/ domingo 13 de octubre de 2019

Si crees verás la gloria de Dios

En el mundo natural en que vivimos rodeado de tantos males, hay muchas cosas que pueden parecer imposible que cambien, es más, ni siquiera que mejoren un poco. Pero que en el ámbito espiritual se reduce a algo tan fácil de realizar con solo un mínimo requisito y este es: “creer” Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? (Juan 11:40)

Dios dice que no podemos verle; no podemos ver a Dios con los ojos físicos de nuestro rostro, eso es verdad. Pero también dice una cosa, que sí es posible ver su gloria.

Todos podemos decir yo “creo en esto” o yo “creo en aquello” pero como dice un dicho popular: “entre el dicho y el hecho hay un gran trecho”, no es lo mismo solo decir con mi boca que creo, que creerlo con el corazón.

Ver la gloria de Dios es, ver el poder de Dios en nuestras vidas. Ver la gloria de Dios es ver maravillas de Dios en nuestra vida. Ver la gloria de Dios es, ver las promesas de Dios hechas realidad en nuestra vida.

Dios no tiene límites para actuar, Él puede hacer desde que de una piedra salga agua, como abrir un mar. Derribar una murallas de casi ocho metros de ancho con un solo grito, o como derribar a un gigante de más del doble de tu estatura. Dios puede dar de alimentar a más de cinco mil personas con unos pocos panes y peces, que el aceite de una viuda fluya sin cesar. O que un muerto, Lázaro, resucite. Que una pareja de estériles ancianos, Abraham y Sara, tengan un hijo. Que un ciego vea y un mudo hable. Que un endemoniado sea libre. Que un cojo camine, o un lisiado sea sanado. Que cualquier enfermo sea sanado. Para Él no hay nada imposible, Dios no está limitado a nada ni nadie, solo hay un requisito para que su gloria, para que su poder se manifieste, y este es: CREER.

Dios puede cambiar tu situación cualquiera que sea. Él puede cambiar el lamento en gozo. Las lágrimas en alegría. La pena en paz. El dolor en bonanza. La tristeza en esperanza. La enfermedad en sanidad. La zozobra en confianza. La inseguridad en tranquilidad. No hay nada imposible para Él. Jesús dice: “No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí” (Juan 14:1)

Es así como muchos han visto la gloria de Dios en sus vidas. Nosotros, hoy día, también podemos ver la gloria de Dios. No podemos ver a Dios, pero si podemos ver su gloria; Moisés, pidió ver la gloria de Dios. Éxodo 33: 17 – 18 “Y Jehová dijo a Moisés: También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre. El entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria.” Moisés dijo: Señor yo quiero ver tu poder en mi vida, yo quiero ver tu grandeza, quiero ver tus maravillas que se vean que son realidad, no que me las cuenten. Yo quiero ver tu poder en mi vida, quiero ver tu gloria. En hechos 7: 55 dice: “Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo vio la gloria de Dios…” En otras palabras, vio el poder, la grandeza, las maravillas de Dios.

En Juan 17: 24“Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado…” Él decía, quiero que vean mi gloria, quiero que vean mi poder, que vean mi grandeza.

Tengo la confianza de que Cristo desea que cada uno veamos la gloria de Dios, veamos el poder de Dios. Es cierto que no necesitamos ver para creer, pero si necesitamos creer para ver.

La pregunta ahora es: ¿Estamos creyendo lo suficiente como para ver la gloria de Dios manifestada en nuestra vida, nuestra familia, nuestra sociedad?, ¿Estamos teniendo la suficiente FE como para ver las maravillas que Dios quiere que veamos?, o ¿Acaso estamos lejos de esa fe que se necesita para ver la Gloria de Dios? Creo, mi estimado, que los tiempos y las sazones que estamos viviendo, son los mejores para depositar totalmente nuestra confianza en Dios. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? (Juan 11:40)

Estimado lector, crea en Dios, sea feliz en este mundo y un día vaya al cielo.

