/ martes 14 de junio de 2022

Idealismo en una Realidad | No hay fuerza moral que detenga la guerra

A raíz de la separación de Ucrania de la Unión de Repúblicas Socialistas, para buscar su independencia política y económica, Rusia busca nuevamente retomar la inclusión de este país para recuperar su control, motivo por el que decidió invadirlo y porque además es pródigo en recursos de hidrocarburos, semillas y otros bastos productos que le llaman la atención a Rusia, porque le sirven para asegurar su subsistencia y desde luego por los puntos estratégicos de navegación con que cuenta Ucrania y que le son muy necesarios al país Ruso, para la transportación de sus buques comerciales y turísticos hacia el mundo.

Por esto se desencadenó esta absurda guerra que llevó a muchos ucranianos a salir huyendo de su propio país, para salvaguardar su vida y la de sus familias. Otros más, que se quedaron a luchar para defender sus intereses, su autonomía y su país, han sido testigos de la cruel invasión, que está destruyendo sus ciudades y edificios como escuelas, viviendas multifamiliares, hospitales, fábricas, instalaciones militares y otros.

Ante esta situación y los efectos bélicos de la guerra, no se ha pronunciado una voz moral y fuerte en el mundo, que pueda detener esta absurda destrucción humana, éste grave sufrimiento y pérdida de miles de seres inocentes, en aras de una lucha por el poder de quienes ni siquiera alcanzan a dimensionar el dolor generalizado que están provocando.

Increíble que habiendo muchos países en el mundo que pertenecen a las organizaciones mundiales, como la OTAN y otras, a la fecha no se hayan pronunciado de manera decisiva e intervenido para frenar este conflicto, sino que por el contrario, apoyan al rival débil con armamento, alimentos, medicinas y otros recursos, como lo hace Estados Unidos, cuando que pudieran intervenir definitivamente para mediar y buscar soluciones y acuerdos que llevan a una conciliación de paz.

Lamentable y triste que ésta parte de la humanidad no reciba el apoyo más firme y decisivo de los países de la Unión Europea, con el argumento de que Ucrania no pertenece a la Organización y únicamente han tratado de aislar a Rusia del mundo, cortándole en lo comercial, económico y político, situación por demás riesgosa, ya que si los rusos deciden emprender la ofensiva hacia Estados Unidos, podría desatarse un conflicto de mayores dimensiones y convertirse en una 4ª guerra mundial.

Por todo esto, esperaríamos que surgiera ese pronunciamiento enérgico, que conmina a estas partes en conflicto a buscar y encontrar, más que ayudas para el pueblo Ucraniano, acuerdos de la tan ansiada paz, porque una guerra de esta naturaleza, no sólo afecta a los países en pugna, sino al mundo entero, por la situación de que no se puede vivir en plena tranquilidad, mientras siguen llegando noticias de que en aquella parte del mundo se sigue destrozando a un país entero, que están pasando por encima de sus derechos básicos de autonomía y que no podemos estar tan insensibles a ésta circunstancia.

El dictador Putin sabe que está causando muchas pérdidas humanas, así como también debe saber de las grandes pérdidas de sus compatriotas, caídos dentro de sus tropas invasoras. Sabe que ésto a la larga lo puede llevar a perder el poder, si persiste en sus intenciones de conseguir sus fines político-económicos, ya que la misma humanidad le tiene reservado su juicio político tarde o temprano, por su responsabilidad en este genocidio sin sentido.

José Félix Bueno | Político, Activista social

A raíz de la separación de Ucrania de la Unión de Repúblicas Socialistas, para buscar su independencia política y económica, Rusia busca nuevamente retomar la inclusión de este país para recuperar su control, motivo por el que decidió invadirlo y porque además es pródigo en recursos de hidrocarburos, semillas y otros bastos productos que le llaman la atención a Rusia, porque le sirven para asegurar su subsistencia y desde luego por los puntos estratégicos de navegación con que cuenta Ucrania y que le son muy necesarios al país Ruso, para la transportación de sus buques comerciales y turísticos hacia el mundo.

Por esto se desencadenó esta absurda guerra que llevó a muchos ucranianos a salir huyendo de su propio país, para salvaguardar su vida y la de sus familias. Otros más, que se quedaron a luchar para defender sus intereses, su autonomía y su país, han sido testigos de la cruel invasión, que está destruyendo sus ciudades y edificios como escuelas, viviendas multifamiliares, hospitales, fábricas, instalaciones militares y otros.

Ante esta situación y los efectos bélicos de la guerra, no se ha pronunciado una voz moral y fuerte en el mundo, que pueda detener esta absurda destrucción humana, éste grave sufrimiento y pérdida de miles de seres inocentes, en aras de una lucha por el poder de quienes ni siquiera alcanzan a dimensionar el dolor generalizado que están provocando.

Increíble que habiendo muchos países en el mundo que pertenecen a las organizaciones mundiales, como la OTAN y otras, a la fecha no se hayan pronunciado de manera decisiva e intervenido para frenar este conflicto, sino que por el contrario, apoyan al rival débil con armamento, alimentos, medicinas y otros recursos, como lo hace Estados Unidos, cuando que pudieran intervenir definitivamente para mediar y buscar soluciones y acuerdos que llevan a una conciliación de paz.

Lamentable y triste que ésta parte de la humanidad no reciba el apoyo más firme y decisivo de los países de la Unión Europea, con el argumento de que Ucrania no pertenece a la Organización y únicamente han tratado de aislar a Rusia del mundo, cortándole en lo comercial, económico y político, situación por demás riesgosa, ya que si los rusos deciden emprender la ofensiva hacia Estados Unidos, podría desatarse un conflicto de mayores dimensiones y convertirse en una 4ª guerra mundial.

Por todo esto, esperaríamos que surgiera ese pronunciamiento enérgico, que conmina a estas partes en conflicto a buscar y encontrar, más que ayudas para el pueblo Ucraniano, acuerdos de la tan ansiada paz, porque una guerra de esta naturaleza, no sólo afecta a los países en pugna, sino al mundo entero, por la situación de que no se puede vivir en plena tranquilidad, mientras siguen llegando noticias de que en aquella parte del mundo se sigue destrozando a un país entero, que están pasando por encima de sus derechos básicos de autonomía y que no podemos estar tan insensibles a ésta circunstancia.

El dictador Putin sabe que está causando muchas pérdidas humanas, así como también debe saber de las grandes pérdidas de sus compatriotas, caídos dentro de sus tropas invasoras. Sabe que ésto a la larga lo puede llevar a perder el poder, si persiste en sus intenciones de conseguir sus fines político-económicos, ya que la misma humanidad le tiene reservado su juicio político tarde o temprano, por su responsabilidad en este genocidio sin sentido.

José Félix Bueno | Político, Activista social