/ sábado 15 de febrero de 2020

Test para detectar casos sospechosos de cáncer infantil

Con responder sólo un Sí en el cuestionario, se debe acudir a la unidad médica correspondiente para realizar análisis

El cáncer en niñas, niños y adolescentes no puede prevenirse, pero sí curarse en caso de detectarse a tiempo, motivo por el cual la Secretaría de Salud de Chihuahua da a conocer los signos y síntomas de alarma que deben verificar los padres y madres de familia, como tutores en todo tiempo.

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Actualmente, se aplica un cuestionario de 30 preguntas enfocadas al comportamiento de su hija o hijo, en el cual con tan solo un Sí es importante acudir a su unidad médica correspondiente en la que se realizará un análisis para detectar o descartar la enfermedad.

Los puntos son los siguientes:

*Fiebre mayor a 38 grados centígrados, por más de siete días sin causa aparente.

*Dolor de cabeza, persistente y progresivo: de predominio nocturno y que despierta al menor, o aparece al momento de levantarse y puede acompañarse de vómito.

*Dolores óseos unilaterales que han aumentado progresivamente en el último mes e interrumpen su actividad.

*Moretones o sangrados sin explicación.

*Palidez palmar o conjuntival leve o severa.

*Leucococria (ojo blanco).

*Estrabismo que ha ido apareciendo.

*Alteración en la visión (borrosa, doble o ceguera súbita).

*Aniridia (falta de iris).

*Hifema (sangre en el ojo) y/o proptosis (ojo saltado).

*Ganglios mayores a 2.5 centímetros de diámetro, duros, no dolorosos.

*Convulsión sin fiebre ni enfermedad neurológica de base.

*Debilidad unilateral (una de las extremidades o un lado del cuerpo).

*Asimetría física (facial).

*Cambios del estado de conciencia o mental (comportamiento, confusión).

*Pérdida del equilibrio al caminar.

*Cojea por dolor.

*Dificultad para hablar.

*Masa palpable en abdomen, riñón, hígado, bazo u ovario.

*Hepatomegalia (agrandamiento del hígado) y/o esplenomegalia (agrandamiento del bazo).

*Crecimiento asimétrico testicular.

*Masa en alguna región del cuerpo, extremidades o tronco.

*Pérdida de apetito en los últimos tres meses.

*Pérdida de peso en los últimos tres meses.

*Cansancio o fatiga constante en los últimos tres meses.

*Sudoración nocturna importante, sin causa aparente.

*Linfadenopatía dolorosa o con evolución menor a cuatro semanas o con diámetro menor a los 2.5 centímetros o consistencia no dura.

*Aumento de volumen en cualquier región del cuerpo con signos de inflamación.

De todos los casos que se detectan a tiempo, el 80 por ciento tienen grandes posibilidades de curación, por ello es necesario observar constantemente a las y los menores, para descubrir cualquier anomalía en la salud.

El cáncer en niñas, niños y adolescentes no puede prevenirse, pero sí curarse en caso de detectarse a tiempo, motivo por el cual la Secretaría de Salud de Chihuahua da a conocer los signos y síntomas de alarma que deben verificar los padres y madres de familia, como tutores en todo tiempo.

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Actualmente, se aplica un cuestionario de 30 preguntas enfocadas al comportamiento de su hija o hijo, en el cual con tan solo un Sí es importante acudir a su unidad médica correspondiente en la que se realizará un análisis para detectar o descartar la enfermedad.

Los puntos son los siguientes:

*Fiebre mayor a 38 grados centígrados, por más de siete días sin causa aparente.

*Dolor de cabeza, persistente y progresivo: de predominio nocturno y que despierta al menor, o aparece al momento de levantarse y puede acompañarse de vómito.

*Dolores óseos unilaterales que han aumentado progresivamente en el último mes e interrumpen su actividad.

*Moretones o sangrados sin explicación.

*Palidez palmar o conjuntival leve o severa.

*Leucococria (ojo blanco).

*Estrabismo que ha ido apareciendo.

*Alteración en la visión (borrosa, doble o ceguera súbita).

*Aniridia (falta de iris).

*Hifema (sangre en el ojo) y/o proptosis (ojo saltado).

*Ganglios mayores a 2.5 centímetros de diámetro, duros, no dolorosos.

*Convulsión sin fiebre ni enfermedad neurológica de base.

*Debilidad unilateral (una de las extremidades o un lado del cuerpo).

*Asimetría física (facial).

*Cambios del estado de conciencia o mental (comportamiento, confusión).

*Pérdida del equilibrio al caminar.

*Cojea por dolor.

*Dificultad para hablar.

*Masa palpable en abdomen, riñón, hígado, bazo u ovario.

*Hepatomegalia (agrandamiento del hígado) y/o esplenomegalia (agrandamiento del bazo).

*Crecimiento asimétrico testicular.

*Masa en alguna región del cuerpo, extremidades o tronco.

*Pérdida de apetito en los últimos tres meses.

*Pérdida de peso en los últimos tres meses.

*Cansancio o fatiga constante en los últimos tres meses.

*Sudoración nocturna importante, sin causa aparente.

*Linfadenopatía dolorosa o con evolución menor a cuatro semanas o con diámetro menor a los 2.5 centímetros o consistencia no dura.

*Aumento de volumen en cualquier región del cuerpo con signos de inflamación.

De todos los casos que se detectan a tiempo, el 80 por ciento tienen grandes posibilidades de curación, por ello es necesario observar constantemente a las y los menores, para descubrir cualquier anomalía en la salud.