EN CRSITO¡ “Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra. No dará mi pie al resbaladero, ni se dormirá el que me guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel. Jehová es mi guardador; Jehová es mi sombra a mi mano derecha. El sol no me fatigará de día, ni la luna de noche. Jehová me guardará de todo mal; El guardará mi alma. Jehová guardará mi salida y mi entrada Desde ahora y para siempre, amen”. (Salmo 121)

Muchos, no pocos, hombres y mujeres ha pasado por circunstancias muy difíciles en la vida, pero eso no nunca ha detenido a Dios para levantarlos y darles una nueva oportunidad cuando ellos han mantenido la esperanza. “Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré”. (Salmo 91:2)

Estimado lector crea en Dios, sea feliz en este mundo y un día vaya al cielo.

Pastor J. Andrés Pimentel M.

Debemos de saber que siempre habrá quien querrá robar la esperanza. Por ejemplo, alguien puede hablar mal para desanimarle. Otro dirá que no se puede, que es demasiado difícil. Otros podrán hacer cualquier cosa para robar la esperanza. Muy posiblemente aparezca la sombra del temor al fracaso para robar la esperanza. Enfermedades y problemas intentaran robar la esperanza. Ataques físicos verbales y psicológicos intentaran robar la esperanza. El famoso bullying, y la lista es larga.

Es en esos momentos que debo recordar que CRISTO nos trae esperanza y la mantiene viva. Él ha tomado los riesgos más grandes para traer esperanza y levantar cada vida que el desánimo ha golpeado y tirado al suelo. La esperanza puede ser derramada en nuestros corazones por medio del Espíritu de Dios para mantenernos de píe en la batalla, Romanos 5:5 dice: “Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” Cuando Cristo vive en nuestro corazón, y nosotros vivimos y caminamos con Él y en Él, todas las promesas y provisiones del cielo se convierten en nuestra herencia. Quizá ahora el panorama no es el mejor en la vida, es posible que las olas del mar embravecido de problemas amenacen la barca con hundirla, pero ¡ANIMO¡ no pierda la esperanza, el salmo 34:19 dice: “Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová”.

Una buena actitud en tiempos cuando se empieza a perder la esperanza es, cantar a Dios, Hechos 2:26 dice: “Por lo cual mi corazón se alegró, y mi lengua te exaltó, Y aun mi carne descansará en esperanza”. Cuando el apóstol Pablo y Silas fueron tomados y puestos en el calabozo no perdieron la esperanza y comenzaron a cantar himnos a Dios, y fueron libres (Hechos 16:22-26)

Mantener la esperanza sin duda es bueno. Pero eso no quiere decir que no tendremos días malos, no quiere decir que todo nos saldrá bien, tampoco quiere decir que no habrá quien nos lastime. Pero si quiere decir que al final del polvo estará Dios para levantarnos y la esperanza seguirá viva. El apóstol Pablo dijo: “…Olvido lo que queda atrás y prosigo a la meta, a la esperanza que fui llamado” (Filipenses 3:13).

Estimado lector, no permita que las situaciones o circunstancias de la vida le roben la esperanza. ¡ANIMO SÍ HAY ESPERANZA EN CRSITO¡ “Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra. No dará mi pie al resbaladero, ni se dormirá el que me guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel. Jehová es mi guardador; Jehová es mi sombra a mi mano derecha. El sol no me fatigará de día, ni la luna de noche. Jehová me guardará de todo mal; El guardará mi alma. Jehová guardará mi salida y mi entrada Desde ahora y para siempre, amen”. (Salmo 121)

Muchos, no pocos, hombres y mujeres ha pasado por circunstancias muy difíciles en la vida, pero eso no nunca ha detenido a Dios para levantarlos y darles una nueva oportunidad cuando ellos han mantenido la esperanza. “Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré”. (Salmo 91:2)

Estimado lector crea en Dios, sea feliz en este mundo y un día vaya al cielo.

Pastor J. Andrés Pimentel M.