/ miércoles 13 de febrero de 2019

Se hizo viejo el amor

Se hizo viejo el amor, ayer hace unos cuantos años nos tomamos de la mano y decidimos caminar juntos, compartiendo nuestras vidas, alegrías y tristezas, nos prometimos ser fieles, amarnos y respetarnos, hoy podemos decir que hemos cumplido con esa parte del compromiso, que continuamos amándonos, pero me pregunto, ¿nuestro amor maduró?, o simplemente fue un árbol que sembramos y si bien dio fruto, éste jamás creció.

Se hizo viejo el amor, compartimos nuestras vidas y tal vez, uno al otro nos tomamos como una posesión, la costumbre se convirtió en una pertenencia, pero no comprendimos que el amor es aquel que se despoja de ese yo, y se priva de ese mío, para convertirse en esa unión generosa que tiene siempre como premisa un nosotros. Nos olvidamos de caminar pensando, haciendo y sintiendo como uno solo, como pareja, como novios, como amantes que se funden en el crisol del amor.

Se hizo viejo el amor, porque no supimos comprender la diferencia entre querer y amar, cuántas veces nos equivocamos y nos dijimos te quiero pensando en el momento, en gozar, en disfrutar sin compromiso, porque nos dio miedo sufrir, llorar y tal vez entregarnos sin límite, plenos, vigorosos. Y es que nadie nos enseñó que las parejas simplemente se aman, sin prejuicios de tiempo, de espacio o de condición, un te amo significa te acepto tal y como eres y me entrego tal y como soy.

Se hizo viejo el amor, porque los pilares de la relación se construyeron sobre bases de arena movediza, el respeto se fue perdiendo por la calle del egoísmo, la confianza se quedó dormida en la esquina de la propia inseguridad y la libertad se perdió en la cárcel de la rutina. El amor necesita oxigenarse todos los días, a cada momento y en cada lugar, si no hay respeto, confianza y libertad, simplemente se convierte en una carga difícil de llevar, en un amor viejo que vuele a posesión y a dominio.

Se hizo viejo el amor, porque olvidamos expresarnos nuestro amor cada minuto, cada segundo, cada instante; con detalles, con palabras, con gestos, se nos olvidó que el amor es servicial, que no se irrita, que es paciente, que todo lo disculpa, que el amor florece cuando se siembra en la tierra fértil de la verdad.

Se hizo viejo el amor, porque siempre anduvimos con las prisas encima, los hijos, el trabajo, los compromisos sociales y el estrés; éstos se apoderaron como un tirano de nuestra voluntad y de nuestro tiempo, el amor perdió su matiz, para convertirse en una pálida flor marchitada con el incandescente sol de la rutina.

Pero siempre hay una segunda oportunidad para quien la busca, si el amor por su pareja se hizo viejo, que espera para hacerle una trasfusión y renovarlo, solo tiene que dejar que ese amor maduro crezca todos los días, acordarse de que a la pareja no se le quiere, simplemente se le ama en todo momento, que el amor tiene como bases sólidas el respeto, la confianza y la libertad, que el amor se demuestra todo el tiempo, se sostiene con la verdad y se retroalimenta sobre la base del perdón.

Deje la rutina a un lado, atrévase y sorprenda a su pareja, ella lo merece y usted también.

¡Feliz día de San Valentín!

leon7dg@hotmail.com

Se hizo viejo el amor, ayer hace unos cuantos años nos tomamos de la mano y decidimos caminar juntos, compartiendo nuestras vidas, alegrías y tristezas, nos prometimos ser fieles, amarnos y respetarnos, hoy podemos decir que hemos cumplido con esa parte del compromiso, que continuamos amándonos, pero me pregunto, ¿nuestro amor maduró?, o simplemente fue un árbol que sembramos y si bien dio fruto, éste jamás creció.

Se hizo viejo el amor, compartimos nuestras vidas y tal vez, uno al otro nos tomamos como una posesión, la costumbre se convirtió en una pertenencia, pero no comprendimos que el amor es aquel que se despoja de ese yo, y se priva de ese mío, para convertirse en esa unión generosa que tiene siempre como premisa un nosotros. Nos olvidamos de caminar pensando, haciendo y sintiendo como uno solo, como pareja, como novios, como amantes que se funden en el crisol del amor.

Se hizo viejo el amor, porque no supimos comprender la diferencia entre querer y amar, cuántas veces nos equivocamos y nos dijimos te quiero pensando en el momento, en gozar, en disfrutar sin compromiso, porque nos dio miedo sufrir, llorar y tal vez entregarnos sin límite, plenos, vigorosos. Y es que nadie nos enseñó que las parejas simplemente se aman, sin prejuicios de tiempo, de espacio o de condición, un te amo significa te acepto tal y como eres y me entrego tal y como soy.

Se hizo viejo el amor, porque los pilares de la relación se construyeron sobre bases de arena movediza, el respeto se fue perdiendo por la calle del egoísmo, la confianza se quedó dormida en la esquina de la propia inseguridad y la libertad se perdió en la cárcel de la rutina. El amor necesita oxigenarse todos los días, a cada momento y en cada lugar, si no hay respeto, confianza y libertad, simplemente se convierte en una carga difícil de llevar, en un amor viejo que vuele a posesión y a dominio.

Se hizo viejo el amor, porque olvidamos expresarnos nuestro amor cada minuto, cada segundo, cada instante; con detalles, con palabras, con gestos, se nos olvidó que el amor es servicial, que no se irrita, que es paciente, que todo lo disculpa, que el amor florece cuando se siembra en la tierra fértil de la verdad.

Se hizo viejo el amor, porque siempre anduvimos con las prisas encima, los hijos, el trabajo, los compromisos sociales y el estrés; éstos se apoderaron como un tirano de nuestra voluntad y de nuestro tiempo, el amor perdió su matiz, para convertirse en una pálida flor marchitada con el incandescente sol de la rutina.

Pero siempre hay una segunda oportunidad para quien la busca, si el amor por su pareja se hizo viejo, que espera para hacerle una trasfusión y renovarlo, solo tiene que dejar que ese amor maduro crezca todos los días, acordarse de que a la pareja no se le quiere, simplemente se le ama en todo momento, que el amor tiene como bases sólidas el respeto, la confianza y la libertad, que el amor se demuestra todo el tiempo, se sostiene con la verdad y se retroalimenta sobre la base del perdón.

Deje la rutina a un lado, atrévase y sorprenda a su pareja, ella lo merece y usted también.

¡Feliz día de San Valentín!

leon7dg@hotmail.com

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