En el mundo natural en que vivimos rodeado de tantos males, hay muchas cosas que pueden parecer imposible que cambien, es más, ni siquiera que mejoren un poco. Pero que en el ámbito espiritual se reduce a algo tan fácil de realizar con solo un mínimo requisito y este es: “creer” Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? (Juan 11:40)

Dios dice que no podemos verle; no podemos ver a Dios con los ojos físicos de nuestro rostro, eso es verdad. Pero también dice una cosa, que sí es posible ver su gloria.

Todos podemos decir yo “creo en esto” o yo “creo en aquello” pero como dice un dicho popular: “entre el dicho y el hecho hay un gran trecho”, no es lo mismo solo decir con mi boca que creo, que creerlo con el corazón.

Ver la gloria de Dios es, ver el poder de Dios en nuestras vidas. Ver la gloria de Dios es ver maravillas de Dios en nuestra vida. Ver la gloria de Dios es, ver las promesas de Dios hechas realidad en nuestra vida.

Dios no tiene límites para actuar, Él puede hacer desde que de una piedra salga agua, como abrir un mar. Derribar una murallas de casi ocho metros de ancho con un solo grito, o como derribar a un gigante de más del doble de tu estatura. Dios puede dar de alimentar a más de cinco mil personas con unos pocos panes y peces, que el aceite de una viuda fluya sin cesar. O que un muerto, Lázaro, resucite. Que una pareja de estériles ancianos, Abraham y Sara, tengan un hijo. Que un ciego vea y un mudo hable. Que un endemoniado sea libre. Que un cojo camine, o un lisiado sea sanado. Que cualquier enfermo sea sanado. Para Él no hay nada imposible, Dios no está limitado a nada ni nadie, solo hay un requisito para que su gloria, para que su poder se manifieste, y este es: CREER.

Dios puede cambiar tu situación cualquiera que sea. Él puede cambiar el lamento en gozo. Las lágrimas en alegría. La pena en paz. El dolor en bonanza. La tristeza en esperanza. La enfermedad en sanidad. La zozobra en confianza. La inseguridad en tranquilidad. No hay nada imposible para Él. Jesús dice: “No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí” (Juan 14:1)

Es así como muchos han visto la gloria de Dios en sus vidas. Nosotros, hoy día, también podemos ver la gloria de Dios. No podemos ver a Dios, pero si podemos ver su gloria; Moisés, pidió ver la gloria de Dios. Éxodo 33: 17 – 18 “Y Jehová dijo a Moisés: También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre. El entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria.” Moisés dijo: Señor yo quiero ver tu poder en mi vida, yo quiero ver tu grandeza, quiero ver tus maravillas que se vean que son realidad, no que me las cuenten. Yo quiero ver tu poder en mi vida, quiero ver tu gloria. En hechos 7: 55 dice: “Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo vio la gloria de Dios…” En otras palabras, vio el poder, la grandeza, las maravillas de Dios.

En Juan 17: 24“Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado…” Él decía, quiero que vean mi gloria, quiero que vean mi poder, que vean mi grandeza.

Tengo la confianza de que Cristo desea que cada uno veamos la gloria de Dios, veamos el poder de Dios. Es cierto que no necesitamos ver para creer, pero si necesitamos creer para ver.

La pregunta ahora es: ¿Estamos creyendo lo suficiente como para ver la gloria de Dios manifestada en nuestra vida, nuestra familia, nuestra sociedad?, ¿Estamos teniendo la suficiente FE como para ver las maravillas que Dios quiere que veamos?, o ¿Acaso estamos lejos de esa fe que se necesita para ver la Gloria de Dios? Creo, mi estimado, que los tiempos y las sazones que estamos viviendo, son los mejores para depositar totalmente nuestra confianza en Dios. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? (Juan 11:40)

Estimado lector, crea en Dios, sea feliz en este mundo y un día vaya al cielo.

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