/ domingo 17 de octubre de 2021

Crónica: Cómo vive la muerte un médico en la lucha contra el Covid-19

Este trabajo es en reconocimiento de todo el personal del sector salud que dio y da la lucha contra el Coronavirus

Con un fuerte suspiro y palabras pausadas, el doctor de la zona sur, de quien se resguarda su identidad, por motivos de seguridad, narraba: “A lo mejor una muerte de algún paciente grave, y del cual los pronósticos no le favorecían, podía ser hasta cierto punto normal, pero ver la muerte, como la vivimos en el 2020, en la etapa más crítica de la pandemia era algo impactante. Los pacientes morían de manera diferentes, no había patrón alguno de muertes, un día estabas platicando, con tu traje, máscara, etc... con el paciente, en ese mismo momento te dabas la vuelta para ir por el medicamento, llegabas, y el paciente ya estaba muerto; la primera muerte fue la de un traslado, después las muertes en estampida de la ola del Covid-19 del año pasado, y luego, mi hermana, esto último detonó el ¡boom!, pastillas para la ansiedad, trastornos, etc"... continua la narración entre miradas de alerta.

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El doctor de la “zona sur” cuyo seudónimo se adopta por razones de seguridad, mientras respira de manera pausada, seguido de un suspiro, expresa las primeras palabras, ¡mira Gorki, muy bien, te voy a contar porque te tengo confianza y se que lo vas a manejar bien! El tema de la muerte, en los casos de Covid-19, es un tema muy especial, aunque estuviéramos quebrados emocionalmente, sin ganas de nada, con nauseas, ver morir a tanta gente, estar en el momento justo de su muerte, pero una muerte muy solitaria y entrar en mucha crisis de pánico y ansiedad, es algo horrible en este tema de la pandemia, pero aún así seguimos para adelante, sacamos el trabajo e hicimos todo lo posible por rescatar todas las vidas que fueran posibles, relata el doctor de la zona sur.

Seguida de la introducción, y tomando aire nuevamente, expresa que el primer caso de Covid-19 que se presentó en el municipio de Jiménez fue entre la primera semana de abril, o segunda del mismo mes. De esa fecha en adelante, relata el doctor de la zona sur, comenzaron a llegar los pacientes, primero de manera esporádica, luego en estampida.

“En ese primer paciente estaban todas las señales a todo lo que daban, era una señora de unos 70 años de edad, aproximadamente, era diabética, era una señora de piel blanca, cabello chino, y en ese entonces, todavía no sabíamos que, poniéndolos boca abajo podían sobrevir más, ya cuando entramos pues si sentíamos nerviosismo, miedo y emociones”.

“Para este primer paciente, el equipo aún no era muy sofisticado, los lentes se nos empañaban, escuchábamos el corazón con un estetoscopio electrónico grande con audífonos, con realce de bajos, para escuchar bien los crépitos de los pulmones, y pues ya teníamos corroborada la imagen por radiografía, las químicas y todo, excepto la prueba de PCR, que tardaba una semana, si es que llegaba."

"A la paciente ya la teníamos que trasladar a la ciudad de Chihuahua, al Hospital Central, hablamos y sí nos la aceptan. Comenzamos a preparar los medicamentos para poder llevarla en el trayecto, íbamos un enfermero, yo, la paciente y el conductor; la paciente al momento de salir, tenía que estar cubierta en una burbuja, esa misma nosotros la diseñamos, porque así estaba definido, para evitar contaminar a más gente".

Al cabo de unos cuantos minutos de haber comenzado la plática, el doctor hizo una pausa, para luego proceder expresando que, la soledad de la paciente en ese momento era mucha, porque era la única paciente que estaba ahí, no se podía entablar una plática, porque ella lo que estaba viendo, eran personas vestidas de blanco, de una forma muy extraña, ósea creo que ni en las películas se había visto algo así.

El doctor de la zona sur, con una ligera mueca expreso: "antes de seguir Gorki, deja te platico como fue la primera vez que me puse el traje, precisamente para este paciente".

