/ sábado 19 de octubre de 2019

Puestos en la brecha 

“Busqué entre ellos alguno que levantara muro y se pusiera en pie en la brecha delante de mí a favor de la tierra, para que no la destruyera, pero no lo hallé” Ezequiel 22:30

Estas son las palabras de Dios en respuesta a la desazón sufrida por un pueblo que no encontraba explicación al dolor provocado por el despojamiento de su tierra, la destrucción de Jerusalén y de su templo. Junto al río Quebar en Babilonia, era el lugar donde muchos Israelitas se reunían a llorar su desolación. Es allí donde vendría la mano de Dios sobre Ezequiel que junto a su pueblo buscaba una explicación a tan grande desolación. Dios usaría a este varón, para traer palabra a su pueblo. Dios y mantener la fe y el testimonio durante este duro tiempo que les tocaría vivir como nación. No podían superar su dolor y lo más, no podían hallar razón a su condición. Es allí donde el Espíritu de Dios se revelaría a Ezequiel, para traer respuesta a la condición de su pueblo.

En primer lugar le dice que sus profetas solo pensaron en sacar beneficios personales, como león rugiente que arrebata la presa. Devoraron vidas, tomaron haciendas y honra solo para sí, multiplicaron sus viudas en medio de la ciudad, contaminaron y tergiversaron su Palabra, profetizando vanidad y prediciéndoles mentiras. (Ezequiel 22:25-28) En segundo lugar le dice que los sacerdotes violaron su ley y contaminaron su santuario; entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre lo inmundo y lo limpio. Yo he sido profanado en medio de ellos. (Ezequiel 22:26) En tercer lugar le dice que los gobernantes han sido como lobos que arrebatan la presa; derraman sangre para destruir las vidas, para obtener ganancias injustas. (Ezequiel 22:27) En cuarto lugar, el pueblo en general sobre esta tierra oprimía y robaba; al afligido y necesitado hacía violencia y al extranjero oprimía contra derecho. (Ezequiel 22:29)

Leemos entonces que su condición es por causa de la tanta opresión, robo, extorsión, explotación, violencia, y demás injusticias que su propio pueblo amado cometía en contra de sus familias, paisanos, y hasta de extranjeros.

Pero en medio de tanta tragedia, Dios muestra su misericordia y le dice a su profeta Ezequiel: “Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé” (Ezequiel 22:30).

Dios estaba buscando a un hombre “que hiciese vallado…” “una muralla” No se trataba de un vallado, cerco, barda o muro físico, lo que realmente Dios buscó, es un hombre que sirva para impedir que el flagelo alcance a su pueblo. La versión Dios Habla Hoy, traduce esta frase describiendo que se trata de un hombre: “que haga algo en favor del país” Cuando Dios le explica a Ezequiel para qué estuvo buscando a por lo menos a un hombre, además de decirle que era para “que hiciese vallado”, le dice también que era para “que se pusiese en la brecha delante de mí” Es decir, para “que interceda ante mí por la nación”

¡Cómo refleja nuestra realidad! ¡Cuán poco ha cambiado el corazón humano! Parece que el pasaje citado no solo describe lo que sucedió a Israel. Nos describe muy claramente como nación el día de hoy. Y a los tiempos y sazones que estamos viviendo, no se trata de aventar unos a otros la “pelotita” a ver quién tiene o no la culpa. Al igual que en los tiempos de Ezequiel, hay un llamado de Dios a la unidad en oración por la paz en nuestra nación. Nuestro país necesita nuestras rodillas hincadas puestos en la brecha intercediendo por él. Necesita nuestro corazón que vuelva a Dios y tenga un encuentro personal con Cristo, pues lejos de Dios nada podemos hacer (Juan 15:5)

Nuestro país no necesita de opiniones, necesita de oraciones a favor de él. Al orar por nuestra nación, estamos orando por nuestras mujeres, nuestros hijos, nuestras hijas, nuestra familia, amigos, vecinos y conocidos, por nuestros gobernantes y el pueblo en general

La parte triste de la historia de Ezequiel es que, en aquel tiempo, Dios no encontró quien se pusiera en la brecha a favor del pueblo. Pero hoy ruego porque Dios sí encuentre en este tiempo hombres y mujeres de fe que nos levantemos en oración a favor de México.

Termino esta reflexión dejando en su corazón el siguiente versículo: “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”

Estimado lector, crea en Dios, sea feliz en este mundo y un día vaya al cielo.

