/ martes 10 de septiembre de 2019

Quienes se sienten comprometidos con la vida, deben…

Quienes se sienten comprometidos con la vida, deben primero que nada, estarlo también con el amor, estar enamorados de personas, animales, lugares, emociones, sabores y del mundo.

El amor cubre todos los aspectos de nuestra vida, está en cada decisión y en cada paso que damos. En los alimentos que consumimos, en la salud de nuestro cuerpo, las personas de las que nos rodeamos, en los hábitos cotidianos. Las palabras que salen de nuestra boca, los pensamientos que formamos en nuestra mente, todo, en cierta forma, puede ser una expresión de amor. Tenemos el compromiso de amar la vida y vivirla con amor hasta el final de nuestros días y recibir con amor la muerte, una expresión más de amor. Podemos ensanchar los horizontes de la vida a través del amor.

Quienes están comprometidos con la vida, están comprometidos con encontrar su vocación para poder servir a los demás ¿Estamos haciendo lo que necesitamos hacer? ¿Cuántos años puedes pasar trabajando por un sueldo y privándote de la oportunidad de hacer algo que te llene el espíritu? ¿Cómo puedo apoyar a mi familia? Buscamos cuál será nuestro lugar para encontrar la paz y las oportunidades que necesitamos para crecer ¿Cómo podemos morir satisfechos y realizados con lo que hicimos en nuestra vida? Sentir que siempre pudimos hacer más, creo es natural. Quienes encuentran su vocación son bastante afortunados. Observo a las personas que trabajan con pasión y noto en ellos la luz propia que por añadidura trae a veces beneficios materiales y de reconocimiento de los otros. Sin embargo también conozco personas que trabajan en lo que los apasiona sin recibir ningún reconocimiento, contra viento y marea. Ambos tienen en común la oportunidad de partir de este mundo con amor y felicidad.

¿Cuándo hacemos planes tenemos una idea tan clara de lo que queremos? Apuntamos a esa dirección sin apego al resultado, dejándonos fluir y sintiendo alegría y pasión por la meta. La mente puede tener mil ideas claras pero se tienen que llevar acabo con el alma y el cuerpo, con la pasión para vivir una experiencia superior. Las circunstancias se van acomodando poco a poco. Podemos adaptarnos a nuevas experiencias, podemos dejar atrás nuestra zona de confort. La cuestión es relajarse y dejarse fluir como un río. Ten en cuenta que es difícil ver las soluciones en estado de agitación, confusión o temor. Debemos mirar en nuestro interior y preguntarnos con paciencia cuál es la mejor solución. Es momento de mantener la esperanza ante todo reto.

Solo desde el control de nuestras emociones, desde la serenidad y la calma, podemos elegir. Sentémonos, respiremos hondo, y desde ese estado de quietud llegan diferentes soluciones. Aparecerá la idea correcta, la luz apropiada, la respuesta precisa. Sólo debemos estar atentos para descifrar las señales, los avisos y los mensajes ocultos de la vida que se vive con amor.


Quienes se sienten comprometidos con la vida, deben primero que nada, estarlo también con el amor, estar enamorados de personas, animales, lugares, emociones, sabores y del mundo.

El amor cubre todos los aspectos de nuestra vida, está en cada decisión y en cada paso que damos. En los alimentos que consumimos, en la salud de nuestro cuerpo, las personas de las que nos rodeamos, en los hábitos cotidianos. Las palabras que salen de nuestra boca, los pensamientos que formamos en nuestra mente, todo, en cierta forma, puede ser una expresión de amor. Tenemos el compromiso de amar la vida y vivirla con amor hasta el final de nuestros días y recibir con amor la muerte, una expresión más de amor. Podemos ensanchar los horizontes de la vida a través del amor.

Quienes están comprometidos con la vida, están comprometidos con encontrar su vocación para poder servir a los demás ¿Estamos haciendo lo que necesitamos hacer? ¿Cuántos años puedes pasar trabajando por un sueldo y privándote de la oportunidad de hacer algo que te llene el espíritu? ¿Cómo puedo apoyar a mi familia? Buscamos cuál será nuestro lugar para encontrar la paz y las oportunidades que necesitamos para crecer ¿Cómo podemos morir satisfechos y realizados con lo que hicimos en nuestra vida? Sentir que siempre pudimos hacer más, creo es natural. Quienes encuentran su vocación son bastante afortunados. Observo a las personas que trabajan con pasión y noto en ellos la luz propia que por añadidura trae a veces beneficios materiales y de reconocimiento de los otros. Sin embargo también conozco personas que trabajan en lo que los apasiona sin recibir ningún reconocimiento, contra viento y marea. Ambos tienen en común la oportunidad de partir de este mundo con amor y felicidad.

¿Cuándo hacemos planes tenemos una idea tan clara de lo que queremos? Apuntamos a esa dirección sin apego al resultado, dejándonos fluir y sintiendo alegría y pasión por la meta. La mente puede tener mil ideas claras pero se tienen que llevar acabo con el alma y el cuerpo, con la pasión para vivir una experiencia superior. Las circunstancias se van acomodando poco a poco. Podemos adaptarnos a nuevas experiencias, podemos dejar atrás nuestra zona de confort. La cuestión es relajarse y dejarse fluir como un río. Ten en cuenta que es difícil ver las soluciones en estado de agitación, confusión o temor. Debemos mirar en nuestro interior y preguntarnos con paciencia cuál es la mejor solución. Es momento de mantener la esperanza ante todo reto.

Solo desde el control de nuestras emociones, desde la serenidad y la calma, podemos elegir. Sentémonos, respiremos hondo, y desde ese estado de quietud llegan diferentes soluciones. Aparecerá la idea correcta, la luz apropiada, la respuesta precisa. Sólo debemos estar atentos para descifrar las señales, los avisos y los mensajes ocultos de la vida que se vive con amor.