/ domingo 26 de julio de 2020

La mafia no descansa

(DESDE LA CAPITAL).


Aquí publiqué mi denuncia inicial; me decidí a denunciar a la Fiscalía General del Estado Zona Centro. El filtro trató de que desistiera. De las diversas Unidades, al parecer sólo Robo patrimonial la aceptó. Dudo que Conducef reanude funciones en fecha próxima; por desgracia seguirá inhábil. No esperaba se repitiera el robo de mi apoyo anticipado por Bienestar Social que AMLO anunció, pero pasó. Me escondieron estados de cuenta. Batallando, reuní la documentación requerida.


El 1° del mes madrugué, quería anticiparme a los sinvergüenzas que podrían estar ya en la institución. Como hiciera 2 días antes (29), previo imprimir tiquete en cajero con el importe, pasé a cajas y cobré mi mesada de jubilado (intocada aun). El automático no me reflejó mi saldo; me fui a hacer fila en “atención a clientes”. La hilera más corta, de avance más lento. No me extrañó encontrarme al ejecutivo que, en marzo en otra sucursal, me entregara mi estado de cuenta e informara a “vuela pronto” que mi lana ya había sido retirada. Cuando Salió a dar paso a clientes de cajas, me reconoció; preguntó y le enteré de mi propósito. Me indicó que podía consultar en alguna de las cajas. Olfatee algo podrido. Decidí esperar un rato más.

Era abismal la diferencia en el avance de filas; una rápida, la otra demasiado lenta. Por ello decidí a aceptar la sugerencia del empleado y pasé a tomar turno de cajas. La cajera me pidió y entregué tarjeta e identificación; a cambio no me dio respaldo impreso, sólo me indicó verbalmente que no tenía saldo a favor. Aún adentro, creí poder tomar turno en “Atención a clientes”. El conocido vigilaba mis movimientos y al despegar de la caja preguntó si había terminado; le dije sí; que iría a “atención a clientes”. La vez anterior me había permitido esperar dentro de la sucursal; ahora me pidió salir a hacer fila de nuevo. Lo hice por 30 minutos, luego me retiré.

Tenía pendiente el cambio de casa. Salí del estacionamiento a las 11:03. Me detuve 5 minutos en el trayecto. Sin contratiempos, a las 11:25/11:26 llegué a casa. El día 21, cerca de las 15:00 en sucursal Zarco, pude recabar mi estado de cuenta del 1° al 16 de julio. Según esto, desde el día 1° a las 03:22 am se me depositó a cuenta en la sucursal 0870. Pecaría de ingenuo si no relaciono la actitud de los del banco con el retiro furtivo de la sucursal 0342. Es evidente la tranza, pues el retiro se realizó a las 11:55, es decir, 30 minutos después de que Yo llegara a mi casa.

La mafia no paró ahí. Nos espían y escuchan. El jueves 23 fuimos a acomodar y asear el otro domicilio. Volvimos a las 18:20. Dudo que sea la primera vez. Comenté a mi mujer que la alarma del candado sonó débil. Deduje que había timbrado hasta su violación. Sin advertirlo también violaron el señuelo oculto. Nadie vio ni oyó nada; no robaron nada o no hallaron lo que buscaban. Faltaba otra sorpresa; sobre la cómoda dejaron un documento clave. Lo hizo el impostor o un tercero por encargado.


Ahora, espero confiado en el trabajo de las autoridades.

(DESDE LA CAPITAL).


Aquí publiqué mi denuncia inicial; me decidí a denunciar a la Fiscalía General del Estado Zona Centro. El filtro trató de que desistiera. De las diversas Unidades, al parecer sólo Robo patrimonial la aceptó. Dudo que Conducef reanude funciones en fecha próxima; por desgracia seguirá inhábil. No esperaba se repitiera el robo de mi apoyo anticipado por Bienestar Social que AMLO anunció, pero pasó. Me escondieron estados de cuenta. Batallando, reuní la documentación requerida.


El 1° del mes madrugué, quería anticiparme a los sinvergüenzas que podrían estar ya en la institución. Como hiciera 2 días antes (29), previo imprimir tiquete en cajero con el importe, pasé a cajas y cobré mi mesada de jubilado (intocada aun). El automático no me reflejó mi saldo; me fui a hacer fila en “atención a clientes”. La hilera más corta, de avance más lento. No me extrañó encontrarme al ejecutivo que, en marzo en otra sucursal, me entregara mi estado de cuenta e informara a “vuela pronto” que mi lana ya había sido retirada. Cuando Salió a dar paso a clientes de cajas, me reconoció; preguntó y le enteré de mi propósito. Me indicó que podía consultar en alguna de las cajas. Olfatee algo podrido. Decidí esperar un rato más.

Era abismal la diferencia en el avance de filas; una rápida, la otra demasiado lenta. Por ello decidí a aceptar la sugerencia del empleado y pasé a tomar turno de cajas. La cajera me pidió y entregué tarjeta e identificación; a cambio no me dio respaldo impreso, sólo me indicó verbalmente que no tenía saldo a favor. Aún adentro, creí poder tomar turno en “Atención a clientes”. El conocido vigilaba mis movimientos y al despegar de la caja preguntó si había terminado; le dije sí; que iría a “atención a clientes”. La vez anterior me había permitido esperar dentro de la sucursal; ahora me pidió salir a hacer fila de nuevo. Lo hice por 30 minutos, luego me retiré.

Tenía pendiente el cambio de casa. Salí del estacionamiento a las 11:03. Me detuve 5 minutos en el trayecto. Sin contratiempos, a las 11:25/11:26 llegué a casa. El día 21, cerca de las 15:00 en sucursal Zarco, pude recabar mi estado de cuenta del 1° al 16 de julio. Según esto, desde el día 1° a las 03:22 am se me depositó a cuenta en la sucursal 0870. Pecaría de ingenuo si no relaciono la actitud de los del banco con el retiro furtivo de la sucursal 0342. Es evidente la tranza, pues el retiro se realizó a las 11:55, es decir, 30 minutos después de que Yo llegara a mi casa.

La mafia no paró ahí. Nos espían y escuchan. El jueves 23 fuimos a acomodar y asear el otro domicilio. Volvimos a las 18:20. Dudo que sea la primera vez. Comenté a mi mujer que la alarma del candado sonó débil. Deduje que había timbrado hasta su violación. Sin advertirlo también violaron el señuelo oculto. Nadie vio ni oyó nada; no robaron nada o no hallaron lo que buscaban. Faltaba otra sorpresa; sobre la cómoda dejaron un documento clave. Lo hizo el impostor o un tercero por encargado.


Ahora, espero confiado en el trabajo de las autoridades.

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