/ domingo 12 de mayo de 2019

Dios Lo Llena Todo

Deseo comenzar la reflexión de este día trayendo a la memoria la Palabra de Dios en números 14:21, dice así: “…Y mi gloria llena la tierra”

En las páginas de la Biblia puedo ver que Dios siempre está buscando llenar lo que está vacío. Y cuando Dios llena algo, o a alguien con su presencia, las cosas cambian. Ninguna vida que sea llena por la presencia divina de Dios podrá ser la misma. Algo poderoso y maravilloso sucede que hace que cambien todas las cosas. Ahora mismo Dios está buscando lugares y espacios vacíos qué llenar. Veamos algunos ejemplos de ello.

Cuando Dios creo la tierra, no la dejó vacía, Dios la llenó con su creación. Los campos los llenó con árboles, plantas y animales de todo tipo y especie. El cielo lo llenó con estrellas y aves. Los mares los llenó de peces. Al ser humano lo llenó de su presencia al hacerlo a su imagen y a su semejanza, y soplar sobre el aliento de vida. (Génesis 1)

Llenó todo de tal manera que no había un sólo lugar en la tierra que no reflejara su presencia.

Tiempo después, pasado muchos años, cuando Dios vio la aflicción de una mujer llamada Ana, que sufría por no poder dar hijos su esposo, Dios le dio calor a su vientre y lo llenó con el milagro de la vida y en el tiempo señalado dio a luz un hijo a quien llamó Samuel. Dios quitó la aflicción de Ana, y ella vio el favor de Dios. (1 Samuel 1)

Dios hizo exactamente lo mismo con Sara, mujer de Abraham, que con Ana, y a sus noventa años de vida Dios llena el vientre de Sara y a esa edad tiene un hijo a quien llamó Isaac.

Y pasados muchos siglos, cuando vio la perdición de la humanidad, llenó el vientre de María, por obra del Espíritu Santo, con el Salvador del mundo, y dice la Escritura “y vimos su gloria, gloria como del unigénito del padre lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14). Y Dios ha traído consolación y esperanza para el mundo por medio de Nuestro Divino Salvador.

En otra ocasión, cuando una mujer viuda había quedado en la ruina y no tenía lo más mínimo para cubrir sus necesidades más básicas y compromisos, ella acude al profeta Eliseo y le expone su causa. Cuando él pregunta qué es lo que tiene, ella le contesta que solamente una vasija de aceite. Entonces el profeta le dice que se encierre en su casa y que platique con Dios en oración, pero que antes pida vasijas vacías a los vecinos. Así lo hace y Dios llenó tantas vasijas vacías que la mujer pudo cumplir sus compromisos y vivir cómodamente el resto de sus días ella y sus hijos. (2 Reyes 4:1-7)

Y mi estimado lector, le pregunto esta mañana ¿qué necesita llenar Dios en usted? ¿Sus cielos? ¿Su tierra? ¿Sus mares? ¿Su vida? ¿Sus cántaros? Todo esto representa su vida personal, sus posesiones, su familia, su trabajo, su espíritu, su alma, su economía, sus emociones, sus sentimientos, su corazón, su matrimonio etc. ¿Qué tan grande puede ser su vacío que Dios no lo pueda llenar?

Muchos, en su afán y necesidad de llenar los vacíos de su vida, acuden a los lugares, medios y personas equivocadas, sólo para comprobar al final que ese vacío sigue existiendo.

Estoy totalmente convencido que no hay ser humano, ni posesión alguna que pueda llenar plena y satisfactoriamente los vacíos de nuestra vida, sino solamente la presencia Divina del Dios Eterno. Crea, estimado lector, que lo que usted necesite que Dios llene, Él lo va a llenar, claro está, si usted se lo pide y se lo permite.

Creo que el vacío que muchas veces podemos sentir, no es del tamaño de un auto, no es del tamaño de una chequera, tampoco lo es del tamaño de una residencia, ni de ningún ser humano y mucho menos de algún placer efímero y desventurado. ¡Es del tamaño de Dios, por eso solo Él lo puede llenar¡ Dice la Palabra de Dios en el libro de números 14:21 que cite al inicio de la reflexión dice: “Que su gloria llena la tierra”. Sí, así es, Él lo llena todo. ¿No le llenará a usted?

No tengo ni la menor duda de que Jesucristo “todo lo llena “(Efesios 1:23). Crea estimado lector que no hay nada en su vida, que no hay ninguna área de su ser que Dios no lo pueda llenar. Con la mejor intención le animo que lo compruebe por usted mismo.

Ponga su vida en manos de Dios, entréguele sus vacíos y espere con fe y paciencia que Él los llene.

