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La suma de las partes

  • C. Erick Jurado

En toda organización es importante el todo y la suma de sus partes. El todo obedece a condiciones emergentes superiores. Una organización es capaz de generar productos que superan el trabajo individual o el trabajo de las diferentes áreas que componen a la organización. El todo entonces es el producto de complejos procesos particulares.

Las partes son los componentes de la organización. En resumen lo que quiero expresar en estas líneas que parecen complejas; es que cualquier organización está compuesta por interacciones y procesos particulares, que coordinadas y en conjunto consiguen productos de orden superior que ninguna de las partes puede conseguir por su cuenta.

En la Administración Pública no puede ser de otra forma. Para que una sociedad consiga el máximo provecho la totalidad de sus partes deben estar coordinadas en un solo propósito, conseguir el producto por el que se ha integrado.

La correcta coordinación y comunicación entre las partes de una organización asegura la eficiencia en la utilización de recursos que son necesarios para conseguir el objetivo deseado.

En oposición a lo anterior si no existe una correcta coordinación entre las partes, el producto será demorado y torpe. La comunicación entre las partes, la definición de procesos, y la constante revisión de los procesos, es parte prioritaria para asegurar la coordinación de una organización.

En la Administración Pública, quien está a la cabeza debe asegurar la comunicación con todas las partes, pues sólo así puede mediar y sumar al trabajo a cada particular, por el contrario si no existe comunicación con las partes los miembros del grupo sentirá exclusión, y se perderá una fuerza productiva.

En tales condiciones, una de las prioridades de todo ente político es consensar y buscar la suma de esfuerzos entre las partes que componen a un todo. En esos términos, es prioridad de un mandatario conocer las características y cualidades, aspiraciones y objetivos de las partes, y lograr mediar entre todos los involucrados.

Lo anterior no es sencillo, pues los mandatarios deben definir como priorizar las necesidades entre grupos, y con ellos lograr cumplir la mayor cantidad de objetivos.

Lo peor que puede suceder es que el mandatario no conozca las necesidades ni a las partes, con ello sólo asegura un rezago en la potencialidad de progreso de la organización.

Conseguir esa directriz general debe ser la prioridad de todo dirigente, no es para nada el asunto de migrar los éxitos de la organización y anunciarlos, pues eso con el tiempo se vuelve torpe, porque aunque el mandatario encuentre en ello la aprobación. Con el tiempo la sociedad entra en recesesión y con ello grandes problemas.

Léase bajo la lupa y entiéndase con cautela.