/ viernes 18 de octubre de 2019

Vendedor señala que violencia afectó ventas en Pueblito de Allende

"Antes de las balaceras y los muertitos vendía mis $200": Canuto Urtuzuástegui Salas

PUEBLITO DE ALLENDE CHIH. (OEM).- “Desde que vienen a tirar los muertitos ya no he vendido nada, antes al menos llevaba mis 200 pesitos, vendiendo elotes, membrillo, chilitos, los licores y embutidos que yo preparo, desde marzo para acá, las ventas han caído bastante, ahora de repente. Así como vengo, así me devuelvo y no hallo cómo mantener mi hogar”, así lo expuso Canuto Urtuzuástegui Salas, comerciante y dueño de un puesto de embutidos caseros, a las afueras del Pueblito de Allende, en la carretera Jiménez-Parral, quien acusa a la violencia que se vive en la zona, como parte importante de la reducción en sus ventas que solventan a él y a su familia.

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Para mantener a su familia y a él, día a día sale de su domicilio en el Pueblito de Allende para instalar su puesto, un pequeño asador donde deposita carbón y le enciende, para empezar a cocinar papas y elotes con todo y hoja, dejando sus embutidos, sus macetas de chile. Artículos que vende a los viajantes y conductores de la carretera Parral- Jiménez.

Justo en la entrada que da la bienvenida al Pueblito, en la esquina contraría se instaló una tienda de conveniencia, donde se ubica también una gasolinera que apenas este año se inauguró. “Antes de eso y de los muertitos y las balaceras, llevaba mis 200 pesos y si me iba bien, hasta más, ahora hay días que ni saco nada”, expuso.

Se llama Canuto Urtuzuástegui Salas y tiene 30 años dedicándose a vender embutidos que él hace con la fruta típica que se cosecha en el Pueblito de Allende; primeramente, el membrillo, además de crema de nuez, chiles “güeritos”, piquín, campana, así como licores de estos frutos, que los ofrece a 150 las botellas y los chiles a 30 o 50 dependiendo.

También vende elotes al carbón y papas, qué ahora dice casi no salen, pero no desperdicia, pues las convierte en chacales, los cuales, si se espera a la Semana Santa, comenta: “Ahí sí salen, están muy sabrosos”, lo cual es comprobable al degustar el maíz asado en su hoja, con mantequilla, chile y limón ya preparado.

Don Canuto vende de todo en su puestecito carretero, pero las ventas hoy día no son muy óptimas ya que las situaciones que se viven en la zona, según su visión, son responsables de que la gente que circula por ahí, allá dejado de pararse en su lugar, para degustar lo que el oferta.

“Ya ni los federales me compran elotes o envasados, pero ahora ni uno, antes se paraban muchos y tenía seguro el día al menos, ahora con esto que está pasando, pues la gente le tiene miedo a estarse un momento en el lugar”, dice Canuto con un matiz quebrado.

El comerciante de 58 años, no sólo considera que la violencia y la situación que vive la zona, sea la culpable del temor en las personas, sino que la instalación de la ahora vecina tienda de autoservicio, le deja la impresión de que le quita clientes, pues dice que cree que “ya ni lo ven”.

“También los sembradores, no hay producción ni de maíz ni de membrillo, la sequía pegó duro, la nuez que estoy vendiendo, me la trajo mija y con esa hago el dulce”, lo dijo mostrando unos jamoncillos al interior de una caja transparente.

El comerciante expuso: “El pueblito es bien calmado, estos rumbos siempre lo fueron, son los malandros que se andan matando que le hicieron fama de peligroso y pues me perjudicó mi puesto y a mí.

Luego de todo lo expuesto, Canuto, hizo una observación importante, que no solo concierne a la violencia o a los hechos de sangre qué le quitaron la paz al Pueblito y sus alrededores.

Habló sobre la imposición de las tiendas comerciales que acaparan a los pequeños comerciantes, aunque pareciera que sólo sabe de ello, por el Oxxo que se instaló en la esquina contigua a su puesto de madera, está consciente de lo que dice, pues ha vivido en carne propia y desde sus bolsillos, el consumismo preferencial ante estas tiendas.

Detenerse unos minutos, al viajar en automóvil, pasando por la entrada al Pueblito, vale la pena, pues al momento de sentir el aroma de sus elotes al carbón será una parada turística en un espacio típico de la región.

