/ miércoles 8 de agosto de 2018

Liliana Ibañéz hace historia en la natación mexicana

La nadadora mexicana consiguió nueve preseas en Barranquilla: cinco oros, una plata y tres bronces

Con una actuación magistral en los pasados Juegos Centroamericanos y del Caribe, donde logró ganar nueve medallas, la nadadora Liliana Ibáñez hizo historia en la natación mexicana con cinco oros, una plata y tres bronces, algo único en el deporte mexicano con respecto a la justa regional.

“Es el logro más grande mi vida después de calificar a Juegos Olímpicos. El 100 libres fue lo único que pude haber mejorado, di todo de mí, mi tiempo de 50 libres era top 16 mundial y lo bajé, aunque me ganaron, no puedo pedir más, esa plata me supo a oro”, enfatizó la nadadora.

“Cada medalla es importante, amo los cinco oros, si me preguntan cuál es mi favorita: la plata, que significó el mejor tiempo de mi vida, en mi prueba favorita, con una marca que está muy cerca para estar en Tokio, entonces eso me motiva muchísimo para buscar esa marca A para el próximo año para Tokio”.

UNA PROEZA

Liliana llegó a Barranquilla con la expectativa de ganar ocho medallas, con la idea fija de ser la máxima protagonista, aunque “dentro de la competencia no me daba cuenta de lo que hacía, iba prueba por prueba, fue algo muy mental. Físicamente estaba destruida al tercer día, ya llevaba ocho pruebas, era desgastante y me quedaban diez más en los siguientes tres días entre eliminatorias y finales. Los últimos dos días nadé 16 veces, fue muy cansado, pero a fin de cuentas esa fue la clave, lo mental”, relató Liliana en su visita a la redacción de ESTO. “En los 200 libres y la de 50 mariposa tuve 15 minutos entre estas pruebas, en el 50 mariposa todas llegaron muy frescas, brincando y alegres, yo llegué cansada, mojada, respirando duro, mis compañeras no lo podían creer que fuera a nadar otra vez, y menos que ganara, pero mi fuerza de voluntad y las ganas de hacer algo importante me impulsaban.”.

LA META: TOKIO

Para el próximo año se viene una competencia fundamental para Liliana, quien buscará clasificarse para los Juegos Olímpicos de 2020 en los Juegos Panamericanos de Lima, Perú.

“Tokio y Lima van de la mano porque en Lima puedo clasificar a Tokio, no puedes ver Panamericanos sin Tokio, ésta es la meta final y la más grande. Obviamente la meta de Lima es clasificar con las marcas de Tokio, y siendo un evento tan importante se presta para lograrlo”.

Vencer a Cuba y Colombia fue algo importante, ya que dio para demostrar supremacía en la justa regional.

“Yo fui la que vivió más estos Juegos, llegué una semana y media antes y regresé hasta la última prueba. La actitud de mis compañeros fue increíble, todos teníamos una mentalidad ganadora, todos los deportistas estábamos muy unidos, fue algo muy padre ser parte de esta delegación que dejó claros sus objetivos para ser ganadores”.

Liliana seguirá entrenando en Estados Unidos y continuará con su misma estrategia de preparación, la cual le ha dado muy buenos resultados en su carrera.

“En estos Juegos me volví muy amiga de la entrenadora de Paola Longoria y me dice que ‘nunca cambies un partido ganador’, eso me lo voy a quedar para toda mi vida. Creo que la pócima es correcta, la táctica, el dúo entre mi entrenador y yo ha sido exitoso por nueve años, son nueve medallas con dos Juegos Olímpicos de respaldo, así que nunca me he estancado”.

AL 100% EN JO

Ibáñez López llegará en plena madurez física, mental y deportiva a los Juegos Olímpicos de 2020, ya que su preparación es integral cada día.

“Creo que en este momento estoy cerca de lograrlo, pero todavía no llego. Si hago un recuento de qué cosas pude haber mejorado creo que son pocas. No estoy en mi tope físico y mentalmente estoy lejos, pero me estoy acercando a la madurez en la que quiero estar y con la que quiero llegar a Tokio. Físicamente hay mucho que todavía puedo hacer”, concluyó.

Liliana Ibáñez López ha demostrado que cuando las metas son claras y se cuenta con el talento necesario todo es posible en la vida, ser protagonista en los Juegos Centroamericanos y del Caribe fue una motivación muy especial para poder emprender el camino con banderas desplegadas rumbo a la que será la competencia más importante en su vida, como son los Juegos Olímpicos de Tokio, en el 2020.

