/ martes 23 de abril de 2019

Seis maneras en qué las redes sociales afectan nuestra salud mental

La revista Forbes, publicó un artículo de Alice G. Walton, sobre 6 maneras en que las redes sociales afectan nuestra salud mental. Ella cita fuentes como La Academia Americana de Pediatría y las advertencias que hace sobre los potenciales efectos negativos de las redes sociales a niños y adolescentes, incluyendo el ciberacoso y “depresión de facebook”; sin embargo, estos riesgos también los tenemos los adultos. Voltee a su alrededor y mire cuantas personas están con su celular. Otra de sus fuentes es La Universidad de Nottingham Trent, estas seis consecuencias negativas van desde la adicción, trastornos mentales como la depresión, fomento de la envidia y celos, autoengaño y pérdida de habilidades sociales.

Estos estudios concluyen que es posible hablar de que el uso desmedido de las redes sociales crean adicción. Perdemos mucho tiempo y pudiera también dinero por estar constantemente checando nuestros teléfonos. Igual que cuando se tiene el vicio del cigarro o del alcohol, y aunque este vicio no daña los pulmones o el hígado, está dañando nuestros cerebros. No importa el tipo de personalidad, ya seamos extrovertidos o introvertidos, narcisistas o modestos, cualquier tipo de personalidad es susceptible de caer en la adición. Ya profesionales de la salud mental estudian y hablan del problema de “trastorno de adicción a Facebook.”

Los seres humanos somos un conjunto y estamos conectados entre nuestro cuerpo, mente y espíritu. Tanto nos mata una enfermedad mental como la esquizofrenia como un cáncer o un ataque al corazón. Douglas Mark Rushkoff es un invetigador que ya llevaba décadas investigando las redes sociales, desde sus inicios. Y él plantea que lo que empezó como una gran oportunidad para estar informados, ahora es lo que nos esta consumiendo tanto que nos está robando el alma.

Si no tenemos precaución, las redes sociales nos pueden envolver en un juego donde la tristeza y la soledad nos carcomen. Hace un par de años, un estudio encontró que más amigos en las redes sociales no necesariamente significa una mejor vida social, parece haber un tope en el número de amigos que el cerebro de una persona puede manejar. Otra situación es que los amigos virtuales no tienen el mismo efecto terapéutico que compartir con amigos en la vida real.

Es curioso que en cuanto más feliz se aparenta en las fotos de Facebook, pudiera ser lo contrario y llegar a situaciones donde la imagen en nuestras redes sociales, es diferente de lo que somos en realidad, si no nos damos cuenta podemos caer en una confusión que lejos de hacer sentir bien desencadena más tristeza. Estudios han encontrado que el uso de redes sociales están ligados a sentimientos de aislamiento social y este sentimiento es un gran enemigo para nuestra salud mental y física. Hay personas que hasta que no se ponen al corriente en Facebook, Intagram, Youtube, Wattsapp, Pinterest, Tumblr, Snapchat, Reddit y más.

Las redes sociales desencadenan sentimientos negativos como la envidia o los celos, ya que es común caer en la trampa de comparar las vidas ajenas con la nuestra y solo vemos sus vacaciones en la playa, sus hijo perfectos, sus triunfos profesionales y académicos o los otros tienen mas creatividad y mejores oportunidades. No vemos que atrás de cada persona hay un gran esfuerzo por sobrevivir y salir adelante día con día, que podemos pensar que los otros la tienen mucho más sencilla que nosotros, cuando en realidad el sol nace para todos.

Y por lo general cuando tenemos un vicio una de las primeras reacciones es esconderlo y es triste que cuando lo aceptamos es porque ya ha causado estragos en nuestra vida. Si tomas tu teléfono constantemente para ver qué hay de novedades y lo haces una y otra vez durante el día, y hasta en horas de trabajo, tal vez ya sea tiempo de hacer conciencia de la salud mental.

Tampoco es que todo este mal con tener una cuenta de Facebook u otras redes sociales, vivimos en la era de las comunicaciones, estamos en una época virtual de la que no podemos escapar, pero si deberíamos integrarnos con precaución, como por ejemplo analizar las fuentes de donde tomamos la información, hay quienes creen todo lo que ven y leen en internet, es una lástima.

Las redes sociales nos ayudan a ver a nuestros seres queridos que están lejos, también nos podemos encontrar con amigos de la infancia de los que les teníamos perdida completamente la pista, y hay mucho que ver y leer siempre y cuando no perdamos el juicio, el equilibrio, la capacidad de analizar y procesar la información y que a veces solo la podemos tomar de los libros impresos a la antigua. De las pláticas y reuniones a la antigua, sin teléfonos. Tenemos que tomar las riendas de nuestra salud mental y protegernos a través del equilibro de la poderosa influencia de las redes sociales y que arrastra a millones de personas hasta convertirlas en zombies. Tenemos que aprender a nadar en las turbulentas aguas del océano del internet.

