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  / miércoles 5 de diciembre de 2018

Noviembre naranja

Parafraseando la tercera Ley de Newton: “Toda acción tiene una reacción”; se hace referencia al nacimiento de la conmemoración del 25 de Noviembre; “Día Internacional de la Erradicación de la Violencia contra la Mujer” con base al terrible asesinato perpetuado en contra de tres hermanas, activistas femeninas: Patria, Minerva y María Teresa, acontecido en la República Dominicana en 1960, por orden del dictador Rafael Trujillo.

Este suceso fue una chispa más de las múltiples hogueras de violencia ydesigualdad de género que por sigloshan existido en el mundo entero, cuyas cortinas de humo se extiendenpor todo el firmamento, primero susurrando a través del viento, clamando, hasta convertirse en un estridente grito de justicia que empezó a ser escuchado por otras luchadoras sociales.

En 1981, se celebra el 1er. Encuentro Feminista de Latinoamérica y del Caribe, donde se decide honrar su memoria y lucha, instituyendo esa fecha, como el día oficial de la “Erradicación de la Violencia contra las Mujeres” siendo hasta el año de 1999, que la Organización de los estados unidos (ONU) le otorgó el carácter de oficialidad.

Como triste paradoja, el barómetro de desigualdad y violencia sigue aumentando a pesar de los grandes logros que en materia política se han instituido. Derechos y obligaciones se encuentran plasmados en letras, sin embargo, la realidad mundial, de México, Chihuahua, municipal y a nivel local, sigue mostrando en los titulares de los medios, en estadísticas y redes sociales; vidas arrebatadas, voces calladas, cuerpos violentados, mutilados, trata de blancas, prostitución, entre otros, reflejando los distintos tipos y modalidades que la violencia usa como investidura contra la población más vulnerable, brutalmente ultrajada y lastimada: ¡mujeres, niñas y adultas mayores!

De acuerdo a datos vertidos por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) 2017, en México, existe población mayoritaria de féminas, así como la predominancia en tasa de supervivencia, su nivel de escolaridad se ha incrementado y nuevas leyes, -fruto de luchas teñidas de lágrimas y sangre-, permiten su incursión en distintos campos que antes le eran vedados.

El Secretario Mundial de la ONU, puso en marcha en el 2008 la “Campaña Naranja, Únete” la cual invita a toda la población mundial, que cada día 25 del año entero, se porte una prenda color naranja, a fin de crear conciencia en la sociedad de prevenir y erradicar la desigualdad, discriminación y violencia en contra de mujeres y niñas. Este color representa entusiasmo, exaltación, fuerza, energía; fijar la mirada en un presente seguro y en un futuro diáfano, brillante, lleno de luz.

Bajo la premisa de: “a mayor conocimiento, mayor responsabilidad”, todas las personas, como ciudadanos de esta inmensa aldea global, debemos tomar conciencia de esta problemática social, que como monstruo de mil cabezas, pretende arrebatar y destruir sentimientos, moralidad y valores que deben distinguirnos como humanidad.

No se puede ni debe quedar al margen de lo que lastima a la sociedad, brazos cruzados, bocas y voces selladas, se convierten en complicidad.

Platón enunció en su alegoría de “La Caverna”, que al emerger de la obscuridad, el conocimiento de un mundo nuevo y diferente puede ocasionar miedo e incertidumbre, pero en la medida que los ojos se acostumbren a la luz, se desea conocer y explorar nuevos territorios y aprendizajes. Con pequeñas acciones significativas ayudemos a erradicar la violencia, a dar voz, fuerza y voluntad al oprimido.

El filósofo Max Ehrmann, plasmó en su poema “Desiderata” (1948), -palabra proveniente del Latín que significa “cosas que se desean”- un legado ético de vida: “… tú eres una criatura del universo, no menos que las estrellas y los árboles, tienes derecho a existir…Esfuérzate por ser feliz.


Parafraseando la tercera Ley de Newton: “Toda acción tiene una reacción”; se hace referencia al nacimiento de la conmemoración del 25 de Noviembre; “Día Internacional de la Erradicación de la Violencia contra la Mujer” con base al terrible asesinato perpetuado en contra de tres hermanas, activistas femeninas: Patria, Minerva y María Teresa, acontecido en la República Dominicana en 1960, por orden del dictador Rafael Trujillo.

Este suceso fue una chispa más de las múltiples hogueras de violencia ydesigualdad de género que por sigloshan existido en el mundo entero, cuyas cortinas de humo se extiendenpor todo el firmamento, primero susurrando a través del viento, clamando, hasta convertirse en un estridente grito de justicia que empezó a ser escuchado por otras luchadoras sociales.

En 1981, se celebra el 1er. Encuentro Feminista de Latinoamérica y del Caribe, donde se decide honrar su memoria y lucha, instituyendo esa fecha, como el día oficial de la “Erradicación de la Violencia contra las Mujeres” siendo hasta el año de 1999, que la Organización de los estados unidos (ONU) le otorgó el carácter de oficialidad.

Como triste paradoja, el barómetro de desigualdad y violencia sigue aumentando a pesar de los grandes logros que en materia política se han instituido. Derechos y obligaciones se encuentran plasmados en letras, sin embargo, la realidad mundial, de México, Chihuahua, municipal y a nivel local, sigue mostrando en los titulares de los medios, en estadísticas y redes sociales; vidas arrebatadas, voces calladas, cuerpos violentados, mutilados, trata de blancas, prostitución, entre otros, reflejando los distintos tipos y modalidades que la violencia usa como investidura contra la población más vulnerable, brutalmente ultrajada y lastimada: ¡mujeres, niñas y adultas mayores!

De acuerdo a datos vertidos por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) 2017, en México, existe población mayoritaria de féminas, así como la predominancia en tasa de supervivencia, su nivel de escolaridad se ha incrementado y nuevas leyes, -fruto de luchas teñidas de lágrimas y sangre-, permiten su incursión en distintos campos que antes le eran vedados.

El Secretario Mundial de la ONU, puso en marcha en el 2008 la “Campaña Naranja, Únete” la cual invita a toda la población mundial, que cada día 25 del año entero, se porte una prenda color naranja, a fin de crear conciencia en la sociedad de prevenir y erradicar la desigualdad, discriminación y violencia en contra de mujeres y niñas. Este color representa entusiasmo, exaltación, fuerza, energía; fijar la mirada en un presente seguro y en un futuro diáfano, brillante, lleno de luz.

Bajo la premisa de: “a mayor conocimiento, mayor responsabilidad”, todas las personas, como ciudadanos de esta inmensa aldea global, debemos tomar conciencia de esta problemática social, que como monstruo de mil cabezas, pretende arrebatar y destruir sentimientos, moralidad y valores que deben distinguirnos como humanidad.

No se puede ni debe quedar al margen de lo que lastima a la sociedad, brazos cruzados, bocas y voces selladas, se convierten en complicidad.

Platón enunció en su alegoría de “La Caverna”, que al emerger de la obscuridad, el conocimiento de un mundo nuevo y diferente puede ocasionar miedo e incertidumbre, pero en la medida que los ojos se acostumbren a la luz, se desea conocer y explorar nuevos territorios y aprendizajes. Con pequeñas acciones significativas ayudemos a erradicar la violencia, a dar voz, fuerza y voluntad al oprimido.

El filósofo Max Ehrmann, plasmó en su poema “Desiderata” (1948), -palabra proveniente del Latín que significa “cosas que se desean”- un legado ético de vida: “… tú eres una criatura del universo, no menos que las estrellas y los árboles, tienes derecho a existir…Esfuérzate por ser feliz.