“Para ponernos el traje protector, era quitarnos toda la ropa, y solamente quedarnos en ropa interior. Nos poníamos un traje quirúrgico de tela, y luego después ponerse ya los zapatos, ponerse unas primeras botas, se pone uno las primeras botas externas y luego los guantes internos, que esos los adheríamos con cinta. Luego nos poníamos el traje de aislamiento, de la marca “TYREX”, y nos lo subíamos hasta el abdomen, más o menos a esa altura, luego sacábamos el segundo par de guantes, nos poníamos una careta hermética, es una careta casco, la primera vez que hicimos el traslado, era sobre nariz y boca y luego unos lentes herméticos, y después nos cubríamos todo el conjunto de la cabeza con una tela quirúrgica, cerrábamos el traje, nos poníamos un mandil y el otro par de guantes”.

“Ya cuando estábamos adentro viendo al paciente, ya era un paciente grave, todas las alarmas de los aparatos estaban encendidas”.

Luego de haber terminado de explicar los procedimientos para ponerse el traje protector, el doctor de la zona sur prosiguió con su narrativa, del primer paciente que tocó ver morir por Covid-19.

“Colocamos a la paciente en la capsula y la metimos a la ambulancia, subimos al paciente, nos estaban gravando del otro lado de la calle, y lo subieron a redes sociales".

La paciente no podía hablar, casi no podía respirar, le tuvimos que poner una máscara de reservorio de oxígeno a todo lo que daba, pero se tenía que calcular, si a toda esa cantidad de oxígeno el tanque lograba sobrevivir para llegar a Chihuahua".

El traje nos provocaba asfixia, al igual que nauseas, el estar con el traje en todo el trayecto es algo incomodo, no se podía poner al aire de la ambulancia, porque el virus podía pasar, las superficies del interior de la ambulancia se rociaban con ácido cítrico, y así como le platico todo con mucha precaución.

No podía hablar, sólo se quejaba y se quejaba en todo el camino, sino que ya conforme fueron haciendo efecto los medicamentos y sedantes, la paciente se comenzó a relajar más, y fue cuando nos preguntó a donde íbamos, ya yo le contesto que íbamos al Hospital Central, entonces nos contó que si estaba ya muy enferma, le dije que sí, que estaba poco enferma, pero pues por eso la íbamos a llevar a otro lugar a que la atendieran, entonces la señora se me quedaba viendo, (todo el trayecto vimos a la paciente sufrir mucho, sus labios ni siquiera se pusieron morados, se ponían de color pálido), de las pocas palabras que comenzó a intercambiar, que fueron pocas, me preguntó, ¿qué porque está enferma?, yo le dije, es que a veces la gente se enferma grave, pues era una señora que era abuelita, pues que le podía yo contar, me preguntó que si tenía el virus, yo le dije que no teníamos idea, sólo le comenté que tenía una neumonía, por lo que le estábamos dando medicamento para que se le quitará, luego dijo “gracias a Dios que no tengo el virus” y después se quedó quieta otra vez, y ya casi no pudo hablar, luego comenzamos a ver que en los aparatos la frecuencia cardíaca descendió, la saturación de oxígeno comenzó a caer de manera drástica, no sirvió todo lo que estábamos haciendo.

"En cuanto la entregamos, la intubaron y murió, haz de cuenta que cuando van en estado preagónico respiran muy raro, en una forma muy especial uno los identifica, pero en el caso de ella, ya estaba muy delicada, la respiración estaba cayendo, la frecuencia cardíaca estaba cayendo, la presión arterial estaba comenzando a descender, ya para entonces no nos respondía preguntas”.

"Así fue el primer paciente que me tocó ver morir por Covid-19, después de eso, comenzaron a llegar los eventos estampida, donde hubo ocasiones en que por la gravedad en que llegaban muchos de ellos murieron".

“Después de la primera muerte, déjame te cuento un pasaje más, llegaron los meses de septiembre y octubre, en Jiménez llego una estampida, de pocos pacientes que teníamos en el hospital, tres o cuatro, se nos disparado hasta 12 pacientes, pero la mayoría que llegaban al área Covid-19 eran pacientes que ya venían en estado preagónico, ósea ya muy graves, hubo coacciones en que se murieron hasta 12pacientes diarios, en un lapso de 24 horas sostenidas en toda una semana”.

Con las manos semi temblando y la voz más agitada, el doctor de la zona sur, dio a conocer que, hubo pacientes, de los cuales salían de consulta, y de ahí los redirigían al área Covid-19, y al cabo de unos minutos morían de lo grave en que se encontraban.

