/ jueves 23 de septiembre de 2021

Expresión en libertad | Ayotzinapa a 7 años de una pesadilla impune

Esto no es una poesía, ni una historia de amor, tampoco palabras bonitas, sino una historia de horror, narrada con hondo y agudo dolor; escrita con tinta de sangre y desesperación. De luto esta Guerrero y toda la Nación, de día y de noche buscan con tesón su tesoro más preciado que ha sido vulnerado, son sus muchachos secuestrados, maltratados y humillados. No aceptamos no, no queremos, no esperamos que sean asesinados. Desde Ayotzinapa hasta Iguala y México entero, en un solo clamor, gritan y exigen que aparezcan, que regresen con vida, que es de ellos, como su más caro don. ¿Quiénes eran? Eran estudiantes que se afanan por comerse el mundo con su juventud. Impetuosos hablando por los que no hablan, por los que poco tienen y mucho les deben, poniendo el pecho por escudo y por balas su voz. Sus brazos como alas batiendo los cielos en busca de justicia, de ley y de pan. Promesas de nuevos maestros orgullo del pueblo que los vio nacer, esperanzas de una vida mejor. Cada uno, era, un compatriota en plena evolución, en busca afanosa de una educación, en fin, jóvenes con el tesoro de su educación. ¡En que ofendieron, en que agraviaron! Fue por alzar su voz ante las injusticias, por los despojos de tierras de sus padres o por rebelarse en contra de la corrupción, y el protestar contra la impunidad. Claro, esto molesta a los adultos, en especial, si es una autoridad. Los jóvenes comienzan a luchar desde su juventud por algo o por agravios. Los adultos no luchamos, ni siquiera votamos, unos por temor o por comodidad o por alguna supuesta válida razón. ¡Acaso! Su delito, jóvenes normalistas, fue incomodar con sus voces de denuncia a la primera dama de Iguala. Que con prepotencia sin igual gritó ¡DETÉNGALOS! Segura de su poder, por el fuero que creyó tener. Dio la orden criminal que al mundo conmovió y sacudió. ¿Qué pasó, qué sucedió? Ya todos lo sabemos, fueron secuestrados 43 estudiantes por autoridades municipales, pero fueron testigos algunos soldados que vieron la balacera en donde caen 5 de ellos y un civil y luego como si fueran reses, los subieron golpeados y humillados y, en esa aciaga noche, fueron entregados a un grupo criminal con el mote de “Guerreros Unidos”. Todavía se especula que ellos los torturaron y los desaparecieron. Sin embargo, el pueblo y sus dolientes los han buscado por cielo, mar y tierra. Clamando sin cesar “VIVOS SE LOS LLEVARON. VIVOS LOS QUEREMOS”. A la comunidad internacional en ese 2014, le pareció una aberración, de que un grupo de hombres investidos como autoridad municipal, fueron capaces de tal maldad, era obvio que los captores los conocieran, si no a ellos, si a sus padres y lo más grave, que los entregaran a un grupo de verdugos de estirpe criminal. AMLO YA TERMINÓ LA MITAD DEL SEXENIO Y NO HA CERRADO EL CASO. CONSIDERO QUE SE DEBE HACER UN MONUMENTO O PLACA DE LOS DESAPARECIDOS EN IGUALA O AYOTZINAPA Y PAGAR A SUS PADRES, UNA REPARACIÓN O AYUDA DE AL MENOS DE DOS, A CUATRO MILLONES. ES JUSTO Y SE CIERRA LA TRISTE HISTORIA. A LAS AUTORIDADES FEDERALES SE LES DIFICULTA MUCHO ACEPTAR, HONRAR CON UN MONUMENTO A DISIDENTES O LUCHADORES SOCIALES. MÉXICO ESTA PLAGADO DE MONUMENTOS DE NEFASTOS, TALES COMO: OBREGÓN, CALLES, DIAZ ORDAZ, ECHEVERRIA, DE LA MADRID, SALINAS Y OTROS PEORES.

