/ sábado 10 de febrero de 2024

Entre traición y fuego: La condena del indio Ju a Juan Mata Ortiz en la guerra Apache en Chihuahua

Descubre más sobre los enfrentamientos y traiciones que marcaron un oscuro capítulo en el siglo XIX

Memorias de Chihuahua

La historia de la Guerra Apache del siglo XIX es un capítulo oscuro en la historia de Chihuahua. Esta guerra estuvo marcada por enfrentamientos violentos, traiciones y actos de venganza. Los nativos apaches, liderados por el mestizo Victorio, quien había logrado unificar a todas las naciones apaches en la guerra contra el hombre blanco, estaban decididos a luchar por la supervivencia de su raza y rechazaron los ofrecimientos de paz tanto del Gobierno de Estados Unidos como de México.

Después de huir de las reservas norteamericanas, los apaches se establecieron en el noroeste de Chihuahua, justo al lado de dos de las haciendas de don Luis Terrazas, el potentado más poderoso de Chihuahua. Don Luis Terrazas iniciaba su sexto mandato como gobernador del estado el 27 de mayo de 1880 y ordenó a su primo, el coronel Joaquín Terrazas, quien sería recordado como "El Azote de los Apaches", que aniquilara en su totalidad a los apaches bajo el pretexto de que dificultaban la actividad ganadera, el comercio, la agricultura y representaban un obstáculo para el poder de sus 11 haciendas en expansión.

Terrazas implementó medidas cuestionables, como una recompensa por las cabelleras de los apaches sin importar si se trataba de una mujer o un niño. El gobierno del estado proporcionó los recursos necesarios para enfrentar a los rebeldes apaches y se reorganizaron las juntas de guerra para coordinar las fuerzas bajo el liderazgo del mayor Juan Mata Ortiz en Casas Grandes, quien asumió la responsabilidad de la seguridad pública y rural. Después de determinar la ubicación de los asentamientos apache, pusieron en marcha movilizaciones.

Pero el líder Victorio fue avisado por sus exploradores de la presencia de tropas del estado y decidió dividir sus huestes bajo el mando del indio Ju. Victorio también le dio la misión de distraer a las tropas de Terrazas.

Con el apoyo de los tarahumaras Joaquín Terrazas siguió la pista de Victorio hasta la Sierra de la Amargosa, una región montañosa conocida como Tres Castillos. El 14 de octubre de 1880, al mediodía, se produjo el enfrentamiento entre el grupo dirigido por Victorio y las fuerzas de Terrazas. Rápidamente, una bala calibre 44 disparada por el rifle del tarahumara Mauricio Corredor alcanzó a Victorio en el pecho, derribándolo. Los escoltas de Victorio lo recogieron y lo llevaron a la cumbre del cerro sur, donde se encontraban atrincheradas las familias.

Foto: Cortesía | Hemeroteca INAH


Juan Mata Ortiz y sus rurales impidieron que los líderes apache Ju y Gerónimo, quienes encabezaban la mayoría de los guerreros apaches, pudieran prestar asistencia a su líder. Dos horas después, Victorio falleció, lo que determinó la inminente derrota de los apaches.

Don Luis Terrazas reconoció a los hombres que participaron en la batalla, incluyendo al mayor Juan Mata Ortiz, quien fue aclamado como un héroe por su valentía y liderazgo durante la batalla en la que murió Victorio. Sin embargo,

La felicidad del mayor Juan Mata Ortiz sería de corta duración. Los líderes apaches Ju y Geronimo, quienes asumieron el liderazgo de la última resistencia apache, decidieron tomar represalias y vengar la muerte de su líder. Provocaron terror en el noroeste del estado al incendiar, y saquear las haciendas de don Luis Terrazas.

Ante esta situación, se reinició la persecución de los apaches, quienes buscaron refugio en territorio estadounidense. Sin embargo, Estados Unidos también desplegó tropas con el objetivo de someter a los apaches. Quedaron atrapados tanto en México como en Estados Unidos.

Finalmente, en Casas Grandes, Ju decidió rendirse y aceptar una paz incondicional. Sin embargo, este acuerdo de paz fue violado por los hombres blancos y se preparó un ataque en contra de los apaches. Tenían su campamento a orillas del río Casas Grandes, y al amanecer, las tropas de Terrazas fueron en contra de un pueblo ya casi derrotado y exhausto. Ante el ataque sorpresa, los apaches se dispersaron en todas direcciones, abandonando su campamento. Como consecuencia de este episodio, un jinete se aproxima a Joaquín y Juan Mata Ortiz lo identifican como el indio Ju, no disparan por creer que intenta negociar la paz. Al llegar hasta donde estaban, el apache los condena por traidores al no respetar los acuerdos de paz. :“Tú, Joaquín, ¡traicionero!, ¡maldito!, y para ti ‘capitán gordo’, no balazos, no cuchillos, no lanza, no flechas; para ti: ¡lumbre! Y desapareció.

El 13 de octubre de 1882, por la mañana, Juan Mata Ortiz se encontró con un grupo de apaches que los superaban en número. Lo llevaron ante Ju, quien finalmente cumpliría su promesa. En la cumbre del un cerro, donde, atado, no sufrió un disparo, ni fue colgado, ni apuñalado. Ju cumplió su sombría promesa de venganza y quemó vivo a Juan Mata Ortiz hasta la muerte.

