/ sábado 20 de julio de 2019

El Suicidio ¿Qué Hacer?

Ante la muy lamentable situación del aumento del suicidio en la ciudad y la región, lo menciono con el mayor respeto y sensibilidad que me merecen víctimas y familias, deseo compartir esta y la siguiente semana una reflexión sobre el tema.

Según estadísticas, Cada 40 segundos, una persona se suicida en el mundo. Esto equivale a un millón de personas al año, y representa1.8% del total de fallecimientos. En pocas palabras, el suicidio es el acto por el que un individuo, deliberadamente, se provoca la muerte.

El proyecto suicida nunca es improvisado, aunque la realización a veces sea impulsiva, generalmente el suicida lo venía pensando desde tiempo antes, y en la mayoría de los casos se lo había comunicado a alguien con anterioridad.

El suicidio afecta a todas las regiones del mundo, a ricos y pobres, y a todas las edades; y es especialmente preocupante, porque por cada suicidio hay 20 tentativas fallidas, lo que equivale a que un 5% de la población mundial tuvo un intento de suicidio por lo menos una vez en su vida. Así lo describe un informe de la Organización Mundial de la Salud, para la décima edición de la Jornada Mundial de Prevención del Suicidio.

Los padecimientos psíquicos (ansiedad, pánico, trastorno bipolar, esquizofrenia, etc.), se encuentran presentes en 9 de cada 10 casos de suicidio. Se estima que las dos terceras partes de quienes se quitan la vida sufren depresión; y que la mayoría de los demás, sufren trastornos de ansiedad y adicciones (alcoholismo y drogadicción). Estos personas poseen un sentido de indefensión, frustración, desesperanza, dependencia e insatisfacción; baja tolerancia a la frustración y falta de espíritu de lucha. También se sabe que los parientes de los suicidas tienen hasta cinco veces más riesgo de padecer tendencias suicidas.

Los principales trastornos mentales que preceden o se asocian al suicido son: Pensamientos de inutilidad, y falta de justificación y significado de la vida. Una convicción de que es el suicido es la única vía de escape disponible, para su intolerable sufrimiento emocional o psicológico; y por último, que el suicidio es la realización suprema de una fantasía de paz perfecta, evasión, escape y liberación del conflicto; o la mejor forma de lograr el objetivo de conmover a otros, o en forma vengativa, generarles culpabilidad, perjuicios y sufrimiento a terceros.

En cuanto a la participación de terceros en el suicidio de una persona, según Guillon y Le Bonniec, especialistas en el tema, “el cómplice es todo aquel que, sin llevar a cabo personalmente el suicidio, ha facilitado o provocado la acción suicida por medio de ayuda, suministro de medios, o instigación.” Así, inducir a otra persona para que cometa suicidio, o cooperar con actos necesarios en su suicidio, en la mayoría de los países, se considera un delito.

Todos coinciden que a partir del año 2,000, es alarmante el aumento de suicidios en el mundo. Hay estudios que demuestran un aumento del 0.8% en la tasa de suicidios por cada punto de aumento en el desempleo. El Congreso Nacional de Psiquiatría celebrado en Bilbao en 2012, reportó que el 32% de los suicidios se deben a causas económicas.

Con ocasión del Día de la Salud Mental 2012, celebrado bajo el lema "la depresión, una crisis mundial", la Organización Mundial de la Salud (OMS), señaló que precisamente el desempleo y los impagos, son las principales causas de suicidio. De acuerdo a un estudio realizado por Emilia Lucio, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM, el suicidio es la tercera causa de muerte entre los adolescentes mexicanos, solamente superado por accidentes automovilísticos y el cáncer. Según este estudio, el incremento de 1990 al 2012, para los mexicanos de 5 a 14 años, fue de 150 por ciento, y de 74 por ciento, para los de 15 a 24 años, todo lo cual se asocia con la cantidad de problemas sociales y económicos que se están viviendo en el país, incluyendo mayor desintegración familiar por divorcio; incremento en el alcoholismo y drogadicción, el desempleo, problemas escolares o económicos, y un aumento importante de madres adolescentes y solteras. Así, ahora entre las personas de 10 a 24 años de edad, el suicidio es la segunda causa de muerte, tras los accidentes de tráfico.

Una de las conclusiones a las que llegan especialistas en el tema, es que en las sociedades y las comunidades que requieren más cohesión (unión familiar extendida a abuelos y tíos), y solidaridad para sobrevivir, la tasa de suicidios será menor justamente porque la responsabilidad hacia el grupo al que se pertenece es un freno de la voluntad de suicidio. En ese sentido, empecemos por reforzar los lazos familiares.

