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¡En el cumplimiento de su deber!

  • Leoncio Durán Garibay

Esta frase con frecuencia la escuchamos, cuando un elemento de las diversas corporaciones de seguridad pierde la vida, y tratamos de enaltecer, de honrar, de homenajear su trabajo, su persona y su memoria, expresando: “murió en el cumplimiento de su deber”. Qué precio tan alto paga un servidor público de esta naturaleza, al ofrecer su vida para proteger a sus semejantes en un acto de servicio y vocación.

Tal vez usted o yo nos levantamos temprano, nos alistamos y nos disponemos a asistir a nuestro trabajo, con la certeza de que regresaremos a casa una vez concluida nuestra jornada laboral, excepto, que algo extraordinario suceda, que termine con nuestra existencia. Nuestra familia; esposa, hijos, padres, hermanos y demás, quizás hagan una oración para que todo vaya bien en el desempeño de las actividades, con la confianza de que no enfrentamos un riesgo mayor. Ocupemos por un momento el lugar de un policía o de un militar, ¿cuál será el pensamiento de ellos?, antes de iniciar cada día su jornada laboral, sabedores de que es de alto riesgo; porque ellos en verdad saben a qué hora salen de su hogar, pero no saben a qué hora van a regresar y lo más inquietante es que no tiene la certeza de regresar con vida o es posible que regresen heridos o devastados emocionalmente por cumplir con un deber, que implica someter, incluso herir o dar muerte a un semejante, que ciertamente representa un peligro para ellos y para la sociedad. Ahora pongamos en perspectiva a la familia del policía o del militar, ¡a que santo rezarle!, a quien encomendarle al esposo, al padre, al hijo, al familiar que sale a cumplir con su labor de proteger a los ciudadanos “buenos”, de aquellos ciudadanos “malos”, sabiendo que su vida está en constante peligro, sin importar qué tan bien o que tan mal realice su trabajo. Cómo hacer planes a largo plazo, cómo aspirar a una tranquilidad emocional, incluso cómo protegerse económicamente, si su trabajo es de alto riesgo y no cualquiera les facilita un crédito o un simple seguro de vida. Con frecuencia se informa en los medios de comunicación, el policía X o el militar X, murió en el cumplimiento de su deber, para su familia se convierte en una tragedia, la vida del ser amado termina y es donde se presentan una serie de interrogantes que no tienen, ni tendrán respuesta, porque, ¿quién va a fungir en el cumplimiento de su deber como padre? De esos hijos que han quedado huérfanos, ¿quién estará en el cumplimiento de su deber?, con esa esposa que ha quedado viuda, ¿quién estará en el cumplimiento de su deber como hijo?, con esos padres que lo añoran, ¿quién estará en el cumplimiento de su deber?, con cada uno de sus familiares y seres queridos, en cada uno de sus sueños y proyectos como persona. Si la vida que es el único conducto, para cumplir con esas tareas en el ámbito familiar, personal y social, sencillamente se ha extinguido. La corporación seguirá en el cumplimiento de su deber, para ellos es posible que sólo represente la pérdida de un elemento, al cual despiden con un homenaje póstumo, una serie de declaraciones y condolencias, alguna compensación económica; ¡espero generosa! Al día siguiente estarán en la búsqueda de un nuevo elemento y listo. La sociedad es posible que por un momento se vea sorprendida, intente conocer quizá hasta por morbo el nombre del elemento que falleció, exprese algún comentario de condolencia y preocupación, para de inmediato retomar su postura de exigir seguridad a quien corresponda, porque la vida sigue y los hechos delictivos son una constante infalible. Un escenario demasiado injusto, ¿no lo cree? para alguien que efectivamente en el cumplimiento de su deber, arriesgó y perdió la vida. Es tiempo de que esta sociedad ávida de tantas cosas e injusta en muchas más, aprenda a valorar la actividad que realizan las diferentes corporaciones de seguridad, su trabajo es de alto riesgo y demasiado injusto, su función es admirable, su valentía digna de agradecer, su vocación de servicio merece el más alto honor. Gracias Sr. agente de policía, gracias Sr. Militar e infinitas gracias a sus respetables familias. ¡Gracias por cuidar de nosotros! leon7dg@hotmail.com