Pues para Canuto, venda o no venda sus elotes, diario los prepara, para él no es desperdicio y en tanto sigan sin comprarle esos licores, el tiempo sólo hará que su sabor se haga más dulce al paladar.

PUEBLITO DE ALLENDE CHIH. (OEM).- “Desde que vienen a tirar los muertitos ya no he vendido nada, antes al menos llevaba mis 200 pesitos, vendiendo elotes, membrillo, chilitos, los licores y embutidos que yo preparo, desde marzo para acá, las ventas han caído bastante, ahora de repente. Así como vengo, así me devuelvo y no hallo cómo mantener mi hogar”, así lo expuso Canuto Urtuzuástegui Salas, comerciante y dueño de un puesto de embutidos caseros, a las afueras del Pueblito de Allende, en la carretera Jiménez-Parral, quien acusa a la violencia que se vive en la zona, como parte importante de la reducción en sus ventas que solventan a él y a su familia.

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Para mantener a su familia y a él, día a día sale de su domicilio en el Pueblito de Allende para instalar su puesto, un pequeño asador donde deposita carbón y le enciende, para empezar a cocinar papas y elotes con todo y hoja, dejando sus embutidos, sus macetas de chile. Artículos que vende a los viajantes y conductores de la carretera Parral- Jiménez.

Justo en la entrada que da la bienvenida al Pueblito, en la esquina contraría se instaló una tienda de conveniencia, donde se ubica también una gasolinera que apenas este año se inauguró. “Antes de eso y de los muertitos y las balaceras, llevaba mis 200 pesos y si me iba bien, hasta más, ahora hay días que ni saco nada”, expuso.

Se llama Canuto Urtuzuástegui Salas y tiene 30 años dedicándose a vender embutidos que él hace con la fruta típica que se cosecha en el Pueblito de Allende; primeramente, el membrillo, además de crema de nuez, chiles “güeritos”, piquín, campana, así como licores de estos frutos, que los ofrece a 150 las botellas y los chiles a 30 o 50 dependiendo.

También vende elotes al carbón y papas, qué ahora dice casi no salen, pero no desperdicia, pues las convierte en chacales, los cuales, si se espera a la Semana Santa, comenta: “Ahí sí salen, están muy sabrosos”, lo cual es comprobable al degustar el maíz asado en su hoja, con mantequilla, chile y limón ya preparado.

Don Canuto vende de todo en su puestecito carretero, pero las ventas hoy día no son muy óptimas ya que las situaciones que se viven en la zona, según su visión, son responsables de que la gente que circula por ahí, allá dejado de pararse en su lugar, para degustar lo que el oferta.

“Ya ni los federales me compran elotes o envasados, pero ahora ni uno, antes se paraban muchos y tenía seguro el día al menos, ahora con esto que está pasando, pues la gente le tiene miedo a estarse un momento en el lugar”, dice Canuto con un matiz quebrado.

El comerciante de 58 años, no sólo considera que la violencia y la situación que vive la zona, sea la culpable del temor en las personas, sino que la instalación de la ahora vecina tienda de autoservicio, le deja la impresión de que le quita clientes, pues dice que cree que “ya ni lo ven”.

“También los sembradores, no hay producción ni de maíz ni de membrillo, la sequía pegó duro, la nuez que estoy vendiendo, me la trajo mija y con esa hago el dulce”, lo dijo mostrando unos jamoncillos al interior de una caja transparente.

El comerciante expuso: “El pueblito es bien calmado, estos rumbos siempre lo fueron, son los malandros que se andan matando que le hicieron fama de peligroso y pues me perjudicó mi puesto y a mí.

Luego de todo lo expuesto, Canuto, hizo una observación importante, que no solo concierne a la violencia o a los hechos de sangre qué le quitaron la paz al Pueblito y sus alrededores.

Habló sobre la imposición de las tiendas comerciales que acaparan a los pequeños comerciantes, aunque pareciera que sólo sabe de ello, por el Oxxo que se instaló en la esquina contigua a su puesto de madera, está consciente de lo que dice, pues ha vivido en carne propia y desde sus bolsillos, el consumismo preferencial ante estas tiendas.

Detenerse unos minutos, al viajar en automóvil, pasando por la entrada al Pueblito, vale la pena, pues al momento de sentir el aroma de sus elotes al carbón será una parada turística en un espacio típico de la región.

Pues para Canuto, venda o no venda sus elotes, diario los prepara, para él no es desperdicio y en tanto sigan sin comprarle esos licores, el tiempo sólo hará que su sabor se haga más dulce al paladar.

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