Facebook: Archivo Histórico Municipal de Casas Grandes

Memorias de Chihuahua

La historia de la Guerra Apache del siglo XIX es un capítulo oscuro en la historia de Chihuahua. Esta guerra estuvo marcada por enfrentamientos violentos, traiciones y actos de venganza. Los nativos apaches, liderados por el mestizo Victorio, quien había logrado unificar a todas las naciones apaches en la guerra contra el hombre blanco, estaban decididos a luchar por la supervivencia de su raza y rechazaron los ofrecimientos de paz tanto del Gobierno de Estados Unidos como de México.

Después de huir de las reservas norteamericanas, los apaches se establecieron en el noroeste de Chihuahua, justo al lado de dos de las haciendas de don Luis Terrazas, el potentado más poderoso de Chihuahua. Don Luis Terrazas iniciaba su sexto mandato como gobernador del estado el 27 de mayo de 1880 y ordenó a su primo, el coronel Joaquín Terrazas, quien sería recordado como "El Azote de los Apaches", que aniquilara en su totalidad a los apaches bajo el pretexto de que dificultaban la actividad ganadera, el comercio, la agricultura y representaban un obstáculo para el poder de sus 11 haciendas en expansión.

Terrazas implementó medidas cuestionables, como una recompensa por las cabelleras de los apaches sin importar si se trataba de una mujer o un niño. El gobierno del estado proporcionó los recursos necesarios para enfrentar a los rebeldes apaches y se reorganizaron las juntas de guerra para coordinar las fuerzas bajo el liderazgo del mayor Juan Mata Ortiz en Casas Grandes, quien asumió la responsabilidad de la seguridad pública y rural. Después de determinar la ubicación de los asentamientos apache, pusieron en marcha movilizaciones.

Pero el líder Victorio fue avisado por sus exploradores de la presencia de tropas del estado y decidió dividir sus huestes bajo el mando del indio Ju. Victorio también le dio la misión de distraer a las tropas de Terrazas.

Con el apoyo de los tarahumaras Joaquín Terrazas siguió la pista de Victorio hasta la Sierra de la Amargosa, una región montañosa conocida como Tres Castillos. El 14 de octubre de 1880, al mediodía, se produjo el enfrentamiento entre el grupo dirigido por Victorio y las fuerzas de Terrazas. Rápidamente, una bala calibre 44 disparada por el rifle del tarahumara Mauricio Corredor alcanzó a Victorio en el pecho, derribándolo. Los escoltas de Victorio lo recogieron y lo llevaron a la cumbre del cerro sur, donde se encontraban atrincheradas las familias.

Foto: Cortesía | Hemeroteca INAH


Juan Mata Ortiz y sus rurales impidieron que los líderes apache Ju y Gerónimo, quienes encabezaban la mayoría de los guerreros apaches, pudieran prestar asistencia a su líder. Dos horas después, Victorio falleció, lo que determinó la inminente derrota de los apaches.

Don Luis Terrazas reconoció a los hombres que participaron en la batalla, incluyendo al mayor Juan Mata Ortiz, quien fue aclamado como un héroe por su valentía y liderazgo durante la batalla en la que murió Victorio. Sin embargo,

La felicidad del mayor Juan Mata Ortiz sería de corta duración. Los líderes apaches Ju y Geronimo, quienes asumieron el liderazgo de la última resistencia apache, decidieron tomar represalias y vengar la muerte de su líder. Provocaron terror en el noroeste del estado al incendiar, y saquear las haciendas de don Luis Terrazas.

Ante esta situación, se reinició la persecución de los apaches, quienes buscaron refugio en territorio estadounidense. Sin embargo, Estados Unidos también desplegó tropas con el objetivo de someter a los apaches. Quedaron atrapados tanto en México como en Estados Unidos.

Finalmente, en Casas Grandes, Ju decidió rendirse y aceptar una paz incondicional. Sin embargo, este acuerdo de paz fue violado por los hombres blancos y se preparó un ataque en contra de los apaches. Tenían su campamento a orillas del río Casas Grandes, y al amanecer, las tropas de Terrazas fueron en contra de un pueblo ya casi derrotado y exhausto. Ante el ataque sorpresa, los apaches se dispersaron en todas direcciones, abandonando su campamento. Como consecuencia de este episodio, un jinete se aproxima a Joaquín y Juan Mata Ortiz lo identifican como el indio Ju, no disparan por creer que intenta negociar la paz. Al llegar hasta donde estaban, el apache los condena por traidores al no respetar los acuerdos de paz. :“Tú, Joaquín, ¡traicionero!, ¡maldito!, y para ti ‘capitán gordo’, no balazos, no cuchillos, no lanza, no flechas; para ti: ¡lumbre! Y desapareció.

El 13 de octubre de 1882, por la mañana, Juan Mata Ortiz se encontró con un grupo de apaches que los superaban en número. Lo llevaron ante Ju, quien finalmente cumpliría su promesa. En la cumbre del un cerro, donde, atado, no sufrió un disparo, ni fue colgado, ni apuñalado. Ju cumplió su sombría promesa de venganza y quemó vivo a Juan Mata Ortiz hasta la muerte.

Facebook: Archivo Histórico Municipal de Casas Grandes

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