Crea en Dios, sea feliz en este mundo y un día vaya al cielo.

Deseo comenzar la reflexión de este día trayendo a la memoria la Palabra de Dios en números 14:21, dice así: “…Y mi gloria llena la tierra”

En las páginas de la Biblia puedo ver que Dios siempre está buscando llenar lo que está vacío. Y cuando Dios llena algo, o a alguien con su presencia, las cosas cambian. Ninguna vida que sea llena por la presencia divina de Dios podrá ser la misma. Algo poderoso y maravilloso sucede que hace que cambien todas las cosas. Ahora mismo Dios está buscando lugares y espacios vacíos qué llenar. Veamos algunos ejemplos de ello.

Cuando Dios creo la tierra, no la dejó vacía, Dios la llenó con su creación. Los campos los llenó con árboles, plantas y animales de todo tipo y especie. El cielo lo llenó con estrellas y aves. Los mares los llenó de peces. Al ser humano lo llenó de su presencia al hacerlo a su imagen y a su semejanza, y soplar sobre el aliento de vida. (Génesis 1)

Llenó todo de tal manera que no había un sólo lugar en la tierra que no reflejara su presencia.

Tiempo después, pasado muchos años, cuando Dios vio la aflicción de una mujer llamada Ana, que sufría por no poder dar hijos su esposo, Dios le dio calor a su vientre y lo llenó con el milagro de la vida y en el tiempo señalado dio a luz un hijo a quien llamó Samuel. Dios quitó la aflicción de Ana, y ella vio el favor de Dios. (1 Samuel 1)

Dios hizo exactamente lo mismo con Sara, mujer de Abraham, que con Ana, y a sus noventa años de vida Dios llena el vientre de Sara y a esa edad tiene un hijo a quien llamó Isaac.

Y pasados muchos siglos, cuando vio la perdición de la humanidad, llenó el vientre de María, por obra del Espíritu Santo, con el Salvador del mundo, y dice la Escritura “y vimos su gloria, gloria como del unigénito del padre lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14). Y Dios ha traído consolación y esperanza para el mundo por medio de Nuestro Divino Salvador.

En otra ocasión, cuando una mujer viuda había quedado en la ruina y no tenía lo más mínimo para cubrir sus necesidades más básicas y compromisos, ella acude al profeta Eliseo y le expone su causa. Cuando él pregunta qué es lo que tiene, ella le contesta que solamente una vasija de aceite. Entonces el profeta le dice que se encierre en su casa y que platique con Dios en oración, pero que antes pida vasijas vacías a los vecinos. Así lo hace y Dios llenó tantas vasijas vacías que la mujer pudo cumplir sus compromisos y vivir cómodamente el resto de sus días ella y sus hijos. (2 Reyes 4:1-7)

Y mi estimado lector, le pregunto esta mañana ¿qué necesita llenar Dios en usted? ¿Sus cielos? ¿Su tierra? ¿Sus mares? ¿Su vida? ¿Sus cántaros? Todo esto representa su vida personal, sus posesiones, su familia, su trabajo, su espíritu, su alma, su economía, sus emociones, sus sentimientos, su corazón, su matrimonio etc. ¿Qué tan grande puede ser su vacío que Dios no lo pueda llenar?

Muchos, en su afán y necesidad de llenar los vacíos de su vida, acuden a los lugares, medios y personas equivocadas, sólo para comprobar al final que ese vacío sigue existiendo.

Estoy totalmente convencido que no hay ser humano, ni posesión alguna que pueda llenar plena y satisfactoriamente los vacíos de nuestra vida, sino solamente la presencia Divina del Dios Eterno. Crea, estimado lector, que lo que usted necesite que Dios llene, Él lo va a llenar, claro está, si usted se lo pide y se lo permite.

Creo que el vacío que muchas veces podemos sentir, no es del tamaño de un auto, no es del tamaño de una chequera, tampoco lo es del tamaño de una residencia, ni de ningún ser humano y mucho menos de algún placer efímero y desventurado. ¡Es del tamaño de Dios, por eso solo Él lo puede llenar¡ Dice la Palabra de Dios en el libro de números 14:21 que cite al inicio de la reflexión dice: “Que su gloria llena la tierra”. Sí, así es, Él lo llena todo. ¿No le llenará a usted?

No tengo ni la menor duda de que Jesucristo “todo lo llena “(Efesios 1:23). Crea estimado lector que no hay nada en su vida, que no hay ninguna área de su ser que Dios no lo pueda llenar. Con la mejor intención le animo que lo compruebe por usted mismo.

Ponga su vida en manos de Dios, entréguele sus vacíos y espere con fe y paciencia que Él los llene.

Crea en Dios, sea feliz en este mundo y un día vaya al cielo.

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