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¿Por qué razón no fui ni iría a un evento de Denise Dresser?

  • C. Erick Jurado

En el terreno del conocimiento, hoy como nunca se debe ser sumamente selectivo. Existe pseudo conocimiento y conocimiento fútil que ronda nuestro ambiente como nunca antes sucedió. No cualquier cosa vale la pena de ser aprendida ni experimentada.

Hace unos días, en la ciudad, tuvo lugar un evento que por muchos fue categorizado como inédito, pues venía una persona de fuera a tratar un tema político (no sé si realmente eso sea inédito en tierras parralenses, más bien me parece un punto común). En este ejercicio se refleja -o yo alcanzo a percibir- que seguimos siendo espectadores y no constructores en varios ámbitos. Nos dejamos deslumbrar con facilidad y pensamos que cosas grandes sólo se hacen fuera y que algunas cosas son grandes, cuando no lo son.

Denise Dresser fue la invitada a este evento. En realidad el evento giró alrededor de ella. Existen varias razones del por qué en lo personal no asistí a dicho evento y recomendaría a la gente no asistir a eventos de este tipo, mismas que expondré a continuación.

Primero y siendo muy enfático, hace mucho tiempo que la señora Dresser dejó de ser objetiva y científica. Con el pasar de los años se ha convertido en una politóloga a modo y sobre todo en una ideóloga anti-sistema. Sus posturas son hoy veneno que esparce contra todo lo que huela a gobierno, pues eso le genera adeptos.

Las propuestas que Denise realiza son puntos comunes de la izquierda y que con regularidad no están sometidas a escrutinio ni avaladas por experimentos sociales ni investigación alguna. En pocas palabras, cuando habla no lo hace como investigadora, lo hace como política o ideóloga. Por mucho, eso tiende a generar sesgo y no propuestas. Cuando un científico debería generar opinión con base a los datos.

Además, me parece que no tiene una actitud científica, pues no es una persona abierta que genere investigación, sino que su trabajo consiste en la publicación de ideas repetidas que desembocan generalmente en que todo está mal, pero tampoco plasma ideas claras sobre cómo resolver. Se avoca a esgrimir ideas generales y casi utópicas, y claro está, en dar conferencias de 150 mil pesos por hora.

Luego, me parece incongruente que un gobierno estatal o municipal en austeridad, asuma esos costos por un evento que no promueve nada real. En el caso de que dicho evento se haya pagado con recursos de la federación, entonces la señora se ha metido un autogol.

Creo que estamos en posición de generar eventos más productivos. Si el asunto es la capacitación, es posible traer investigadores de alto calado a traer tesis sobre la resolución de problemas o aplicación de métodos de trabajo para escuchar quejas y acusaciones que rayan en la paranoia. Basta encender la televisión o salir a conversar con los cuates.

Por esa razón, no promovería ese tipo de eventos, no son convenientes y creo que restan en lugar de sumar. Cualquiera de mis amigos lectores podría decir que en este espacio he acometido exactamente aquello de lo que acuso, sólo recuerde que yo le he dado mi opinión sin cobrarle un peso.