/ martes 4 de febrero de 2020

Operación mochila

Es de todos sabido que el derecho protege a los menores en las escuelas sobre abusos de maestros y adultos, que no se les revise así nomas porque si, ni esculcarlos de manera ofensiva y el respeto a la propiedad de los niños y niñas, de manera incluyente, según esto por la inocencia de los mismos y su formación, lo que es maravilloso en el papel y en las normas jurídicas, hasta en los tratados internacionales y de psicología del ser humano, así como en las religiones, que casi llega a empalagar tanto dulce por lo hermosos de los pensamientos hacia los niños y niñas.

Pero además es el respeto a las casas de los menores y sus padres, cosa que al respetarlos, que es lo correcto, dejamos un mar muy oscuro de situaciones que se viven en esos hogares por llamarlos de laguna manera, que resulta increíble creer tantas coas que no concuerdan con lo dicho anteriormente, vida y dulzura, hay explotación de los menores, sexual, económica, laboral, y con ideas tan estúpidas y hasta de locura, pero con aires de seriedad y madurez de esas personas, y que así es porque así lo quieren y basta de verlos o referirlos, porque te denuncian y más, o te dicen que conocen gente que te mate, y más versos espeluznantes.

Esto se quedaría en cosas hermosas y total, pero me da terror saber y tratar de pensar en los efectos que se tienen como ciudadanos, ya que debemos convivir de cualquier forma que se les ocurra, en los urbanos, cines, escuelas, hospitales, bailes, misas, y reuniones públicas, que con caretas de grandeza nos reímos cordiale3mnte y sin imaginar lo que se esconde en cada uno.

El hecho de respetar a todos, no es suficiente, ya que si un menor lleva droga a la escuela, y la distribuye, pues según algunos no es peligrosos, es solo un negocio, o si va armado porque ve en su casa y en las películas, que se mata gente, pues esos mismos listillos, lo verán cono un incidente peligrosito, pero que se debe tratar con ternura al infante, o que toque o abuse de los compañeritos y compañeritas, como juegos, y ni poder decir a los padres que sucede porque se les arranca y hasta amenazan a los docentes, cosa que raya en lo estúpido y fuera de derecho y moral,(lea por favor los reglamentos y leyes, es donde me fundo para opinar), por lo que esas personas también deben de respetar a los demás, no solo a ellos, como es la política costumbre y afán de no tener problemas ni que se noten las dificultades para presumir de saber dirigir la sociedad.

El peligro que corremos todos ya no es de película, sino real, diario, al extremo de decir que sale uno de su casa y solo Dios sabe si regresará, lo que es necio, conformista, si es solo, pues no hay problema, pero si tiene familia, creo es otra historia.

Uno no tiene el derecho de lastimar a otros, pero eso mismo dígaselo a esos, que no tiene el derecho de lastimarnos, y peor los grillos políticos, que para mantenerse hacen lo mismo y hasta matar, creyendo que no se nota, pero la justicia divina, sí.

En las escuelas se forjan los ciudadanos, sin olvidar el hogar, y seria bueno que volvieran a impartir lo que se denominaba CIVISMO, ya que el ser humano, no deja de ser parte de una sociedad, por fuerza, y requiere de educación desde la infancia para que no sea un adulto peligroso, aunque vista y huela a limpio, dañino con apariencia de inteligente y bondadoso.

Todos corremos peligro, y de eso no nos defienden las autoridades, se olvidan que son humanos también, es tanto el dulce de la golosina del puesto de poder que se les olvida, pero las normas jurídicas lo refieren y el sentido común, aunque lo empañen los muertos de hambre de poder.

Es de todos sabido que el derecho protege a los menores en las escuelas sobre abusos de maestros y adultos, que no se les revise así nomas porque si, ni esculcarlos de manera ofensiva y el respeto a la propiedad de los niños y niñas, de manera incluyente, según esto por la inocencia de los mismos y su formación, lo que es maravilloso en el papel y en las normas jurídicas, hasta en los tratados internacionales y de psicología del ser humano, así como en las religiones, que casi llega a empalagar tanto dulce por lo hermosos de los pensamientos hacia los niños y niñas.

Pero además es el respeto a las casas de los menores y sus padres, cosa que al respetarlos, que es lo correcto, dejamos un mar muy oscuro de situaciones que se viven en esos hogares por llamarlos de laguna manera, que resulta increíble creer tantas coas que no concuerdan con lo dicho anteriormente, vida y dulzura, hay explotación de los menores, sexual, económica, laboral, y con ideas tan estúpidas y hasta de locura, pero con aires de seriedad y madurez de esas personas, y que así es porque así lo quieren y basta de verlos o referirlos, porque te denuncian y más, o te dicen que conocen gente que te mate, y más versos espeluznantes.

Esto se quedaría en cosas hermosas y total, pero me da terror saber y tratar de pensar en los efectos que se tienen como ciudadanos, ya que debemos convivir de cualquier forma que se les ocurra, en los urbanos, cines, escuelas, hospitales, bailes, misas, y reuniones públicas, que con caretas de grandeza nos reímos cordiale3mnte y sin imaginar lo que se esconde en cada uno.

El hecho de respetar a todos, no es suficiente, ya que si un menor lleva droga a la escuela, y la distribuye, pues según algunos no es peligrosos, es solo un negocio, o si va armado porque ve en su casa y en las películas, que se mata gente, pues esos mismos listillos, lo verán cono un incidente peligrosito, pero que se debe tratar con ternura al infante, o que toque o abuse de los compañeritos y compañeritas, como juegos, y ni poder decir a los padres que sucede porque se les arranca y hasta amenazan a los docentes, cosa que raya en lo estúpido y fuera de derecho y moral,(lea por favor los reglamentos y leyes, es donde me fundo para opinar), por lo que esas personas también deben de respetar a los demás, no solo a ellos, como es la política costumbre y afán de no tener problemas ni que se noten las dificultades para presumir de saber dirigir la sociedad.

El peligro que corremos todos ya no es de película, sino real, diario, al extremo de decir que sale uno de su casa y solo Dios sabe si regresará, lo que es necio, conformista, si es solo, pues no hay problema, pero si tiene familia, creo es otra historia.

Uno no tiene el derecho de lastimar a otros, pero eso mismo dígaselo a esos, que no tiene el derecho de lastimarnos, y peor los grillos políticos, que para mantenerse hacen lo mismo y hasta matar, creyendo que no se nota, pero la justicia divina, sí.

En las escuelas se forjan los ciudadanos, sin olvidar el hogar, y seria bueno que volvieran a impartir lo que se denominaba CIVISMO, ya que el ser humano, no deja de ser parte de una sociedad, por fuerza, y requiere de educación desde la infancia para que no sea un adulto peligroso, aunque vista y huela a limpio, dañino con apariencia de inteligente y bondadoso.

Todos corremos peligro, y de eso no nos defienden las autoridades, se olvidan que son humanos también, es tanto el dulce de la golosina del puesto de poder que se les olvida, pero las normas jurídicas lo refieren y el sentido común, aunque lo empañen los muertos de hambre de poder.

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