/ domingo 29 de noviembre de 2020

Reflexión de la semana | Un adviento diferente   

Este año sabemos que ha sido un año difícil para el para el mundo entero: problemas económicos, pérdidas de negocios, de trabajos, problemas de salud, separación de seres queridos, planes pospuestos, inseguridad, todo eso seguramente hará un adviento y una navidad diferente. Creo que el anhelo del mundo entero este año será un cese a la pandemia, en primer lugar. En segundo lugar, paz, justicia, bienestar seguidos de felicidad, cosas que este año parece que se las llevó el viento. Hemos transitado un año donde la violencia y el dolor han sido compañeros de nuestra sociedad. El tiempo de adviento que estamos comenzando hoy nos convoca a renovarnos y recordar las promesas de esperanza y salvación para todos. El profeta Isaías nos trae a la memoria el anuncio del Príncipe de Paz trayendo esperanza para el mundo entero (IS. 9:6) Este tiempo de adviento nos desafía para a buscar respuestas transformadoras desde el amor de Dios y el amor fraternal con verdad, construyendo juntos un mundo mejor. Por eso, deseamos que cada celebración en casa en familia, durante este tiempo de adviento, sea una ocasión para renovar nuestra fe y esperanza, para cambiar y transformar lo que nos destruye como personas y como sociedad. Una oportunidad para aprovechar las redes sociales y compartir las buenas nuevas del evangelio con nuestros vecinos, amigos y familiares. Es un buen momento para pensar en aquellos a quienes podríamos invitar para unirse al gozo de la salvación y la esperanza. Esperanza que tenemos que Jesús nos trae el mensaje de que otro mundo mucho mejor es posible.

Adviento nos alienta a esperar algo nuevo renovando nuestra mente y nuestro compromiso para cambiar todo aquello que impide que seamos verdaderos seres humanos. La promesa de un mañana diferente nos moviliza a trabajar por un futuro donde el Reino de Dios se haga realidad en nuestro mundo. Tenemos que volvernos a Dios para ser renovados y dejarle el resto a Él, y la manera que empezamos a hacer esto es, examinar nuestras vidas, librándonos de todo lo que este estorbando en nuestro camino. Volverse a Dios es, convertirnos a Él. Es dar la espalda al pecado y a la maldad y dar el rostro a Jesús. En oración busquemos volvernos a Cristo y renovar nuestra fe y nuestro compromiso con Jesucristo, estando atentos no solo a nuestros deseos en estas fechas, sino también a las necesidades de quienes nos rodean y atentos a generar un mundo más humano y fraterno bajo la luz del amor de Dios. Un mundo donde se cumpla lo que Jesús dijo “Mi paz os dejo, mi paz os doy” (Juan 14:27) .

Adviento es a la vez un tiempo de oración y meditación en la búsqueda de formar una sociedad donde se proclame el reino de Dios en cada lugar donde ella esté. Y una oportunidad para renovar nuestro compromiso con el Señor y hacer que nuestra sociedad más fraterna y solidaria y le digamos ¡NO A LA VIOLENCIA!. Es un tiempo en el que somos invitados a quebrar nuestros conflictos y somos llamados a fortalecernos en Cristo. Deseamos un Adviento que sea un tiempo de oportunidades para dar razón de nuestra esperanza.

Adviento es una época para que recordemos nosotros, y quienes se han distanciado de Cristo que, separados de Él nada bueno podemos hacer (Juan 15:5).

Es un tiempo para vivir y celebrar un encuentro entre Dios que viene al encuentro del hombre, y el hombre en busca de Dios.

Estimado lector, crea en Dios, sea feliz en este mundo y un día vaya al cielo.


Este año sabemos que ha sido un año difícil para el para el mundo entero: problemas económicos, pérdidas de negocios, de trabajos, problemas de salud, separación de seres queridos, planes pospuestos, inseguridad, todo eso seguramente hará un adviento y una navidad diferente. Creo que el anhelo del mundo entero este año será un cese a la pandemia, en primer lugar. En segundo lugar, paz, justicia, bienestar seguidos de felicidad, cosas que este año parece que se las llevó el viento. Hemos transitado un año donde la violencia y el dolor han sido compañeros de nuestra sociedad. El tiempo de adviento que estamos comenzando hoy nos convoca a renovarnos y recordar las promesas de esperanza y salvación para todos. El profeta Isaías nos trae a la memoria el anuncio del Príncipe de Paz trayendo esperanza para el mundo entero (IS. 9:6) Este tiempo de adviento nos desafía para a buscar respuestas transformadoras desde el amor de Dios y el amor fraternal con verdad, construyendo juntos un mundo mejor. Por eso, deseamos que cada celebración en casa en familia, durante este tiempo de adviento, sea una ocasión para renovar nuestra fe y esperanza, para cambiar y transformar lo que nos destruye como personas y como sociedad. Una oportunidad para aprovechar las redes sociales y compartir las buenas nuevas del evangelio con nuestros vecinos, amigos y familiares. Es un buen momento para pensar en aquellos a quienes podríamos invitar para unirse al gozo de la salvación y la esperanza. Esperanza que tenemos que Jesús nos trae el mensaje de que otro mundo mucho mejor es posible.

Adviento nos alienta a esperar algo nuevo renovando nuestra mente y nuestro compromiso para cambiar todo aquello que impide que seamos verdaderos seres humanos. La promesa de un mañana diferente nos moviliza a trabajar por un futuro donde el Reino de Dios se haga realidad en nuestro mundo. Tenemos que volvernos a Dios para ser renovados y dejarle el resto a Él, y la manera que empezamos a hacer esto es, examinar nuestras vidas, librándonos de todo lo que este estorbando en nuestro camino. Volverse a Dios es, convertirnos a Él. Es dar la espalda al pecado y a la maldad y dar el rostro a Jesús. En oración busquemos volvernos a Cristo y renovar nuestra fe y nuestro compromiso con Jesucristo, estando atentos no solo a nuestros deseos en estas fechas, sino también a las necesidades de quienes nos rodean y atentos a generar un mundo más humano y fraterno bajo la luz del amor de Dios. Un mundo donde se cumpla lo que Jesús dijo “Mi paz os dejo, mi paz os doy” (Juan 14:27) .

Adviento es a la vez un tiempo de oración y meditación en la búsqueda de formar una sociedad donde se proclame el reino de Dios en cada lugar donde ella esté. Y una oportunidad para renovar nuestro compromiso con el Señor y hacer que nuestra sociedad más fraterna y solidaria y le digamos ¡NO A LA VIOLENCIA!. Es un tiempo en el que somos invitados a quebrar nuestros conflictos y somos llamados a fortalecernos en Cristo. Deseamos un Adviento que sea un tiempo de oportunidades para dar razón de nuestra esperanza.

Adviento es una época para que recordemos nosotros, y quienes se han distanciado de Cristo que, separados de Él nada bueno podemos hacer (Juan 15:5).

Es un tiempo para vivir y celebrar un encuentro entre Dios que viene al encuentro del hombre, y el hombre en busca de Dios.

Estimado lector, crea en Dios, sea feliz en este mundo y un día vaya al cielo.