imagotipo

Medio ambiente, ecología

  • Lic. Victor Santini Reza

Nuestra casa es la tierra, la cobija, la naturaleza, el techo, las estrellas que nos señalan los pequeños que somos y que es tan grande y compleja, que nunca la alcanzaremos a comprender en sus 4 elementos, agua, aire, tierra, fuego y su armonía, impresionante, hermosa, cruel, pero más grande que cada uno de nosotros, en todo y por todo, y se pueden escribir muchísimos temas acerca de esto, pero no lo hacemos, de los daños que le hacemos y de rebote nos los hacemos, más la ambición entorpece la visión de este problema, que es tan severo, y que por cierto ningún papel legal detiene a la contaminación y la aceptación obligada de los seres humanos, tampoco lo hace, aún con el concepto de vida temporal de todos, es decir que sólo somos de paso, y ni lo acumulado nos lo llevaremos, la droga de sentir poder y control nos hace soberbios, sin que nos permita entender que no es de nosotros, es más grande y fuerte, al extremo, que los palmos de tierra encima al terminar nuestro camino, ni eso dominaremos.

Se tiene noticias de una isla de plástico o de desechos en el mar, lo que ningún estúpido entiende el daño que representa para nosotros mismos, es como fumar en cuarto cerrado sin ventanas, nos ahogaríamos, aunque ría del ejemplo, que es más terrorífico, espeluznante, el malo aparentando de superficial y sin importancia, que es como un arma cargada de cartuchos útiles en manos de un demente, o un automóvil deportivo en mano de uno que no sepa correr, o drogado, con risa de idiota, que es de dar pánico, en verdad, por la razón de que lo que se ocasione, afectará a todos, a él mismo, a los objetos, a los vecinos, a todos, en una medida u otra.

La contaminación afecta el aire, por lo tanto nuestros pulmones, la vida al aire libre, las nubes de contaminación, que representa dinero para pocos y alergias para muchos, pero calladamente, evitamos problemas, pero no enfermedades, molestias, y caras en ocasiones, pero a nuestra costa, por la razón de que se van disminuyendo prestaciones laborales y médicas, lo que va en nuestra contra, aparte de nuestra apatía y necedad, que por cierto, un papel sellado por cualquier autoridad, no evita estos daños, nos hacemos tarugos solos y la burla atrás de eso, pues de todos modos, afecta a todos, por parejo, pero los daños, serán para las generaciones venideras, nuestros hijos y nietos, por desgracia, sufrirán por nuestra causa.

Dañar la naturaleza acorta nuestra propia vida sana, y ya viejos, peor, aun así, los muertos de hambre, siguen destruyendo lo que no les cuesta, pero lo peor, somos los callados que lo permitimos, para no meternos en problemas, pero ni así se detendrá el daño, y fingir que no pasa nada y acoplarnos a lo que suceda, menos detendrá los daños y efectos, los conformistas, somos los peores cómplices de los delincuentes, en todo, permitimos que nuestros lugares de recreación se quemen, se llenen de basura, se vean feos, y encuevados en nuestras casas, pues no pasa nada, sólo la vida de encierro, para llegar a lo mismo, nada, pero flojamente cómodos, estúpidamente cómodos, enfermos, pero cómodos.

La naturaleza se rebela, y ni así entendemos que debemos respetarla, terremotos, tsunamis, tormentas, sequías, pero ni con la risita, tampoco entendemos, parece que entre más cerradas las mentes, más listos son y menos problemáticos, hasta el agua que tomamos proviene de la naturaleza, pero el ignorante cree que viene embotellada, peor, su mundito es un mercado, y Dios nos libre de semejante ser, no es crítica, es admiración, es increíble la falta de entendimiento y el empeño de destrozar nuestra casa, la de todos.