/ miércoles 5 de mayo de 2021

Todo el mundo es tu maestro | Pensamientos

Debemos decir lo que pensamos pero no todo lo que cruza por la cabeza. Perder el miedo y tener prudencia. Atrevernos a decir lo que pensamos y medir hasta dónde importa que nos juzguen y quiénes. La verdadera libertad de expresión puede ser un enorme reto en muchos casos en los que va de por medio trabajo y amistades. Sin embargo, en la necesidad de encontrar sentido, es vital expresar lo que se piensa pues de los más locos y extraños pensamientos han surgido grandes cambios que le han dado a la humanidad una mejor forma de vida.

Los pensamientos van estrechamente ligados a las palabras y quien controla las palabras controla a las personas. El lenguaje puede tener una actitud materialista que se restringe a considerar como real sólo aquellas cosas que puede entender y percibir sensorialmente. Lo cual significa que todas aquellas cosas que no encajan en el paradigma dominante son descartadas como sinsentido. Quizá el fallo más grande de este tipo de lógica es que deja de lado una amplia gama de fenómenos sin una explicación satisfactoria, como fenómenos extrasensoriales, magia, alquimia.

Si más personas nos atrevemos a decir lo que pensamos, no serían pocos los que están construyendo los conceptos más importantes en este mundo, como lo es amor, justicia o verdad. Necesitamos muchas más personas ofreciendo creativos puntos de vista. Pensamientos únicos que no sean sombras y ecos de otros. Pero cómo crear pensamientos novedosos sin la influencia de los medios de comunicación, sin que interfieran Netflix, Hollywood, redes sociales, la educación que nos inculcan en la escuela y en la casa. Bombardeados por medios que no sospechamos.

La ciencia occidental se ha sustentado en la idea de que las personas están en condiciones de obtener el conocimiento total y verdadero de la realidad a partir de lo que son capaces de percibir y analizar. La mente analítica tiene los cinco sentidos a su disposición, y con ello una llave de acceso a la verdad pero además del terreno sensorial debemos entrar a un universo ilimitado. Tenemos la virtud de ser navegantes de nuestra propia alma y explorar y experimentar a través de diferentes estados de consciencia. Por ejemplo, una ciencia que puede servir para este propósito es la neurociencia, una carrera que inicia con estudios de medicina generales y que está investigando todo el proceso neurológico de los seres humanos encontrando relaciones muy estrechas con lo que denominamos alma.

Todo inicia cuando somos capaces de realizar un viaje de exploración dentro de nuestro sistema nervioso y encontrar en la red neuronal un alma que se atreva a decir lo que piensa.


Debemos decir lo que pensamos pero no todo lo que cruza por la cabeza. Perder el miedo y tener prudencia. Atrevernos a decir lo que pensamos y medir hasta dónde importa que nos juzguen y quiénes. La verdadera libertad de expresión puede ser un enorme reto en muchos casos en los que va de por medio trabajo y amistades. Sin embargo, en la necesidad de encontrar sentido, es vital expresar lo que se piensa pues de los más locos y extraños pensamientos han surgido grandes cambios que le han dado a la humanidad una mejor forma de vida.

Los pensamientos van estrechamente ligados a las palabras y quien controla las palabras controla a las personas. El lenguaje puede tener una actitud materialista que se restringe a considerar como real sólo aquellas cosas que puede entender y percibir sensorialmente. Lo cual significa que todas aquellas cosas que no encajan en el paradigma dominante son descartadas como sinsentido. Quizá el fallo más grande de este tipo de lógica es que deja de lado una amplia gama de fenómenos sin una explicación satisfactoria, como fenómenos extrasensoriales, magia, alquimia.

Si más personas nos atrevemos a decir lo que pensamos, no serían pocos los que están construyendo los conceptos más importantes en este mundo, como lo es amor, justicia o verdad. Necesitamos muchas más personas ofreciendo creativos puntos de vista. Pensamientos únicos que no sean sombras y ecos de otros. Pero cómo crear pensamientos novedosos sin la influencia de los medios de comunicación, sin que interfieran Netflix, Hollywood, redes sociales, la educación que nos inculcan en la escuela y en la casa. Bombardeados por medios que no sospechamos.

La ciencia occidental se ha sustentado en la idea de que las personas están en condiciones de obtener el conocimiento total y verdadero de la realidad a partir de lo que son capaces de percibir y analizar. La mente analítica tiene los cinco sentidos a su disposición, y con ello una llave de acceso a la verdad pero además del terreno sensorial debemos entrar a un universo ilimitado. Tenemos la virtud de ser navegantes de nuestra propia alma y explorar y experimentar a través de diferentes estados de consciencia. Por ejemplo, una ciencia que puede servir para este propósito es la neurociencia, una carrera que inicia con estudios de medicina generales y que está investigando todo el proceso neurológico de los seres humanos encontrando relaciones muy estrechas con lo que denominamos alma.

Todo inicia cuando somos capaces de realizar un viaje de exploración dentro de nuestro sistema nervioso y encontrar en la red neuronal un alma que se atreva a decir lo que piensa.