La revista Forbes, publicó un artículo de Alice G. Walton, sobre 6 maneras en que las redes sociales afectan nuestra salud mental. Ella cita fuentes como La Academia Americana de Pediatría y las advertencias que hace sobre los potenciales efectos negativos de las redes sociales a niños y adolescentes, incluyendo el ciberacoso y “depresión de facebook”; sin embargo, estos riesgos también los tenemos los adultos. Voltee a su alrededor y mire cuantas personas están con su celular. Otra de sus fuentes es La Universidad de Nottingham Trent, estas seis consecuencias negativas van desde la adicción, trastornos mentales como la depresión, fomento de la envidia y celos, autoengaño y pérdida de habilidades sociales.

Estos estudios concluyen que es posible hablar de que el uso desmedido de las redes sociales crean adicción. Perdemos mucho tiempo y pudiera también dinero por estar constantemente checando nuestros teléfonos. Igual que cuando se tiene el vicio del cigarro o del alcohol, y aunque este vicio no daña los pulmones o el hígado, está dañando nuestros cerebros. No importa el tipo de personalidad, ya seamos extrovertidos o introvertidos, narcisistas o modestos, cualquier tipo de personalidad es susceptible de caer en la adición. Ya profesionales de la salud mental estudian y hablan del problema de “trastorno de adicción a Facebook.”

Los seres humanos somos un conjunto y estamos conectados entre nuestro cuerpo, mente y espíritu. Tanto nos mata una enfermedad mental como la esquizofrenia como un cáncer o un ataque al corazón. Douglas Mark Rushkoff es un invetigador que ya llevaba décadas investigando las redes sociales, desde sus inicios. Y él plantea que lo que empezó como una gran oportunidad para estar informados, ahora es lo que nos esta consumiendo tanto que nos está robando el alma.

Si no tenemos precaución, las redes sociales nos pueden envolver en un juego donde la tristeza y la soledad nos carcomen. Hace un par de años, un estudio encontró que más amigos en las redes sociales no necesariamente significa una mejor vida social, parece haber un tope en el número de amigos que el cerebro de una persona puede manejar. Otra situación es que los amigos virtuales no tienen el mismo efecto terapéutico que compartir con amigos en la vida real.

Es curioso que en cuanto más feliz se aparenta en las fotos de Facebook, pudiera ser lo contrario y llegar a situaciones donde la imagen en nuestras redes sociales, es diferente de lo que somos en realidad, si no nos damos cuenta podemos caer en una confusión que lejos de hacer sentir bien desencadena más tristeza. Estudios han encontrado que el uso de redes sociales están ligados a sentimientos de aislamiento social y este sentimiento es un gran enemigo para nuestra salud mental y física. Hay personas que hasta que no se ponen al corriente en Facebook, Intagram, Youtube, Wattsapp, Pinterest, Tumblr, Snapchat, Reddit y más.

Las redes sociales desencadenan sentimientos negativos como la envidia o los celos, ya que es común caer en la trampa de comparar las vidas ajenas con la nuestra y solo vemos sus vacaciones en la playa, sus hijo perfectos, sus triunfos profesionales y académicos o los otros tienen mas creatividad y mejores oportunidades. No vemos que atrás de cada persona hay un gran esfuerzo por sobrevivir y salir adelante día con día, que podemos pensar que los otros la tienen mucho más sencilla que nosotros, cuando en realidad el sol nace para todos.

Y por lo general cuando tenemos un vicio una de las primeras reacciones es esconderlo y es triste que cuando lo aceptamos es porque ya ha causado estragos en nuestra vida. Si tomas tu teléfono constantemente para ver qué hay de novedades y lo haces una y otra vez durante el día, y hasta en horas de trabajo, tal vez ya sea tiempo de hacer conciencia de la salud mental.

Tampoco es que todo este mal con tener una cuenta de Facebook u otras redes sociales, vivimos en la era de las comunicaciones, estamos en una época virtual de la que no podemos escapar, pero si deberíamos integrarnos con precaución, como por ejemplo analizar las fuentes de donde tomamos la información, hay quienes creen todo lo que ven y leen en internet, es una lástima.

Las redes sociales nos ayudan a ver a nuestros seres queridos que están lejos, también nos podemos encontrar con amigos de la infancia de los que les teníamos perdida completamente la pista, y hay mucho que ver y leer siempre y cuando no perdamos el juicio, el equilibrio, la capacidad de analizar y procesar la información y que a veces solo la podemos tomar de los libros impresos a la antigua. De las pláticas y reuniones a la antigua, sin teléfonos. Tenemos que tomar las riendas de nuestra salud mental y protegernos a través del equilibro de la poderosa influencia de las redes sociales y que arrastra a millones de personas hasta convertirlas en zombies. Tenemos que aprender a nadar en las turbulentas aguas del océano del internet.