/ miércoles 27 de febrero de 2019

La importancia de la conversación en nuestras vidas

La conversación es unas de las formas más maravillosas con las que cuenta el ser humano para comunicarse, sin embargo muchas veces no sabemos hacerlo de la manera correcta y nos salimos de contexto, o muchas otras a su vez nos preocupamos por darle una secuencia que vaya ligando el tema a tratar, otras nos sentimos en confianza y hablamos sin preocupación ni tapujos.

Pero siempre con el proposito de relacionarnos con nuestro entorno de la mejor manera.

No basta nacer y vivir, hay que meditar cada instante de nuestra vida y asomarnos a nuestro interior, ver lo que se encuentra a nuestro alrededor.

El ser humano tendemos a ser multifacéticos en nuestras proyecciones y en nuestra forma de vivir.

Al nacer contamos cada uno con nuestra propia inteligencia, la cual al crecer nos permite pensar antes de hablar, para de esta manera comunicarnos con los demás de la mejor manera.

Aunque muchas de las veces solemos hablar sin pensar antes, y de esta manera se ofende a terceras personas sin que esa sea la intención, lo curioso es que en muchas ocasiones responden de la misma manera, sin reflexionar que estan actuando de la misma forma.

La vida nos ha sido otorgada para emplearla y enriquecerla por medio del conocimiento, el cual nos permite razonar en cada momento de nuestro vivir.

Aunque sin lugar a dudas para todo error existe la conversión, todos podemos caer en el error con apariencia de verdad.

El razonamiento también nos lleva a descubrir que somos consientes y libres, estos actos son únicos en el ser humano, y propios de una persona.

Sin embargo los actos consientes y libres son los que pueden ser buenos o malos moralmente, pero en realidad que es bueno y que es malo a la hora de expresar nuestros pensamientos por medio del diálogo, por ello si volteamos a ver nuestra realidad y la de los demás tenemos la obligación de darnos cuenta de la necesidad que hay de una conversión en el ser humano, ese cambio radical que le hace falta a nuestras vidas, que se encuentra en la raíz de nuestro ser.

Dejar de hacer el mal en cualquiera de sus formas, hacer el bien en todas sus formas que nos sea permitido en nuestra vida.

Claro que la conversión algunas veces requiere de sacrificio, pero la podemos encotrar en cada uno de nosotros, deseando siempre lo mejor para los demás y para nosotros.

La conversación es unas de las formas más maravillosas con las que cuenta el ser humano para comunicarse, sin embargo muchas veces no sabemos hacerlo de la manera correcta y nos salimos de contexto, o muchas otras a su vez nos preocupamos por darle una secuencia que vaya ligando el tema a tratar, otras nos sentimos en confianza y hablamos sin preocupación ni tapujos.

Pero siempre con el proposito de relacionarnos con nuestro entorno de la mejor manera.

No basta nacer y vivir, hay que meditar cada instante de nuestra vida y asomarnos a nuestro interior, ver lo que se encuentra a nuestro alrededor.

El ser humano tendemos a ser multifacéticos en nuestras proyecciones y en nuestra forma de vivir.

Al nacer contamos cada uno con nuestra propia inteligencia, la cual al crecer nos permite pensar antes de hablar, para de esta manera comunicarnos con los demás de la mejor manera.

Aunque muchas de las veces solemos hablar sin pensar antes, y de esta manera se ofende a terceras personas sin que esa sea la intención, lo curioso es que en muchas ocasiones responden de la misma manera, sin reflexionar que estan actuando de la misma forma.

La vida nos ha sido otorgada para emplearla y enriquecerla por medio del conocimiento, el cual nos permite razonar en cada momento de nuestro vivir.

Aunque sin lugar a dudas para todo error existe la conversión, todos podemos caer en el error con apariencia de verdad.

El razonamiento también nos lleva a descubrir que somos consientes y libres, estos actos son únicos en el ser humano, y propios de una persona.

Sin embargo los actos consientes y libres son los que pueden ser buenos o malos moralmente, pero en realidad que es bueno y que es malo a la hora de expresar nuestros pensamientos por medio del diálogo, por ello si volteamos a ver nuestra realidad y la de los demás tenemos la obligación de darnos cuenta de la necesidad que hay de una conversión en el ser humano, ese cambio radical que le hace falta a nuestras vidas, que se encuentra en la raíz de nuestro ser.

Dejar de hacer el mal en cualquiera de sus formas, hacer el bien en todas sus formas que nos sea permitido en nuestra vida.

Claro que la conversión algunas veces requiere de sacrificio, pero la podemos encotrar en cada uno de nosotros, deseando siempre lo mejor para los demás y para nosotros.