/ jueves 26 de noviembre de 2020

Punto gélido | Flores naranja

Frases hirientes escritas en la mirada profunda de las flores olvidadas, encuentro de palabras acuñadas en el rostro del tiempo y el dolor, suspiros que perciben el miedo que causan el desconsuelo y la angustia, ruidos que lastiman las emociones y que hacen fenecer la esperanza, arneses que atan de pies y manos el genuino derecho del ser, espinas que se clavan en la misma piel lacerando la belleza y la dignidad, estrellas que mueren lento cuando es arrancada una flor, heridas que se hicieron en un instante, cicatrices que duran toda una vida, ¡no más flores en el jardín del olvido!

Agujeros negros en el alma, corazones que aman, lloran y cantan en el rincón obscuro de la soledad, rabia que brota por los ojos, miedo que deambula sigiloso por las calles, frio permanente que eclipsa el calor del hogar, ilusiones que crecen ávidas de los rayos del sol, manantial de recuerdos que corren sin control regando el árido sentimiento de la soledad, miedos que mutilan los vínculos del amor, días que son simples números en el calendario y un castigo para quien está presente y vive huyendo, ¡no más palabras mudas en la soledad!

Flores que son arrastradas por el cause de lágrimas que deja la voracidad de la tiranía, por los aspavientos devoradores del alma y del cuerpo, por los episodios con tintes de verdugos obsesivos del sexo, por los asesinos encubiertos con la máscara de los celos, por los machos que imponen la grandeza de su ignorancia, ¡no más sentimientos de dolor que salen por los ojos!

Avenidas de impunidad donde deambulan los agresores; cavernícolas del pensamiento, furiosos machistas que se escudan en el tormento salvaje, payasos que ocultan tras su disfraz su esencia de mentirosos, compulsivos y traidores. ¡Basta! Resignación es una palabra antigua, ¡basta! de flores que dicen si cuando dicen no, ¡basta! del silencio, la estigmatización y la vergüenza de las víctimas, ¡basta! de sueños truncos de justicia, ¡basta! de flores que bailan desnudas y en silencio en cárceles de oro, ¡basta! de flores que ven el amor como un trabajo, ¡basta! de morir en silencio, ¡basta! de flores que huyen en busca de la libertad, ¡basta! de cortar las alas a quien desea volar en plenitud, ¡basta! de cortar las manos para no escribir libertad, ¡basta! de sellar los labios para no decir la verdad, ¡basta! ya no hay lugar para el que asesina a la flor que es compañera de vida, ya no hay espacio para el que quiera seguir vejando la pureza de los sentimientos, ¡la realidad precisa justicia e igualdad!

Si el mundo es redondo ¿quién sabe lo que es ir adelante? No seas indiferente eso también es violencia, no nacimos para el odio, sino para el amor, la ternura y la paz, que el naranja deje de teñir tus pétalos y desde hoy sea el arcoíris quien le dé color a tu vida, ponte de espaldas al sol y ve en el infinito horizonte el camino de la dignidad, aprende a decir ¡no! y que no te tapen una vez más la boca cuando digas ¡no quiero! ¡basta de ignorar la verdad!

Rompe las cadenas del miedo, no te resignes a la esclavitud que somete las voluntades, ¡atrévete a ser libre!, a fijar tus propios límites, deja este infierno y abre otras puertas, ¡no temas!, extiende tus alas y ¡que tu vuelo sea una danza en el espacio infinito de la libertad!

¡No más flores marchitas en el jardín de la vida!

POR LEONCIO DURÁN GARIBAY

leon7dg@hotmail.com


Frases hirientes escritas en la mirada profunda de las flores olvidadas, encuentro de palabras acuñadas en el rostro del tiempo y el dolor, suspiros que perciben el miedo que causan el desconsuelo y la angustia, ruidos que lastiman las emociones y que hacen fenecer la esperanza, arneses que atan de pies y manos el genuino derecho del ser, espinas que se clavan en la misma piel lacerando la belleza y la dignidad, estrellas que mueren lento cuando es arrancada una flor, heridas que se hicieron en un instante, cicatrices que duran toda una vida, ¡no más flores en el jardín del olvido!

Agujeros negros en el alma, corazones que aman, lloran y cantan en el rincón obscuro de la soledad, rabia que brota por los ojos, miedo que deambula sigiloso por las calles, frio permanente que eclipsa el calor del hogar, ilusiones que crecen ávidas de los rayos del sol, manantial de recuerdos que corren sin control regando el árido sentimiento de la soledad, miedos que mutilan los vínculos del amor, días que son simples números en el calendario y un castigo para quien está presente y vive huyendo, ¡no más palabras mudas en la soledad!

Flores que son arrastradas por el cause de lágrimas que deja la voracidad de la tiranía, por los aspavientos devoradores del alma y del cuerpo, por los episodios con tintes de verdugos obsesivos del sexo, por los asesinos encubiertos con la máscara de los celos, por los machos que imponen la grandeza de su ignorancia, ¡no más sentimientos de dolor que salen por los ojos!

Avenidas de impunidad donde deambulan los agresores; cavernícolas del pensamiento, furiosos machistas que se escudan en el tormento salvaje, payasos que ocultan tras su disfraz su esencia de mentirosos, compulsivos y traidores. ¡Basta! Resignación es una palabra antigua, ¡basta! de flores que dicen si cuando dicen no, ¡basta! del silencio, la estigmatización y la vergüenza de las víctimas, ¡basta! de sueños truncos de justicia, ¡basta! de flores que bailan desnudas y en silencio en cárceles de oro, ¡basta! de flores que ven el amor como un trabajo, ¡basta! de morir en silencio, ¡basta! de flores que huyen en busca de la libertad, ¡basta! de cortar las alas a quien desea volar en plenitud, ¡basta! de cortar las manos para no escribir libertad, ¡basta! de sellar los labios para no decir la verdad, ¡basta! ya no hay lugar para el que asesina a la flor que es compañera de vida, ya no hay espacio para el que quiera seguir vejando la pureza de los sentimientos, ¡la realidad precisa justicia e igualdad!

Si el mundo es redondo ¿quién sabe lo que es ir adelante? No seas indiferente eso también es violencia, no nacimos para el odio, sino para el amor, la ternura y la paz, que el naranja deje de teñir tus pétalos y desde hoy sea el arcoíris quien le dé color a tu vida, ponte de espaldas al sol y ve en el infinito horizonte el camino de la dignidad, aprende a decir ¡no! y que no te tapen una vez más la boca cuando digas ¡no quiero! ¡basta de ignorar la verdad!

Rompe las cadenas del miedo, no te resignes a la esclavitud que somete las voluntades, ¡atrévete a ser libre!, a fijar tus propios límites, deja este infierno y abre otras puertas, ¡no temas!, extiende tus alas y ¡que tu vuelo sea una danza en el espacio infinito de la libertad!

¡No más flores marchitas en el jardín de la vida!

POR LEONCIO DURÁN GARIBAY

leon7dg@hotmail.com