Al momento de preguntarle al doctor de la zona sur, ¿los pacientes que morían se mandaban directo al crematorio?, el doctor expreso lo siguiente.

“Fueron momentos muy difíciles, los pacientes que morían, morían totalmente aislados, sin poder platicar sin ningún contacto con el exterior, los protocolos así lo marcaban, paciente que moría de inmediato era cremarlo. Pero fíjate, a los familiares se les avisaba, y con todos los protocolos se les mostraba el cuerpo de sus seres queridos por la ventanilla, aventando san acido cítrico por todos lados, en una de las ocasiones en que se le avisó a un familiar de una persona que había muerto, esta no se contuvo y entró al área Covid-19, y abrazó el cuerpo, llorando y con un sentir de emociones muy fuertes; nosotros nos quedamos petrificados, sólo procedimos a retirar a la persona”.

“Fue tanto el desgaste físico, pero más que eso emocional, al ver en que un paciente que moría no poder hacer nada por rescatarlo, esa impotencia que sentíamos era muy grande, a veces en que los pacientes morían, algunos enfermeros se soltaban en llanto en trono a su cuerpo, con el traje y todo, los abrazaban y lloraban, pero aun con todo eso proseguíamos en la chinga, ¿quién nos dio un reconocimiento?, nadie, y más porque nunca fuimos considerados como hospital Covid-19, aún y cuando se ayudaron a muchas personas, fuimos de los últimos en recibir la vacuna".

Después de más de una hora de entrevista, el doctor de la zona sur, entre voz cortada y una lagrima corriendo de su ojo izquierdo pronuncio: “Al final de cuentas para mí, todo estalló cuando falleció mi hermana, buscamos en todos lados, pero ya estaba todo saturado, todo estaba lleno, en todos lados fueron respuestas negativas, casi de decirnos, estamos esperando a que muera alguien para que pase el paciente. Cuando mi hermana muere por Covid-19, todo se agravó, sentí una impotencia, la vida no tenía sentido, sentía que como personas eramos desechables, comencé a tomar medicamentos para la depresión y ansiedad, pero al final de cuentas asimilas todo y sigues adelante”.

Este trabajo es en reconocimiento de todo el personal del sector salud que dio y da la lucha contra el virus del Covid-19, y en memoria de todas las personas fallecidas a causa del citado virus.

Con un fuerte suspiro y palabras pausadas, el doctor de la zona sur, de quien se resguarda su identidad, por motivos de seguridad, narraba: “A lo mejor una muerte de algún paciente grave, y del cual los pronósticos no le favorecían, podía ser hasta cierto punto normal, pero ver la muerte, como la vivimos en el 2020, en la etapa más crítica de la pandemia era algo impactante. Los pacientes morían de manera diferentes, no había patrón alguno de muertes, un día estabas platicando, con tu traje, máscara, etc... con el paciente, en ese mismo momento te dabas la vuelta para ir por el medicamento, llegabas, y el paciente ya estaba muerto; la primera muerte fue la de un traslado, después las muertes en estampida de la ola del Covid-19 del año pasado, y luego, mi hermana, esto último detonó el ¡boom!, pastillas para la ansiedad, trastornos, etc"... continua la narración entre miradas de alerta.

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El doctor de la “zona sur” cuyo seudónimo se adopta por razones de seguridad, mientras respira de manera pausada, seguido de un suspiro, expresa las primeras palabras, ¡mira Gorki, muy bien, te voy a contar porque te tengo confianza y se que lo vas a manejar bien! El tema de la muerte, en los casos de Covid-19, es un tema muy especial, aunque estuviéramos quebrados emocionalmente, sin ganas de nada, con nauseas, ver morir a tanta gente, estar en el momento justo de su muerte, pero una muerte muy solitaria y entrar en mucha crisis de pánico y ansiedad, es algo horrible en este tema de la pandemia, pero aún así seguimos para adelante, sacamos el trabajo e hicimos todo lo posible por rescatar todas las vidas que fueran posibles, relata el doctor de la zona sur.

Seguida de la introducción, y tomando aire nuevamente, expresa que el primer caso de Covid-19 que se presentó en el municipio de Jiménez fue entre la primera semana de abril, o segunda del mismo mes. De esa fecha en adelante, relata el doctor de la zona sur, comenzaron a llegar los pacientes, primero de manera esporádica, luego en estampida.