Profesor Emiliano Fco. Ornelas

Esto no es una poesía, ni una historia de amor, tampoco palabras bonitas, sino una historia de horror, narrada con hondo y agudo dolor; escrita con tinta de sangre y desesperación. De luto esta Guerrero y toda la Nación, de día y de noche buscan con tesón su tesoro más preciado que ha sido vulnerado, son sus muchachos secuestrados, maltratados y humillados. No aceptamos no, no queremos, no esperamos que sean asesinados. Desde Ayotzinapa hasta Iguala y México entero, en un solo clamor, gritan y exigen que aparezcan, que regresen con vida, que es de ellos, como su más caro don. ¿Quiénes eran? Eran estudiantes que se afanan por comerse el mundo con su juventud. Impetuosos hablando por los que no hablan, por los que poco tienen y mucho les deben, poniendo el pecho por escudo y por balas su voz. Sus brazos como alas batiendo los cielos en busca de justicia, de ley y de pan. Promesas de nuevos maestros orgullo del pueblo que los vio nacer, esperanzas de una vida mejor. Cada uno, era, un compatriota en plena evolución, en busca afanosa de una educación, en fin, jóvenes con el tesoro de su educación. ¡En que ofendieron, en que agraviaron! Fue por alzar su voz ante las injusticias, por los despojos de tierras de sus padres o por rebelarse en contra de la corrupción, y el protestar contra la impunidad. Claro, esto molesta a los adultos, en especial, si es una autoridad. Los jóvenes comienzan a luchar desde su juventud por algo o por agravios. Los adultos no luchamos, ni siquiera votamos, unos por temor o por comodidad o por alguna supuesta válida razón. ¡Acaso! Su delito, jóvenes normalistas, fue incomodar con sus voces de denuncia a la primera dama de Iguala. Que con prepotencia sin igual gritó ¡DETÉNGALOS! Segura de su poder, por el fuero que creyó tener. Dio la orden criminal que al mundo conmovió y sacudió. ¿Qué pasó, qué sucedió? Ya todos lo sabemos, fueron secuestrados 43 estudiantes por autoridades municipales, pero fueron testigos algunos soldados que vieron la balacera en donde caen 5 de ellos y un civil y luego como si fueran reses, los subieron golpeados y humillados y, en esa aciaga noche, fueron entregados a un grupo criminal con el mote de “Guerreros Unidos”. Todavía se especula que ellos los torturaron y los desaparecieron. Sin embargo, el pueblo y sus dolientes los han buscado por cielo, mar y tierra. Clamando sin cesar “VIVOS SE LOS LLEVARON. VIVOS LOS QUEREMOS”. A la comunidad internacional en ese 2014, le pareció una aberración, de que un grupo de hombres investidos como autoridad municipal, fueron capaces de tal maldad, era obvio que los captores los conocieran, si no a ellos, si a sus padres y lo más grave, que los entregaran a un grupo de verdugos de estirpe criminal. AMLO YA TERMINÓ LA MITAD DEL SEXENIO Y NO HA CERRADO EL CASO. CONSIDERO QUE SE DEBE HACER UN MONUMENTO O PLACA DE LOS DESAPARECIDOS EN IGUALA O AYOTZINAPA Y PAGAR A SUS PADRES, UNA REPARACIÓN O AYUDA DE AL MENOS DE DOS, A CUATRO MILLONES. ES JUSTO Y SE CIERRA LA TRISTE HISTORIA. A LAS AUTORIDADES FEDERALES SE LES DIFICULTA MUCHO ACEPTAR, HONRAR CON UN MONUMENTO A DISIDENTES O LUCHADORES SOCIALES. MÉXICO ESTA PLAGADO DE MONUMENTOS DE NEFASTOS, TALES COMO: OBREGÓN, CALLES, DIAZ ORDAZ, ECHEVERRIA, DE LA MADRID, SALINAS Y OTROS PEORES.

Profesor Emiliano Fco. Ornelas