/ domingo 21 de junio de 2020

NATURA DEMANDA

(DESDE LA CAPITAL).

La plaga nos une en absurda hermandad planetaria sobre bases de miedo, desolación e incertidumbre. Adosada al desarrollo tecnológico y evolución en medios de comunicación, se creó un mundo global, simultáneo e inmediato. Se propagó rápido. El 31 de diciembre 2019 China avisó a la OMS sobre 44 casos de neumonía por causas no identificadas. El 6 de enero 2020 reconoció al nuevo virus familia del coronavirus, reportó 53 infectados. El 9 tenía 63 confirmados y murió el primero en China. El 19 de abril había más de 2.4 millones infectados y más de 162 muertos en el mundo.


No pudo ocurrir en el pasado; sin el actual crecimiento poblacional enorme; logros materiales, de urbanidad y urbanismo; sobre todo medios de comunicación. La sentíamos distante bajo control y dominada, la naturaleza nos mostró con violencia lo ilusorio de nuestra creencia. Más que nunca, estamos a su merced, de sus límites, de su fuerza indómita. Revivimos el temor a la amenaza del mundo pre moderno ante fuerzas y capacidad de aniquilación de fuerzas naturales. Un nuevo año mil, parece aguardarnos; de nuevo el fantasma fin del mundo. Más el mundo sobrevivirá a esta y más catástrofes; pero ¿aprenderemos nuestros errores?


Presenciamos las catástrofes sanitaria y económica mundiales; en el mundo las bolsas se desplomaron; los indicadores de la economía global anticipan una gran recesión y escasez de alimentos, productos básicos, brotes de violencia y revueltas sociales. De esta pandemia emergen y se repiten 2 ideas de su relación con el tema ambiental. Una propone entender la epidemia como venganza de la naturaleza; otra plantea que la pandemia benefició al ambiente; disminuyó contaminación y presión sobre ecosistemas. Ambos planteamientos parecen imprecisos e incorrectos.


Todo deriva de la moral humana; nace de relaciones y valores humanos modelos; propia de seres de razón, de elección y albedrío. Pero al sector sin simetría humana atribuyen valores y conductas impropias. La devastación natural en el actual período resulta de la sociedad moderna industrial que puso a la naturaleza humana (fuerza de trabajo) y a la naturaleza no humana (mundo natural) al servicio del mercado, la producción mercantil y la ganancia. Contrarresta la descontaminación atmosférica, el recuperar ecosistemas naturales; animales salvajes en ciudades; purificación de aire y aguas; incluye sitios emblemáticos de turismo mundial (Venecia y playas) por la baja en actividades industriales, en los transportes terrestre, marítimo y aéreo.


La naturaleza no se doma; se escucha y respeta. Viernes temprano el encapuchado tomaba fotos al follaje de los árboles; checaba el roce de ramas con cables CFE, Telmex o cable. Ojalá me equivoque. Para ellos es fácil cortar ramas que aislar sus líneas con material liviano. Otra más. Miércoles 17; 22:08 abordé la Eco. De la acera la subiría pegada al frente bajo el árbol. 2/3 hacen lo mismo. El aspirante a entrar al clan de Lorenzo, azuzado antes como a sus mastines, salió como ebrio hasta media calle bolsa en mano; la doncella lo regresó al VW gris. Detuve la maniobra. El compacto amarillo acoplado, bajaba. Pasó, reanudé y el ebrio se marchó.

Día del Padre, otra celebración atípica, bajo aislamiento pandémico.

¡Felicidades!

(DESDE LA CAPITAL).

La plaga nos une en absurda hermandad planetaria sobre bases de miedo, desolación e incertidumbre. Adosada al desarrollo tecnológico y evolución en medios de comunicación, se creó un mundo global, simultáneo e inmediato. Se propagó rápido. El 31 de diciembre 2019 China avisó a la OMS sobre 44 casos de neumonía por causas no identificadas. El 6 de enero 2020 reconoció al nuevo virus familia del coronavirus, reportó 53 infectados. El 9 tenía 63 confirmados y murió el primero en China. El 19 de abril había más de 2.4 millones infectados y más de 162 muertos en el mundo.


No pudo ocurrir en el pasado; sin el actual crecimiento poblacional enorme; logros materiales, de urbanidad y urbanismo; sobre todo medios de comunicación. La sentíamos distante bajo control y dominada, la naturaleza nos mostró con violencia lo ilusorio de nuestra creencia. Más que nunca, estamos a su merced, de sus límites, de su fuerza indómita. Revivimos el temor a la amenaza del mundo pre moderno ante fuerzas y capacidad de aniquilación de fuerzas naturales. Un nuevo año mil, parece aguardarnos; de nuevo el fantasma fin del mundo. Más el mundo sobrevivirá a esta y más catástrofes; pero ¿aprenderemos nuestros errores?


Presenciamos las catástrofes sanitaria y económica mundiales; en el mundo las bolsas se desplomaron; los indicadores de la economía global anticipan una gran recesión y escasez de alimentos, productos básicos, brotes de violencia y revueltas sociales. De esta pandemia emergen y se repiten 2 ideas de su relación con el tema ambiental. Una propone entender la epidemia como venganza de la naturaleza; otra plantea que la pandemia benefició al ambiente; disminuyó contaminación y presión sobre ecosistemas. Ambos planteamientos parecen imprecisos e incorrectos.


Todo deriva de la moral humana; nace de relaciones y valores humanos modelos; propia de seres de razón, de elección y albedrío. Pero al sector sin simetría humana atribuyen valores y conductas impropias. La devastación natural en el actual período resulta de la sociedad moderna industrial que puso a la naturaleza humana (fuerza de trabajo) y a la naturaleza no humana (mundo natural) al servicio del mercado, la producción mercantil y la ganancia. Contrarresta la descontaminación atmosférica, el recuperar ecosistemas naturales; animales salvajes en ciudades; purificación de aire y aguas; incluye sitios emblemáticos de turismo mundial (Venecia y playas) por la baja en actividades industriales, en los transportes terrestre, marítimo y aéreo.


La naturaleza no se doma; se escucha y respeta. Viernes temprano el encapuchado tomaba fotos al follaje de los árboles; checaba el roce de ramas con cables CFE, Telmex o cable. Ojalá me equivoque. Para ellos es fácil cortar ramas que aislar sus líneas con material liviano. Otra más. Miércoles 17; 22:08 abordé la Eco. De la acera la subiría pegada al frente bajo el árbol. 2/3 hacen lo mismo. El aspirante a entrar al clan de Lorenzo, azuzado antes como a sus mastines, salió como ebrio hasta media calle bolsa en mano; la doncella lo regresó al VW gris. Detuve la maniobra. El compacto amarillo acoplado, bajaba. Pasó, reanudé y el ebrio se marchó.

Día del Padre, otra celebración atípica, bajo aislamiento pandémico.

¡Felicidades!

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