“En ese primer paciente estaban todas las señales a todo lo que daban, era una señora de unos 70 años de edad, aproximadamente, era diabética, era una señora de piel blanca, cabello chino, y en ese entonces, todavía no sabíamos que, poniéndolos boca abajo podían sobrevir más, ya cuando entramos pues si sentíamos nerviosismo, miedo y emociones”.

“Para este primer paciente, el equipo aún no era muy sofisticado, los lentes se nos empañaban, escuchábamos el corazón con un estetoscopio electrónico grande con audífonos, con realce de bajos, para escuchar bien los crépitos de los pulmones, y pues ya teníamos corroborada la imagen por radiografía, las químicas y todo, excepto la prueba de PCR, que tardaba una semana, si es que llegaba."

"A la paciente ya la teníamos que trasladar a la ciudad de Chihuahua, al Hospital Central, hablamos y sí nos la aceptan. Comenzamos a preparar los medicamentos para poder llevarla en el trayecto, íbamos un enfermero, yo, la paciente y el conductor; la paciente al momento de salir, tenía que estar cubierta en una burbuja, esa misma nosotros la diseñamos, porque así estaba definido, para evitar contaminar a más gente".

Al cabo de unos cuantos minutos de haber comenzado la plática, el doctor hizo una pausa, para luego proceder expresando que, la soledad de la paciente en ese momento era mucha, porque era la única paciente que estaba ahí, no se podía entablar una plática, porque ella lo que estaba viendo, eran personas vestidas de blanco, de una forma muy extraña, ósea creo que ni en las películas se había visto algo así.

El doctor de la zona sur, con una ligera mueca expreso: "antes de seguir Gorki, deja te platico como fue la primera vez que me puse el traje, precisamente para este paciente".

“Para ponernos el traje protector, era quitarnos toda la ropa, y solamente quedarnos en ropa interior. Nos poníamos un traje quirúrgico de tela, y luego después ponerse ya los zapatos, ponerse unas primeras botas, se pone uno las primeras botas externas y luego los guantes internos, que esos los adheríamos con cinta. Luego nos poníamos el traje de aislamiento, de la marca “TYREX”, y nos lo subíamos hasta el abdomen, más o menos a esa altura, luego sacábamos el segundo par de guantes, nos poníamos una careta hermética, es una careta casco, la primera vez que hicimos el traslado, era sobre nariz y boca y luego unos lentes herméticos, y después nos cubríamos todo el conjunto de la cabeza con una tela quirúrgica, cerrábamos el traje, nos poníamos un mandil y el otro par de guantes”.

“Ya cuando estábamos adentro viendo al paciente, ya era un paciente grave, todas las alarmas de los aparatos estaban encendidas”.

Luego de haber terminado de explicar los procedimientos para ponerse el traje protector, el doctor de la zona sur prosiguió con su narrativa, del primer paciente que tocó ver morir por Covid-19.

“Colocamos a la paciente en la capsula y la metimos a la ambulancia, subimos al paciente, nos estaban gravando del otro lado de la calle, y lo subieron a redes sociales".

La paciente no podía hablar, casi no podía respirar, le tuvimos que poner una máscara de reservorio de oxígeno a todo lo que daba, pero se tenía que calcular, si a toda esa cantidad de oxígeno el tanque lograba sobrevivir para llegar a Chihuahua".

El traje nos provocaba asfixia, al igual que nauseas, el estar con el traje en todo el trayecto es algo incomodo, no se podía poner al aire de la ambulancia, porque el virus podía pasar, las superficies del interior de la ambulancia se rociaban con ácido cítrico, y así como le platico todo con mucha precaución.

