/ viernes 10 de mayo de 2019

Candil de la calle, oscuridad de su casa

En Hidalgo del Parral, tenemos un presidente interesado por los problemas nacionales, aquellos que pudieran jalar los reflectores para su sueño a ser gobernador, pero con nula atención por los problemas de fondo de su municipio, aquellos que procuran mejores condiciones de vida en lo próximo. En la administración de Lozoya se ejecutan acciones de esas que lo enriquecen a él y sus amigos, o aquellas que logren llamar la atención de las personas, para acreditar los sueños aspiracionales de un improvisado, pero nunca se atienden las situaciones de fondo, aquellos que son importantes.

Tenemos un presidente que busca el beneficio económico en varias de sus acciones, pero también uno que busca aquellos momentos que le permitan lucirse, pero que se desaparece y evade los temas de fondo.

En la crisis que vive la seguridad pública municipal solo nos ha quedado una gran ausencia, la de Alfredo Lozoya, ni una sola acción se ha configurado en esta área, ni un cambio que asegure una mejora o por lo menos nuevos intentos de componer lo que todo ciudadano necesita para realizar su propia vida sin preocupación.

Sobre los conflictos constantes sobre el agua, sus costos y la calidad del servicio, no hemos visto al principal edil de la ciudad mediando o remediando.

Los parques, los jardines y áreas públicas están en el olvido. Los estacionometros y continuos líos.

Una obra mínima, poco menos de cien metros de calle, con una duración de 7 meses y contando, cuando la obra estaba proyectada para dos meses.

Ahí vemos ausencia, pero en acciones que son solo apariencia, el presidente está en primera fila, desfiles, inauguraciones y recientemente lo hemos visto paseándose por la ciudad de México y hasta auto invitándose al senado, con el fin de resolver situaciones nacionales, cuando tiene en completo descuido lo que sucede en su tierra.

Con claridad aquí se está trabajando por un proyecto político que parece muy lejano, pero no se trabaja por resolver los problemas reales del municipio y su gente. Contrario a ello, hay una negativa exagerada para verlos. Frente a una nula autocrítica y con ello la pobre incapacidad de recomponer los errores internos que surgen en la organización municipal.

Si las situaciones continúan así y se siguen priorizando eventos de relumbrón se llegará a una situación severa donde las razones por las que existe el gobierno quedaran desatendidas por completo.

Los ciudadanos debemos cuidar que las autoridades cumplan primero con su responsabilidad, con aquella que les fue asignada, y luego que cumplan sus necesidades personales de trascendencia política.

En Hidalgo del Parral, tenemos un presidente interesado por los problemas nacionales, aquellos que pudieran jalar los reflectores para su sueño a ser gobernador, pero con nula atención por los problemas de fondo de su municipio, aquellos que procuran mejores condiciones de vida en lo próximo. En la administración de Lozoya se ejecutan acciones de esas que lo enriquecen a él y sus amigos, o aquellas que logren llamar la atención de las personas, para acreditar los sueños aspiracionales de un improvisado, pero nunca se atienden las situaciones de fondo, aquellos que son importantes.

Tenemos un presidente que busca el beneficio económico en varias de sus acciones, pero también uno que busca aquellos momentos que le permitan lucirse, pero que se desaparece y evade los temas de fondo.

En la crisis que vive la seguridad pública municipal solo nos ha quedado una gran ausencia, la de Alfredo Lozoya, ni una sola acción se ha configurado en esta área, ni un cambio que asegure una mejora o por lo menos nuevos intentos de componer lo que todo ciudadano necesita para realizar su propia vida sin preocupación.

Sobre los conflictos constantes sobre el agua, sus costos y la calidad del servicio, no hemos visto al principal edil de la ciudad mediando o remediando.

Los parques, los jardines y áreas públicas están en el olvido. Los estacionometros y continuos líos.

Una obra mínima, poco menos de cien metros de calle, con una duración de 7 meses y contando, cuando la obra estaba proyectada para dos meses.

Ahí vemos ausencia, pero en acciones que son solo apariencia, el presidente está en primera fila, desfiles, inauguraciones y recientemente lo hemos visto paseándose por la ciudad de México y hasta auto invitándose al senado, con el fin de resolver situaciones nacionales, cuando tiene en completo descuido lo que sucede en su tierra.

Con claridad aquí se está trabajando por un proyecto político que parece muy lejano, pero no se trabaja por resolver los problemas reales del municipio y su gente. Contrario a ello, hay una negativa exagerada para verlos. Frente a una nula autocrítica y con ello la pobre incapacidad de recomponer los errores internos que surgen en la organización municipal.

Si las situaciones continúan así y se siguen priorizando eventos de relumbrón se llegará a una situación severa donde las razones por las que existe el gobierno quedaran desatendidas por completo.

Los ciudadanos debemos cuidar que las autoridades cumplan primero con su responsabilidad, con aquella que les fue asignada, y luego que cumplan sus necesidades personales de trascendencia política.

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