Con una actuación magistral en los pasados Juegos Centroamericanos y del Caribe, donde logró ganar nueve medallas, la nadadora Liliana Ibáñez hizo historia en la natación mexicana con cinco oros, una plata y tres bronces, algo único en el deporte mexicano con respecto a la justa regional.

“Es el logro más grande mi vida después de calificar a Juegos Olímpicos. El 100 libres fue lo único que pude haber mejorado, di todo de mí, mi tiempo de 50 libres era top 16 mundial y lo bajé, aunque me ganaron, no puedo pedir más, esa plata me supo a oro”, enfatizó la nadadora.

“Cada medalla es importante, amo los cinco oros, si me preguntan cuál es mi favorita: la plata, que significó el mejor tiempo de mi vida, en mi prueba favorita, con una marca que está muy cerca para estar en Tokio, entonces eso me motiva muchísimo para buscar esa marca A para el próximo año para Tokio”.

UNA PROEZA

Liliana llegó a Barranquilla con la expectativa de ganar ocho medallas, con la idea fija de ser la máxima protagonista, aunque “dentro de la competencia no me daba cuenta de lo que hacía, iba prueba por prueba, fue algo muy mental. Físicamente estaba destruida al tercer día, ya llevaba ocho pruebas, era desgastante y me quedaban diez más en los siguientes tres días entre eliminatorias y finales. Los últimos dos días nadé 16 veces, fue muy cansado, pero a fin de cuentas esa fue la clave, lo mental”, relató Liliana en su visita a la redacción de ESTO. “En los 200 libres y la de 50 mariposa tuve 15 minutos entre estas pruebas, en el 50 mariposa todas llegaron muy frescas, brincando y alegres, yo llegué cansada, mojada, respirando duro, mis compañeras no lo podían creer que fuera a nadar otra vez, y menos que ganara, pero mi fuerza de voluntad y las ganas de hacer algo importante me impulsaban.”.

LA META: TOKIO

Para el próximo año se viene una competencia fundamental para Liliana, quien buscará clasificarse para los Juegos Olímpicos de 2020 en los Juegos Panamericanos de Lima, Perú.

“Tokio y Lima van de la mano porque en Lima puedo clasificar a Tokio, no puedes ver Panamericanos sin Tokio, ésta es la meta final y la más grande. Obviamente la meta de Lima es clasificar con las marcas de Tokio, y siendo un evento tan importante se presta para lograrlo”.

Vencer a Cuba y Colombia fue algo importante, ya que dio para demostrar supremacía en la justa regional.

“Yo fui la que vivió más estos Juegos, llegué una semana y media antes y regresé hasta la última prueba. La actitud de mis compañeros fue increíble, todos teníamos una mentalidad ganadora, todos los deportistas estábamos muy unidos, fue algo muy padre ser parte de esta delegación que dejó claros sus objetivos para ser ganadores”.

Liliana seguirá entrenando en Estados Unidos y continuará con su misma estrategia de preparación, la cual le ha dado muy buenos resultados en su carrera.

“En estos Juegos me volví muy amiga de la entrenadora de Paola Longoria y me dice que ‘nunca cambies un partido ganador’, eso me lo voy a quedar para toda mi vida. Creo que la pócima es correcta, la táctica, el dúo entre mi entrenador y yo ha sido exitoso por nueve años, son nueve medallas con dos Juegos Olímpicos de respaldo, así que nunca me he estancado”.

AL 100% EN JO

Ibáñez López llegará en plena madurez física, mental y deportiva a los Juegos Olímpicos de 2020, ya que su preparación es integral cada día.

“Creo que en este momento estoy cerca de lograrlo, pero todavía no llego. Si hago un recuento de qué cosas pude haber mejorado creo que son pocas. No estoy en mi tope físico y mentalmente estoy lejos, pero me estoy acercando a la madurez en la que quiero estar y con la que quiero llegar a Tokio. Físicamente hay mucho que todavía puedo hacer”, concluyó.

Liliana Ibáñez López ha demostrado que cuando las metas son claras y se cuenta con el talento necesario todo es posible en la vida, ser protagonista en los Juegos Centroamericanos y del Caribe fue una motivación muy especial para poder emprender el camino con banderas desplegadas rumbo a la que será la competencia más importante en su vida, como son los Juegos Olímpicos de Tokio, en el 2020.

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