No podía hablar, sólo se quejaba y se quejaba en todo el camino, sino que ya conforme fueron haciendo efecto los medicamentos y sedantes, la paciente se comenzó a relajar más, y fue cuando nos preguntó a donde íbamos, ya yo le contesto que íbamos al Hospital Central, entonces nos contó que si estaba ya muy enferma, le dije que sí, que estaba poco enferma, pero pues por eso la íbamos a llevar a otro lugar a que la atendieran, entonces la señora se me quedaba viendo, (todo el trayecto vimos a la paciente sufrir mucho, sus labios ni siquiera se pusieron morados, se ponían de color pálido), de las pocas palabras que comenzó a intercambiar, que fueron pocas, me preguntó, ¿qué porque está enferma?, yo le dije, es que a veces la gente se enferma grave, pues era una señora que era abuelita, pues que le podía yo contar, me preguntó que si tenía el virus, yo le dije que no teníamos idea, sólo le comenté que tenía una neumonía, por lo que le estábamos dando medicamento para que se le quitará, luego dijo “gracias a Dios que no tengo el virus” y después se quedó quieta otra vez, y ya casi no pudo hablar, luego comenzamos a ver que en los aparatos la frecuencia cardíaca descendió, la saturación de oxígeno comenzó a caer de manera drástica, no sirvió todo lo que estábamos haciendo.

"En cuanto la entregamos, la intubaron y murió, haz de cuenta que cuando van en estado preagónico respiran muy raro, en una forma muy especial uno los identifica, pero en el caso de ella, ya estaba muy delicada, la respiración estaba cayendo, la frecuencia cardíaca estaba cayendo, la presión arterial estaba comenzando a descender, ya para entonces no nos respondía preguntas”.

"Así fue el primer paciente que me tocó ver morir por Covid-19, después de eso, comenzaron a llegar los eventos estampida, donde hubo ocasiones en que por la gravedad en que llegaban muchos de ellos murieron".

“Después de la primera muerte, déjame te cuento un pasaje más, llegaron los meses de septiembre y octubre, en Jiménez llego una estampida, de pocos pacientes que teníamos en el hospital, tres o cuatro, se nos disparado hasta 12 pacientes, pero la mayoría que llegaban al área Covid-19 eran pacientes que ya venían en estado preagónico, ósea ya muy graves, hubo coacciones en que se murieron hasta 12pacientes diarios, en un lapso de 24 horas sostenidas en toda una semana”.

Con las manos semi temblando y la voz más agitada, el doctor de la zona sur, dio a conocer que, hubo pacientes, de los cuales salían de consulta, y de ahí los redirigían al área Covid-19, y al cabo de unos minutos morían de lo grave en que se encontraban.

Al momento de preguntarle al doctor de la zona sur, ¿los pacientes que morían se mandaban directo al crematorio?, el doctor expreso lo siguiente.

“Fueron momentos muy difíciles, los pacientes que morían, morían totalmente aislados, sin poder platicar sin ningún contacto con el exterior, los protocolos así lo marcaban, paciente que moría de inmediato era cremarlo. Pero fíjate, a los familiares se les avisaba, y con todos los protocolos se les mostraba el cuerpo de sus seres queridos por la ventanilla, aventando san acido cítrico por todos lados, en una de las ocasiones en que se le avisó a un familiar de una persona que había muerto, esta no se contuvo y entró al área Covid-19, y abrazó el cuerpo, llorando y con un sentir de emociones muy fuertes; nosotros nos quedamos petrificados, sólo procedimos a retirar a la persona”.

“Fue tanto el desgaste físico, pero más que eso emocional, al ver en que un paciente que moría no poder hacer nada por rescatarlo, esa impotencia que sentíamos era muy grande, a veces en que los pacientes morían, algunos enfermeros se soltaban en llanto en trono a su cuerpo, con el traje y todo, los abrazaban y lloraban, pero aun con todo eso proseguíamos en la chinga, ¿quién nos dio un reconocimiento?, nadie, y más porque nunca fuimos considerados como hospital Covid-19, aún y cuando se ayudaron a muchas personas, fuimos de los últimos en recibir la vacuna".

Después de más de una hora de entrevista, el doctor de la zona sur, entre voz cortada y una lagrima corriendo de su ojo izquierdo pronuncio: “Al final de cuentas para mí, todo estalló cuando falleció mi hermana, buscamos en todos lados, pero ya estaba todo saturado, todo estaba lleno, en todos lados fueron respuestas negativas, casi de decirnos, estamos esperando a que muera alguien para que pase el paciente. Cuando mi hermana muere por Covid-19, todo se agravó, sentí una impotencia, la vida no tenía sentido, sentía que como personas eramos desechables, comencé a tomar medicamentos para la depresión y ansiedad, pero al final de cuentas asimilas todo y sigues adelante”.

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