Un mar de basura: Un mar de oportunidades

Este 28 de noviembre inicia la Cumbre Mundial de Basura Marina en Uruguay, en la que se abordarán estrategias y propuestas para mitigar esta problemática que ya es una de las más urgentes en el mundo

José Carlos Román

  · miércoles 23 de noviembre de 2022

Envases de plástico, vidrios, metales, colillas de cigarro y sustancias tóxicas, son algunos de los materiales que más llegan diariamente a los océanos para convertirse en basura marina.

De acuerdo con la Agencia Europea de Medio Ambiente, más de 10 millones de toneladas de residuos llegan a los mares cada año.

Ante ello, los especialistas han declarado una Emergencia Oceánica que se debe atender con urgencia por gobiernos, empresas y sociedad civil.

¿Pero por qué es tan importante esta problemática y qué se está haciendo para resolverla?

Si bien la basura marina se encuentra en los océanos, el 80 por ciento de los residuos que llegan a los mares vienen de zonas terrestres y la mayoría son plásticos asociados con empaques de alimento o bebidas, según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

La sobreproducción, el diseño acelerado de envases de un solo uso y el ineficiente manejo de residuos son algunas de las causas por las que este problema ha tomado proporciones alarmantes.

“La mayoría de los residuos que llegan a los océanos son plásticos y en su mayoría provienen de los baños de las personas, es decir; cepillos de dientes, rastrillos, entre otros”, explica a El Sol de México Roberto Cerda, fundador de Restore Coral.

¿Pero qué pasa con el otro 20 por ciento de la basura marina que no viene de zonas terrestres?

Según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), el porcentaje restante representa los elementos tóxicos que se descargan en el mar por embarcaciones, ya sea de manera consciente o accidental.

Dichas descargas van desde el verter de manera intencional a los océanos, hasta los barcos que quedan abandonados y derraman de manera paulatina los elementos que contienen.

“Mucha gente piensa que la basura marina sólo es lo que flota en la superficie, pero no. Hay muchos residuos que llegan al fondo de los océanos y no nos damos cuenta de ellos”, explica a este medio Giorgio Restori, fundador de SOS Mares, iniciativa que propicia la conservación de los mares y sus especies.

Ante ello, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), reconoce diferentes tipos de basura marina.

Una de ellas son los microplásticos, los cuales son pequeñas partículas de plástico o fibra, resultado de la fragmentación de productos más grandes. Sin embargo, hoy en día no sólo existe un tipo de micro plástico en los océanos.

La EPA realizó un estudio en 2021 en el que reconoció los siete tipos de microplásticos que abundan en los mares.

Estos son cosméticos, pintura para señalización vial y para construcción, textiles, combustible de biomasa y el más abundante es el polvo de neumático de vehículos.

Algunos otros son los desechos domésticos, aceites, materiales quirúrgicos y desechos alimenticios.

La ONU denominó la problemática como una “epidemia de basura”, la cual trae consigo impactos negativos en los ecosistemas, así como en la economía y en el bienestar humano.

Además, un estudio citado por la Organización Marítima Internacional (OMI), revela que más de 5 millones de partículas de plástico flotan en los océanos, lo que se traduce en más de 260 mil toneladas de partículas flotantes.

Bajo este panorama, la comunidad científica había ubicado 20 ríos como los mayores canales de basura marina.

En abril del 2021, un estudio realizado por integrantes de The Ocean Cleanup, del Departamento de Análisis de Ecosistemas Acuáticos y del Centro Helmholtz para la Investigación Ambiental (UFZ), señaló que los canales de agua que llevan el 80 por ciento de la basura a los océanos es un listado de mil ríos.

El dato llamó la atención de los especialistas ya que se dieron cuenta que el problema de contar con tal número de ríos que contaminan el mar es el resultado de una falta de investigación del transporte fluvial de plásticos.

“Se tiene la falsa creencia de que las personas que acuden a las playas son las que generan basura marina, pero esta viene de otros lados y la mayoría es arrastrada por los cuerpos de agua como los ríos”, añadió Giorgio Restori.

Otro de los datos que ha alarmado a la sociedad fue el revelado por un estudio realizado por la Organización Algalita, el cual señala que el mar hoy en día contiene seis veces más plástico que plancton.

