/ viernes 31 de mayo de 2024

Curanderos... / La caseta de teléfono, así vamos dejando en el olvido nuestro cuerpo

Las generaciones recientes se pueden llegar a topar con una caja metálica que tiene una caja más pequeña con un teclado numérico, algunas tienen espacio para insertar monedas como una alcancía; otras, una ranura para insertar una tarjeta, yo aún recuerdo filas para tener acceso a ese aparato llamado teléfono, los de monedas generaron una frase “se me acabó el veinte” que se usó para indicar que había concluido un ciclo y hacía alusión a que tenían que echar otra moneda (de veinte centavos).

Las generaciones que no lo conocieron no imaginan lo importante que era un teléfono cerca de la casa, comúnmente estaban distribuidos en algunas esquinas de las colonias, donde era común ver gente formada esperando poder hacer uso de ese servicio, y los siguientes de la fila se enteraban de la conversación, en muchas ocasiones muy privada como con la pareja, malas o buenas noticias, podíamos observar gente sonriendo, llorando o con cara de enamorados.

Esas casetas con el tiempo han caído en el olvido, como nuestra salud o nuestro cuerpo, hasta que sucede una situación especial, donde nuestro organismo nos da señales que ocupa un chequeo, pero le damos largas esperando al siguiente día estar mejor, pero en varias ocasiones no es así.

Hagámosle caso a nuestro organismo, no es recomendable dejarlo en el olvido, si ya tenemos una señal de alarma tomemos en cuenta para que nos revisemos, esas casetas de teléfono son un testimonio de cómo el ser humano puede deshacerse de algo que en algún momento se consideró muy importante, al final nuestro cuerpo terminará cuando el Creador lo decida, pero también nos dio el libre albedrío para decidir cómo vamos a vivir hasta que morimos, difícilmente pensamos en eso, cuando estamos jóvenes, pero llega un momento que la edad o la enfermedad nos lo recuerda.

Nuestro cuerpo siempre nos acompaña, cuidemoslo para que nos mantenga lo mejor el mayor tiempo posible y como dice la cultura popular “mente sana en cuerpo sano” vayamos también con el psicólogo, cuidemos nuestros pensamientos y emociones.

No esperes a que el dolor del cuerpo o del alma te recuerde que debes revisarte, hazlo de manera rutinaria, cada año una visita con el dentista, con el doctor, con un psicólogo en fin con los profesionistas de la salud que están al cuidado de las personas, usa tu servicio de salud institucional o acude de manera particular, pero es mejor prevenir o detectar las enfermedades de manera inicial, incluso las que consideramos malas como el cáncer.

En especial después de los 40 años busquemos ese chequeo periódico, hombres y mujeres lo requerimos y es un punto especial donde en teoría nos encontramos a la mitad de nuestra vida pero es donde decidimos como vamos a pasar nuestros últimos días, si queremos ser ese viejito que camina erguido, consciente e independiente o quien requiere ayuda de una persona que empuje su silla de ruedas, yo les comento a mis pacientes en ese punto, lo vivido, lo fumado, lo bebido, lo bailado, ya nadie nos lo quita, pero tomemos decisión sobre cómo vamos a envejecer, me comentan que yo hablo mucho de envejecer, pero si puedo hacer que una parte de la población planee en ese punto de la vida lo seguiré haciendo.

Dr. Odín Isaac Gerónimo / Médico Cirujano Militar

Las generaciones recientes se pueden llegar a topar con una caja metálica que tiene una caja más pequeña con un teclado numérico, algunas tienen espacio para insertar monedas como una alcancía; otras, una ranura para insertar una tarjeta, yo aún recuerdo filas para tener acceso a ese aparato llamado teléfono, los de monedas generaron una frase “se me acabó el veinte” que se usó para indicar que había concluido un ciclo y hacía alusión a que tenían que echar otra moneda (de veinte centavos).

Las generaciones que no lo conocieron no imaginan lo importante que era un teléfono cerca de la casa, comúnmente estaban distribuidos en algunas esquinas de las colonias, donde era común ver gente formada esperando poder hacer uso de ese servicio, y los siguientes de la fila se enteraban de la conversación, en muchas ocasiones muy privada como con la pareja, malas o buenas noticias, podíamos observar gente sonriendo, llorando o con cara de enamorados.

Esas casetas con el tiempo han caído en el olvido, como nuestra salud o nuestro cuerpo, hasta que sucede una situación especial, donde nuestro organismo nos da señales que ocupa un chequeo, pero le damos largas esperando al siguiente día estar mejor, pero en varias ocasiones no es así.

Hagámosle caso a nuestro organismo, no es recomendable dejarlo en el olvido, si ya tenemos una señal de alarma tomemos en cuenta para que nos revisemos, esas casetas de teléfono son un testimonio de cómo el ser humano puede deshacerse de algo que en algún momento se consideró muy importante, al final nuestro cuerpo terminará cuando el Creador lo decida, pero también nos dio el libre albedrío para decidir cómo vamos a vivir hasta que morimos, difícilmente pensamos en eso, cuando estamos jóvenes, pero llega un momento que la edad o la enfermedad nos lo recuerda.

Nuestro cuerpo siempre nos acompaña, cuidemoslo para que nos mantenga lo mejor el mayor tiempo posible y como dice la cultura popular “mente sana en cuerpo sano” vayamos también con el psicólogo, cuidemos nuestros pensamientos y emociones.

No esperes a que el dolor del cuerpo o del alma te recuerde que debes revisarte, hazlo de manera rutinaria, cada año una visita con el dentista, con el doctor, con un psicólogo en fin con los profesionistas de la salud que están al cuidado de las personas, usa tu servicio de salud institucional o acude de manera particular, pero es mejor prevenir o detectar las enfermedades de manera inicial, incluso las que consideramos malas como el cáncer.

En especial después de los 40 años busquemos ese chequeo periódico, hombres y mujeres lo requerimos y es un punto especial donde en teoría nos encontramos a la mitad de nuestra vida pero es donde decidimos como vamos a pasar nuestros últimos días, si queremos ser ese viejito que camina erguido, consciente e independiente o quien requiere ayuda de una persona que empuje su silla de ruedas, yo les comento a mis pacientes en ese punto, lo vivido, lo fumado, lo bebido, lo bailado, ya nadie nos lo quita, pero tomemos decisión sobre cómo vamos a envejecer, me comentan que yo hablo mucho de envejecer, pero si puedo hacer que una parte de la población planee en ese punto de la vida lo seguiré haciendo.

Dr. Odín Isaac Gerónimo / Médico Cirujano Militar