(CONTÍNUA LA PROXIMA SEMANA)

Estimado lector, crea en Dios, sea feliz en este mundo y un día vaya al cielo

Ante la muy lamentable situación del aumento del suicidio en la ciudad y la región, lo menciono con el mayor respeto y sensibilidad que me merecen víctimas y familias, deseo compartir esta y la siguiente semana una reflexión sobre el tema.

Según estadísticas, Cada 40 segundos, una persona se suicida en el mundo. Esto equivale a un millón de personas al año, y representa1.8% del total de fallecimientos. En pocas palabras, el suicidio es el acto por el que un individuo, deliberadamente, se provoca la muerte.

El proyecto suicida nunca es improvisado, aunque la realización a veces sea impulsiva, generalmente el suicida lo venía pensando desde tiempo antes, y en la mayoría de los casos se lo había comunicado a alguien con anterioridad.

El suicidio afecta a todas las regiones del mundo, a ricos y pobres, y a todas las edades; y es especialmente preocupante, porque por cada suicidio hay 20 tentativas fallidas, lo que equivale a que un 5% de la población mundial tuvo un intento de suicidio por lo menos una vez en su vida. Así lo describe un informe de la Organización Mundial de la Salud, para la décima edición de la Jornada Mundial de Prevención del Suicidio.

Los padecimientos psíquicos (ansiedad, pánico, trastorno bipolar, esquizofrenia, etc.), se encuentran presentes en 9 de cada 10 casos de suicidio. Se estima que las dos terceras partes de quienes se quitan la vida sufren depresión; y que la mayoría de los demás, sufren trastornos de ansiedad y adicciones (alcoholismo y drogadicción). Estos personas poseen un sentido de indefensión, frustración, desesperanza, dependencia e insatisfacción; baja tolerancia a la frustración y falta de espíritu de lucha. También se sabe que los parientes de los suicidas tienen hasta cinco veces más riesgo de padecer tendencias suicidas.

Los principales trastornos mentales que preceden o se asocian al suicido son: Pensamientos de inutilidad, y falta de justificación y significado de la vida. Una convicción de que es el suicido es la única vía de escape disponible, para su intolerable sufrimiento emocional o psicológico; y por último, que el suicidio es la realización suprema de una fantasía de paz perfecta, evasión, escape y liberación del conflicto; o la mejor forma de lograr el objetivo de conmover a otros, o en forma vengativa, generarles culpabilidad, perjuicios y sufrimiento a terceros.

En cuanto a la participación de terceros en el suicidio de una persona, según Guillon y Le Bonniec, especialistas en el tema, “el cómplice es todo aquel que, sin llevar a cabo personalmente el suicidio, ha facilitado o provocado la acción suicida por medio de ayuda, suministro de medios, o instigación.” Así, inducir a otra persona para que cometa suicidio, o cooperar con actos necesarios en su suicidio, en la mayoría de los países, se considera un delito.

Todos coinciden que a partir del año 2,000, es alarmante el aumento de suicidios en el mundo. Hay estudios que demuestran un aumento del 0.8% en la tasa de suicidios por cada punto de aumento en el desempleo. El Congreso Nacional de Psiquiatría celebrado en Bilbao en 2012, reportó que el 32% de los suicidios se deben a causas económicas.

Con ocasión del Día de la Salud Mental 2012, celebrado bajo el lema "la depresión, una crisis mundial", la Organización Mundial de la Salud (OMS), señaló que precisamente el desempleo y los impagos, son las principales causas de suicidio. De acuerdo a un estudio realizado por Emilia Lucio, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM, el suicidio es la tercera causa de muerte entre los adolescentes mexicanos, solamente superado por accidentes automovilísticos y el cáncer. Según este estudio, el incremento de 1990 al 2012, para los mexicanos de 5 a 14 años, fue de 150 por ciento, y de 74 por ciento, para los de 15 a 24 años, todo lo cual se asocia con la cantidad de problemas sociales y económicos que se están viviendo en el país, incluyendo mayor desintegración familiar por divorcio; incremento en el alcoholismo y drogadicción, el desempleo, problemas escolares o económicos, y un aumento importante de madres adolescentes y solteras. Así, ahora entre las personas de 10 a 24 años de edad, el suicidio es la segunda causa de muerte, tras los accidentes de tráfico.

Una de las conclusiones a las que llegan especialistas en el tema, es que en las sociedades y las comunidades que requieren más cohesión (unión familiar extendida a abuelos y tíos), y solidaridad para sobrevivir, la tasa de suicidios será menor justamente porque la responsabilidad hacia el grupo al que se pertenece es un freno de la voluntad de suicidio. En ese sentido, empecemos por reforzar los lazos familiares.

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