/ martes 30 de marzo de 2021

Cuidando nuestra salud | Memorias

¿Cómo vivo la adversidad? (parte 1)

Cuando un ser querido muere, deberíamos sentir paz en el espíritu al reconocer que ha llegado a su destino y completó el viaje, pero esto es difícil y duele porque la ausencia y la separación duelen. Decía Jorge Luis Borges que la duda, es uno de los nombres de la inteligencia. Los necios a menudo son los que más conformes están con los conocimientos que tienen en su haber, mientras que las personas inteligentes ansían abrir la puerta de la curiosidad, que no hace sino llevarles a más puertas en una necesidad infinita de aumentar sus conocimientos. Se cumple aquello de que cuanto más conocemos más nos damos cuenta de que nos queda mucho por aprender.

Quiero compartir un escrito que nos permite ver cómo manejamos la adversidad…

Una hija se quejaba con su padre, cocinero de profesión, acerca de su vida, y de lo difícil que le resultaba hacer ciertas cosas. No sabía qué hacer y quería darse por vencida. Estaba cansada de luchar y pelear. Parecía que un problema se resolvía y otro surgía. Su padre la llevó a la cocina. Llenó tres ollas con agua y colocó cada una a fuego alto. Pronto las ollas comenzaron a hervir. En una de las ollas puso zanahorias; en la otra, huevos; en la última, granos de café. Los dejó hervir sin decir una sola palabra. La hija se mordía los labios mientras esperaba impaciente y se preguntaba qué hacía su padre. Después de unos 20 minutos, él apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un recipiente. Sacó los huevos y los metió en otro recipiente. Luego coló café y lo puso en una taza.

Mirándola, le dijo:

  • Querida, ¿qué ves?

  • Zanahorias, huevos y café –respondió.

Le pidió que se acercara y le dijo que tocara las zanahorias. Ella obedeció y se dio cuenta de que estaban suaves. Entonces, el hombre le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Después de pelar la cáscara, observó el huevo duro. Finalmente, le pidió que probara el café. Ella sonrió al sentir su rico aroma. La muchacha preguntó humildemente:

  • Papá, ¿qué significa todo esto?

Él le explicó que cada uno de los elementos se había enfrentado a la misma adversidad: agua hirviendo, sin embargo, cada uno reaccionó de manera diferente. La zanahoria entró fuerte y dura pero después de haber sido sometida al agua hirviendo, se suavizo y se hizo débil. El huevo había sido frágil y su delgada costra exterior protegió su líquido interior. Pero después de estar en el agua hirviendo, su interior se endureció. Sin embargo, los granos de café habían cambiado el agua, su sabor, su olor.

  • ¿Cuál eres tú? –le preguntó a su hija.

  • Y yo te pregunto a ti, ¿cuál eres tú? Después de enfrentarte a una situación de pérdida o de la muerte de un ser querido o muy cercano, sin duda cada persona reaccionamos de manera diferente, pero cuando verdaderamente estamos preparados, las cosas se ven muy diferentes, con respecto a quienes no estamos preparados para algo tan ineludible, como la muerte.

Soy Jessica Cano Gasperín, la próxima semana, seguiremos analizando este interesante tema, me despido, poniéndome a sus órdenes en mi correo jcanogasperin@gmail.com


¿Cómo vivo la adversidad? (parte 1)

Cuando un ser querido muere, deberíamos sentir paz en el espíritu al reconocer que ha llegado a su destino y completó el viaje, pero esto es difícil y duele porque la ausencia y la separación duelen. Decía Jorge Luis Borges que la duda, es uno de los nombres de la inteligencia. Los necios a menudo son los que más conformes están con los conocimientos que tienen en su haber, mientras que las personas inteligentes ansían abrir la puerta de la curiosidad, que no hace sino llevarles a más puertas en una necesidad infinita de aumentar sus conocimientos. Se cumple aquello de que cuanto más conocemos más nos damos cuenta de que nos queda mucho por aprender.

Quiero compartir un escrito que nos permite ver cómo manejamos la adversidad…

Una hija se quejaba con su padre, cocinero de profesión, acerca de su vida, y de lo difícil que le resultaba hacer ciertas cosas. No sabía qué hacer y quería darse por vencida. Estaba cansada de luchar y pelear. Parecía que un problema se resolvía y otro surgía. Su padre la llevó a la cocina. Llenó tres ollas con agua y colocó cada una a fuego alto. Pronto las ollas comenzaron a hervir. En una de las ollas puso zanahorias; en la otra, huevos; en la última, granos de café. Los dejó hervir sin decir una sola palabra. La hija se mordía los labios mientras esperaba impaciente y se preguntaba qué hacía su padre. Después de unos 20 minutos, él apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un recipiente. Sacó los huevos y los metió en otro recipiente. Luego coló café y lo puso en una taza.

Mirándola, le dijo:

  • Querida, ¿qué ves?

  • Zanahorias, huevos y café –respondió.

Le pidió que se acercara y le dijo que tocara las zanahorias. Ella obedeció y se dio cuenta de que estaban suaves. Entonces, el hombre le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Después de pelar la cáscara, observó el huevo duro. Finalmente, le pidió que probara el café. Ella sonrió al sentir su rico aroma. La muchacha preguntó humildemente:

  • Papá, ¿qué significa todo esto?

Él le explicó que cada uno de los elementos se había enfrentado a la misma adversidad: agua hirviendo, sin embargo, cada uno reaccionó de manera diferente. La zanahoria entró fuerte y dura pero después de haber sido sometida al agua hirviendo, se suavizo y se hizo débil. El huevo había sido frágil y su delgada costra exterior protegió su líquido interior. Pero después de estar en el agua hirviendo, su interior se endureció. Sin embargo, los granos de café habían cambiado el agua, su sabor, su olor.

  • ¿Cuál eres tú? –le preguntó a su hija.

  • Y yo te pregunto a ti, ¿cuál eres tú? Después de enfrentarte a una situación de pérdida o de la muerte de un ser querido o muy cercano, sin duda cada persona reaccionamos de manera diferente, pero cuando verdaderamente estamos preparados, las cosas se ven muy diferentes, con respecto a quienes no estamos preparados para algo tan ineludible, como la muerte.

Soy Jessica Cano Gasperín, la próxima semana, seguiremos analizando este interesante tema, me despido, poniéndome a sus órdenes en mi correo jcanogasperin@gmail.com