Casa de oración Pacto de Paz

“Busqué entre ellos alguno que levantara muro y se pusiera en pie en la brecha delante de mí a favor de la tierra, para que no la destruyera, pero no lo hallé” Ezequiel 22:30

Estas son las palabras de Dios en respuesta a la desazón sufrida por un pueblo que no encontraba explicación al dolor provocado por el despojamiento de su tierra, la destrucción de Jerusalén y de su templo. Junto al río Quebar en Babilonia, era el lugar donde muchos Israelitas se reunían a llorar su desolación. Es allí donde vendría la mano de Dios sobre Ezequiel que junto a su pueblo buscaba una explicación a tan grande desolación. Dios usaría a este varón, para traer palabra a su pueblo. Dios y mantener la fe y el testimonio durante este duro tiempo que les tocaría vivir como nación. No podían superar su dolor y lo más, no podían hallar razón a su condición. Es allí donde el Espíritu de Dios se revelaría a Ezequiel, para traer respuesta a la condición de su pueblo.

En primer lugar le dice que sus profetas solo pensaron en sacar beneficios personales, como león rugiente que arrebata la presa. Devoraron vidas, tomaron haciendas y honra solo para sí, multiplicaron sus viudas en medio de la ciudad, contaminaron y tergiversaron su Palabra, profetizando vanidad y prediciéndoles mentiras. (Ezequiel 22:25-28) En segundo lugar le dice que los sacerdotes violaron su ley y contaminaron su santuario; entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre lo inmundo y lo limpio. Yo he sido profanado en medio de ellos. (Ezequiel 22:26) En tercer lugar le dice que los gobernantes han sido como lobos que arrebatan la presa; derraman sangre para destruir las vidas, para obtener ganancias injustas. (Ezequiel 22:27) En cuarto lugar, el pueblo en general sobre esta tierra oprimía y robaba; al afligido y necesitado hacía violencia y al extranjero oprimía contra derecho. (Ezequiel 22:29)

Leemos entonces que su condición es por causa de la tanta opresión, robo, extorsión, explotación, violencia, y demás injusticias que su propio pueblo amado cometía en contra de sus familias, paisanos, y hasta de extranjeros.

Pero en medio de tanta tragedia, Dios muestra su misericordia y le dice a su profeta Ezequiel: “Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé” (Ezequiel 22:30).

Dios estaba buscando a un hombre “que hiciese vallado…” “una muralla” No se trataba de un vallado, cerco, barda o muro físico, lo que realmente Dios buscó, es un hombre que sirva para impedir que el flagelo alcance a su pueblo. La versión Dios Habla Hoy, traduce esta frase describiendo que se trata de un hombre: “que haga algo en favor del país” Cuando Dios le explica a Ezequiel para qué estuvo buscando a por lo menos a un hombre, además de decirle que era para “que hiciese vallado”, le dice también que era para “que se pusiese en la brecha delante de mí” Es decir, para “que interceda ante mí por la nación”

¡Cómo refleja nuestra realidad! ¡Cuán poco ha cambiado el corazón humano! Parece que el pasaje citado no solo describe lo que sucedió a Israel. Nos describe muy claramente como nación el día de hoy. Y a los tiempos y sazones que estamos viviendo, no se trata de aventar unos a otros la “pelotita” a ver quién tiene o no la culpa. Al igual que en los tiempos de Ezequiel, hay un llamado de Dios a la unidad en oración por la paz en nuestra nación. Nuestro país necesita nuestras rodillas hincadas puestos en la brecha intercediendo por él. Necesita nuestro corazón que vuelva a Dios y tenga un encuentro personal con Cristo, pues lejos de Dios nada podemos hacer (Juan 15:5)

Nuestro país no necesita de opiniones, necesita de oraciones a favor de él. Al orar por nuestra nación, estamos orando por nuestras mujeres, nuestros hijos, nuestras hijas, nuestra familia, amigos, vecinos y conocidos, por nuestros gobernantes y el pueblo en general

La parte triste de la historia de Ezequiel es que, en aquel tiempo, Dios no encontró quien se pusiera en la brecha a favor del pueblo. Pero hoy ruego porque Dios sí encuentre en este tiempo hombres y mujeres de fe que nos levantemos en oración a favor de México.

Termino esta reflexión dejando en su corazón el siguiente versículo: “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”

Estimado lector, crea en Dios, sea feliz en este mundo y un día vaya al cielo.

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