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Cómo salir del dolor

  • Pastor José Andres Pimentel

En Juan 16:33, Jesucristo nos advierte de situaciones difíciles por las cuales muchas veces pasamos, dice: “En el mundo tendréis aflicciones; pero confiad, yo he vencido al mundo”.

Yo quiero hablarles hoy acerca de cómo salir adelante después de que usted se ha dado cuenta que existe un dolor ahí adentro, cómo puede usted salir adelante; yo no sé si usted se ha dado cuenta, pero el dolor paraliza a la gente.

Mire usted lo que dice en este Salmos 142:7 “Saca mi alma de la cárcel para que pueda alabar tu nombre”. El dolor es una cárcel que cautiva a muchos y sería muy bueno que dijéramos  “basta de vivir en la cárcel, el Señor vino a hacer libre a los cautivos, a sacar nuestra alma de la cárcel para que podamos alabar su nombre”. Él vino a sacar y a liberar a los cautivos. No tenemos por qué estar en la cárcel emocional o la cárcel de nuestro dolor. En Lucas 4:18 Jesús dice: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos”.

Siendo así, ¿entonces qué podemos hacer para salir de la cárcel del dolor? Dos cosas que tenemos que hacer para salir delante de nuestro dolor.

Número uno: Tenemos que perdonar a otros; si usted y yo no aprendemos a perdonar, siempre viviremos en la cárcel del dolor y nunca vamos a poder alabar al Señor. Ese es el consejo número uno.

No tiene sentido no perdonar, porque cuando no perdonamos hay unas consecuencias muy terribles para cualquiera de nosotros. Mire lo que dice en Eclesiastés 7:9 “No te enojes con facilidad, el enojarse es una tontería”. Literalmente cuando nosotros vivimos en el enojo, cuando vivimos enojados y no perdonando a los demás, no razonamos bien, pensamos mal, nuestro proceso de pensar decisiones esta todo mal, porque estamos pensando a través del filtro de nuestro enojo, por eso dice este pasaje que enojarse es una tontería. Nuestra mente no piensa correctamente.

La otra cosa que le sucede a la gente que no perdona es que literalmente vive sin salud. ¿Sabe usted que todos los días confirma que muchos de los problemas médicos físicos que hay en la gente es el resultado de una falta de perdón? Es el resultado de una ofensa que alguien abrazó y se convirtió en amargura. Muchas  enfermedades están directamente vinculadas a problemas emocionales;  falta de perdón, amargura, odio y cosas parecidas a estas. Cuando usted abraza esa falta de perdón a su pecho, lo va a afectar a usted aún físicamente, y no sólo su pecho, sino también su espíritu y su alma.

Dice Job 5:2: “La ira acaba con el necio”. El no perdonar a la gente no sirve a nadie y mucho menos a la persona que está enojada. La otra cosa es que simplemente al estar enojado y no perdonar, no lo está ayuando a usted, no está ayudando a la persona con la que usted está enojado, no está ayudando a su familia, no está ayudando a nadie, no está ayudando en nada.

Entonces lo primero que tenemos que hacer es perdonar. Tenemos que aceptar  y abrazar nuestra responsabilidad en el problema. Quizás nosotros tuvimos algo que ver, abrace eso. Si usted tuvo algo que ver abrace eso y acepte el hecho de que usted también tuvo parte  que ver en el problema;  acepte su responsabilidad y luego perdone.

En Job 7:11 dice “Por eso, no me voy a callar. Hablaré en medio de mi angustia, contaré detalladamente todos los sufrimientos que he tenido en la vida”. Y Job tuvo un que otro sufrimiento en la vida. Job lo que se dio cuenta, es que de nada me sirve internar todo aquí adentro, voy a tener que abrir mi corazón, abrirle a Dios todas estas cosas, voy a hablarlo detalladamente para que Dios sepa y me ayude a liberarme de esta situación y después de que usted suelta todo eso al otro que usted tiene que soltar, es esa persona que le hizo daño a usted.

Suéltelo de una vez, ¿para qué lo anda cargando usted toda su vida? carga usted al agresor cuando va de visita, cuando va de viaje, cuando está en casa, ahí lo lleva usted para todos lados, mire, pesa mucho, suéltelo, ya no le ande cargando para todos lados. (Continuará la próxima semana)

Estimado lector, crea en Dios, sea feliz en este mundo y un día vaya al cielo.