“Ahorita tenemos tres peces por botella, pero si no hacemos algo para mitigar esta problemática, dentro de 10 años será un pez por botella y dentro de 30 años serán tres botellas por pez”, alertó Restori.


Un mar impactos

Los impactos asociados con la basura marina engloban a diversos sectores que van desde el económico hasta el natural.

En primer lugar, las especies son de las más afectadas ya que se está destruyendo y contaminando su ecosistema.

Los peces, mamíferos y plantas marinos pueden sufrir consecuencias directas por ingestión de materiales sólidos o no sólidos que pueden sufrir modificaciones internas que en la mayoría de los casos resulta en la muerte.

Además, al estar inmersos en un ambiente lleno de productos ajenos a él, las especies también pueden ser víctimas de daños físicos como golpes, heridas e incluso pueden quedar atrapados en ellos.

En el ámbito económico, representa un daño a la infraestructura marina y de embarcaciones, además de riesgos para las zonas costeras o turísticas, es decir; los lugares que dependen de unos recursos marinos sanos.

Un mar de oportunidades

En un mundo en el que las cifras de basura marina continúan aumentando, diversas empresas y organizaciones han lanzado iniciativas para disminuir esta problemática.

Una de ellas es el Plan de Acción de Basura Marina para el Pacífico Noroeste 2022-2026, un proyecto internacional en el que México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Nicaragua, Panamá y Colombia, suman esfuerzos con la ONU, la Alianza Mundial sobre la Basura Marina y la fundación MarViva para identificar las brechas y oportunidades de mejora en se prevención, reducción y gestión.

Otra de las oportunidades prioritarias que la iniciativa propone es responsabilizar a los contaminadores más allá de sólo gestionar sus residuos, es decir; las empresas.

El plan fue lanzado en el marco del Día Mundial de los Océanos, el cual se conmemora cada ocho de junio y pretende recordar el gran papel que tienen los océanos.

“Este día no se debe convertir en uno como el Día de las Madres; en el que sólo un día vas a darle un regalo y te olvidas. El cuidado de los mares debe ser constante y no se debe reducir a un día del año”, añadió Restori.

Mientras tanto, la Organización Marítima Internacional (OMI) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura lanzaron el proyecto GloLitter, el cual pretende ayudar a los sectores de transporte marítimo y de pesca que avancen a un futuro con el menor número de plásticos posible.

Bajo este panorama, del próximo 28 de noviembre al 2 de diciembre se llevará a cabo la Cumbre Mundial de Basura Marina en Uruguay, en la que se abordarán estrategias y propuestas por parte de la sociedad civil para mitigar esta problemática.

“Con estas iniciativas se pretende alinear las propuestas a nivel mundial para crear una economía basada en la limpieza de los mares y los ecosistemas”, explicó Roberto Cerda.

Pero las iniciativas no sólo han surgido de propuestas de instituciones u organismos, también estudiantes de algunas universidades y comunidades pesqueras se han organizado para darle una segunda vida a estos residuos.

Por ejemplo, en el Colegio Oficial de Biólogos de Galicia, diversos estudiantes impulsaron el proyecto “¡Para y ayude!, que la basura no llegue al mar”, con el objetivo de concientizar sobre esta problemática.

Para lograrlo más de 200 voluntarios entre los que había alumnos y docentes, realizaron cuatro limpiezas en las que recogieron poco más de 310 kilos de basura.

El proyecto concluyó con una puesta de arte que el colegio realizó en colaboración con el Bachillerato de Artes del IES Frei Martín Sarmiento.

Uno de los casos que plasman la frase: El cambio comienza por uno mismo, es el de Marina DeBris, una artista estadounidense-australiana que desde 2009 crea conciencia en la sociedad a través del arte.

Su más reciente puesta se inauguró el 21 de octubre y llevó el nombre “Solo una gota en el océano, dijeron 7 mil 800 millones de personas”, la cual se expuso en Sculpture by the Sea y contó con más de 100 obras.

Con ello, la artista pretende retratar el poder que tiene una persona en la lucha contra la contaminación marina.

“La basura marina se gestiona de manera integral, pero no se debe delegar a las empresas ni a los gobiernos toda la responsabilidad. El cambio empieza desde las decisiones que tomas sobre qué cosas llevar a la playa o en dónde tiras tu basura”, dijo finalmente Giorgio Restori.

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