/ viernes 7 de enero de 2022

Espejos de Vida | Jubilación

Cada palabra encierra significados y con base a estos le vamos otorgando sentido. “Jubilación” proviene de júbilo, de la alegría que encierra el cumplir una etapa de nuestra existencia, al haber tenido la oportunidad de vida y salud para concluirlo; cerrar un círculo que tiene su punto inicial en la prestación de un servicio laboral y la apertura de una nueva ventana, que conlleva a disponer del tiempo personal, para dedicarse a la familia, pasatiempos u otros menesteres personales, para los cuales no hubo espacio en el ajetreo y responsabilidades que conlleva la práctica, actualización y profesionalización del magisterio.

Esta etapa, permite también, mirar en retrospectiva y hacer un recorrido por el servicio que se prestó a la comunidad y a la vez, por los múltiples afectos, aprendizajes y enseñanzas obtenidos a través de la interacción personal y social.

Estas letras van dedicadas con mucho cariño al profesor Ramón Campuzano Escalante, originario de San Juan Balleza, quien estudió su educación en la secundaria técnica No. 9 de Guachochi, Chihuahua y posteriormente, adquirió su formación profesional en la escuela Normal Rural de Aguilera Durango. Empezó a laborar en la comunidad del Nopal, del municipio de Tule, Chihuahua, el 3 de septiembre de 1980, destacándose por su entrega, compromiso y pasión hacia sus alumnos; ser y hacer que le permitieron ser visualizado como candidato ideal para fundar la escuela primaria Paula Aún de Aguirre de Balleza, Chih., desempeñándose a la par, como docente de Ciencias Sociales en la escuela secundaria de la localidad.

No es fácil mencionar en una cuartilla los logros tan memorables y significativos que ha tenido a lo largo de su vida profesional, no solo en lo concerniente a su formación, ya que siempre se destacó por estar ávido de conocimiento y tan pronto terminaba un ciclo de preparación, iniciaba con otro, sobresaliendo por sus aportaciones y don de la palabra que siempre le ha caracterizado.

Sus ideas renovadoras tuvieron alto impacto en las instituciones que tuvo a bien participar, se cimentaron en conocimiento, trabajo, experiencia y pasión, encontrando eco y respuesta en docentes innovadores que pusieron en alto el nombre de su comunidad y escuela. Alumnos y maestros sobresalieron en resultados académicos a nivel nacional y estatal; en coros, cuadros de baile y danza folklórica, escolta, declamación, oratoria, desfiles representativos y festivales escolares que despertaban expectativas e interés en la comunidad, esperando con ansia las sorpresas deparadas para la ocasión.

A la mención de su nombre, cientos de ex alumnos diseminados a lo largo y ancho de la república mexicana y la unión americana, empiezan a reconstruir memorias y añoranzas de su vida escolar, porque una institución educativa no solo se conforma por el edificio, sino por las personas que ahí conviven, por las múltiples interacciones y relaciones sociales que ahí se tejen, por los murmullos de las risas, voces y recuerdos que quedan atrapados en cada cimiento, en cada pared, en los ecos que se guardan cual secretos o cual música que llega a los oídos de añoranzas.

El profesor Ramón Campuzano Escalante, cumplió cabalmente a la dicotomía mencionada por Fernando Savater; su desempeño tuvo doble valor: el primero, al aceptar el compromiso de ser portador de la antorcha del conocimiento para formar a nuevas generaciones; el segundo, por estar consciente del valor que representa su profesión para la nación; agregando un tercer componente, él tuvo el valor de hacer cosas diferentes, de implementar el cambio, de dejar oír su voz y de seguir sus sueños e ideales.

Vaya este reconocimiento al hombre, maestro, inspector de zona, esposo y padre admirable, por sus 40 años de servicio a la educación.


María del Refugio Sandoval | Maestra

Cada palabra encierra significados y con base a estos le vamos otorgando sentido. “Jubilación” proviene de júbilo, de la alegría que encierra el cumplir una etapa de nuestra existencia, al haber tenido la oportunidad de vida y salud para concluirlo; cerrar un círculo que tiene su punto inicial en la prestación de un servicio laboral y la apertura de una nueva ventana, que conlleva a disponer del tiempo personal, para dedicarse a la familia, pasatiempos u otros menesteres personales, para los cuales no hubo espacio en el ajetreo y responsabilidades que conlleva la práctica, actualización y profesionalización del magisterio.

Esta etapa, permite también, mirar en retrospectiva y hacer un recorrido por el servicio que se prestó a la comunidad y a la vez, por los múltiples afectos, aprendizajes y enseñanzas obtenidos a través de la interacción personal y social.

Estas letras van dedicadas con mucho cariño al profesor Ramón Campuzano Escalante, originario de San Juan Balleza, quien estudió su educación en la secundaria técnica No. 9 de Guachochi, Chihuahua y posteriormente, adquirió su formación profesional en la escuela Normal Rural de Aguilera Durango. Empezó a laborar en la comunidad del Nopal, del municipio de Tule, Chihuahua, el 3 de septiembre de 1980, destacándose por su entrega, compromiso y pasión hacia sus alumnos; ser y hacer que le permitieron ser visualizado como candidato ideal para fundar la escuela primaria Paula Aún de Aguirre de Balleza, Chih., desempeñándose a la par, como docente de Ciencias Sociales en la escuela secundaria de la localidad.

No es fácil mencionar en una cuartilla los logros tan memorables y significativos que ha tenido a lo largo de su vida profesional, no solo en lo concerniente a su formación, ya que siempre se destacó por estar ávido de conocimiento y tan pronto terminaba un ciclo de preparación, iniciaba con otro, sobresaliendo por sus aportaciones y don de la palabra que siempre le ha caracterizado.

Sus ideas renovadoras tuvieron alto impacto en las instituciones que tuvo a bien participar, se cimentaron en conocimiento, trabajo, experiencia y pasión, encontrando eco y respuesta en docentes innovadores que pusieron en alto el nombre de su comunidad y escuela. Alumnos y maestros sobresalieron en resultados académicos a nivel nacional y estatal; en coros, cuadros de baile y danza folklórica, escolta, declamación, oratoria, desfiles representativos y festivales escolares que despertaban expectativas e interés en la comunidad, esperando con ansia las sorpresas deparadas para la ocasión.

A la mención de su nombre, cientos de ex alumnos diseminados a lo largo y ancho de la república mexicana y la unión americana, empiezan a reconstruir memorias y añoranzas de su vida escolar, porque una institución educativa no solo se conforma por el edificio, sino por las personas que ahí conviven, por las múltiples interacciones y relaciones sociales que ahí se tejen, por los murmullos de las risas, voces y recuerdos que quedan atrapados en cada cimiento, en cada pared, en los ecos que se guardan cual secretos o cual música que llega a los oídos de añoranzas.

El profesor Ramón Campuzano Escalante, cumplió cabalmente a la dicotomía mencionada por Fernando Savater; su desempeño tuvo doble valor: el primero, al aceptar el compromiso de ser portador de la antorcha del conocimiento para formar a nuevas generaciones; el segundo, por estar consciente del valor que representa su profesión para la nación; agregando un tercer componente, él tuvo el valor de hacer cosas diferentes, de implementar el cambio, de dejar oír su voz y de seguir sus sueños e ideales.

Vaya este reconocimiento al hombre, maestro, inspector de zona, esposo y padre admirable, por sus 40 años de servicio a la educación.


María del Refugio Sandoval | Maestra