/ sábado 8 de diciembre de 2018

El valor del dinero

En este mundo NO todo se define con plata, ni se logra con plata. El dinero es un objeto con el cual podemos adquirir ciertas cosas, más NO podemos comprar felicidad, salud, sabiduría, amistad, paz o educación, mucho menos el amor. El problema con él es que lo estimamos más de lo que vale; de hecho sabemos el precio de las cosas, pero ignoramos el valor de todo.

Solamente lo barato se compra con dinero; en muchas situaciones lo menos necesario es eso; hay relaciones, proyectos, conquistas y objetivos que no se pueden realizar con dinero, sino que exigen valores, cultura, moral, sabiduría y sobre todo, una grata bendición. Cuentan que un hombre de mucho dinero, sufría indeciblemente por la enfermedad terminal de su pequeño hijo y comentaba que lo cambiaría todo por su salud. En sus ojos reflejaba la verdad más aplastante: “No basta la plata”. Las riquezas son insuficientes para comprar una hora más de vida o reconquistar la salud; se requiere mucho más que estabilidad económica para lograr una familia sana o equilibrada, así como para tener amistades sinceras.

Ser rico es lograr lo que el dinero no puede y tener lo que con dinero no se puede comprar. Hay que buscar más allá de lo que pesa y brilla; las riquezas interiores, la formación personal y las acciones a favor de este mundo es lo que verdaderamente tiene valor mucho más que los artículos que cuestan un dineral. NO nos hace más valiosos lo que tenemos en los bolsillos, el tener o poseer lo más costoso, sino lo que portamos en nuestro ser; en nuestro corazón, en nuestros sentimientos y en nuestra educación. Quien es feliz con lo que tiene mientras consigue lo que desea sabiendo dejar huella y ayudar a los demás, ése sí es un verdadero rico.

Vale más el buen nombre que el dinero, ya que éste no da clase, ni la pobreza vulgaridad. Los pobres NO son los que tienen poco, sino los que desean mucho, veamos como ejemplo a nuestros insaciables políticos y delincuentes, ellos sí son pobres y necesitan el robar.

Dice un proverbio judío: todos se quejan por falta de dinero, pero nadie por falta de valores. El peor defecto del ser humano y primeramente de la mujer, es no reconocer lo valiosos que son. ¡Hay que gozar la oportunidad de vivir en la pobreza y darle gracias a la vida por las carencias! solo así comprenderemos donde está la verdadera riqueza. Veamos como San Francisco de Asís, fortalecido en la oración, era inmensamente feliz disfrutando la pobreza, conviviendo con asnos, pajarillos, el viento, la naturaleza, sus fieles seguidores y por ello no pagaba un centavo. No existe nada más valioso que la amistad con nuestro Dios Todopoderoso. No desees volverte una persona de dinero, sino una persona de valores.

En este mundo NO todo se define con plata, ni se logra con plata. El dinero es un objeto con el cual podemos adquirir ciertas cosas, más NO podemos comprar felicidad, salud, sabiduría, amistad, paz o educación, mucho menos el amor. El problema con él es que lo estimamos más de lo que vale; de hecho sabemos el precio de las cosas, pero ignoramos el valor de todo.

Solamente lo barato se compra con dinero; en muchas situaciones lo menos necesario es eso; hay relaciones, proyectos, conquistas y objetivos que no se pueden realizar con dinero, sino que exigen valores, cultura, moral, sabiduría y sobre todo, una grata bendición. Cuentan que un hombre de mucho dinero, sufría indeciblemente por la enfermedad terminal de su pequeño hijo y comentaba que lo cambiaría todo por su salud. En sus ojos reflejaba la verdad más aplastante: “No basta la plata”. Las riquezas son insuficientes para comprar una hora más de vida o reconquistar la salud; se requiere mucho más que estabilidad económica para lograr una familia sana o equilibrada, así como para tener amistades sinceras.

Ser rico es lograr lo que el dinero no puede y tener lo que con dinero no se puede comprar. Hay que buscar más allá de lo que pesa y brilla; las riquezas interiores, la formación personal y las acciones a favor de este mundo es lo que verdaderamente tiene valor mucho más que los artículos que cuestan un dineral. NO nos hace más valiosos lo que tenemos en los bolsillos, el tener o poseer lo más costoso, sino lo que portamos en nuestro ser; en nuestro corazón, en nuestros sentimientos y en nuestra educación. Quien es feliz con lo que tiene mientras consigue lo que desea sabiendo dejar huella y ayudar a los demás, ése sí es un verdadero rico.

Vale más el buen nombre que el dinero, ya que éste no da clase, ni la pobreza vulgaridad. Los pobres NO son los que tienen poco, sino los que desean mucho, veamos como ejemplo a nuestros insaciables políticos y delincuentes, ellos sí son pobres y necesitan el robar.

Dice un proverbio judío: todos se quejan por falta de dinero, pero nadie por falta de valores. El peor defecto del ser humano y primeramente de la mujer, es no reconocer lo valiosos que son. ¡Hay que gozar la oportunidad de vivir en la pobreza y darle gracias a la vida por las carencias! solo así comprenderemos donde está la verdadera riqueza. Veamos como San Francisco de Asís, fortalecido en la oración, era inmensamente feliz disfrutando la pobreza, conviviendo con asnos, pajarillos, el viento, la naturaleza, sus fieles seguidores y por ello no pagaba un centavo. No existe nada más valioso que la amistad con nuestro Dios Todopoderoso. No desees volverte una persona de dinero, sino una persona de valores.

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