/ jueves 10 de enero de 2019

Compromisos de año nuevo

Parafraseando al escritor Charles Dickens: “Un nuevo corazón para un nuevo año” ¡Siempre! (1812-1870), remito mi pensamiento al origen de los compromisos vertidos a raíz del nacimiento de un nuevo año.

Navidad es momento de reflexión, introspección, unión familiar, renovar los votos de fe, esperanza, espiritualidad, solidaridad, caridad y amor, entre otros muchos valores, pero sobre todo, en medio del ruido ensordecedor y de las luces centellantes, se trata de tomarse un respiro de la vida ajetreada que llevamos para pensar serenamente en nuestras acciones cotidianas que repercuten en lo personal y colectivo.

La oración de La “Serenidad”, atribuida por mucho tiempo a San Francisco de Asís, pero que recientes investigaciones confirman que la autoría corresponde al Teólogo Reinhold Niebuhr, a la letra dice:

“Dios, concédeme la serenidad de aceptar las cosas que no puedo cambiar; valor para cambiar las que puedo y sabiduría para reconocer la diferencia.” Es un ideario que utilizan en Alcohólicos Anónimos, pero que se aplica a todas las situaciones de la vida.

Cuando somos capaces de entrar en lo más recóndito de nuestro Ser y tomar conciencia de las cosas que pensamos y hacemos y del alcance que éstas tienen sobre nuestra salud física y emocional, estaremos en condiciones de generar cambios substanciales, y que mejor tiempo que el primer día del año, que iniciamos con nuevos bríos.

Hay estadísticas que muestran que muchos de los compromisos se olvidan o rompen en los primeros intentos; eso significa que fueron hechos con premura e inmediatez, sin haber generado las bases firmes y sólidas que un compromiso debe tener, pero, que no basta con hacerlo, escribirlo o desearlo, sino que hay que trabajar fuertemente en ello para ir edificando nuevos hábitos y cambios en la conducta.

Permitimos muchas cosas tóxicas en nuestro entorno: llámese pensamientos, amistades, lo que vemos, oímos, leemos, los alimentos que consumimos; todo lo que permitimos que entre a nuestra vida afecta positiva o negativamente; he ahí la importancia de ser selectivos.

Busquemos la interacción social con familiares, amigos, compañeros, vecinos, o con quien se compartan afinidades, es parte muy importante del crecimiento, el dar, escuchar, convivir, dialogar, reír y llorar con el otro, nos permite crecer como seres humanos; pero también busquemos los espacios de soledad, de introspección, meditación y reflexión, que nos permiten encontrarnos consigo mismos. La paz interior y la felicidad es algo que se construye en lo personal, cuando ya se ha alcanzado, seremos capaces de darlo e irradiarlo hacia los demás.

Cultivemos nuestro cuerpo, mente y espíritu, debemos estar activos y enfocados en lo que queremos para luego trabajar en conseguirlo; no debemos dejar que el abatimiento, dolor y duelos que enfrentamos nos llenen de amargura y nostalgia: “pensamientos saludables, ayudan a crear emociones sanas”.

Somos pasajeros que viajamos con distintos itinerarios, hagamos de nuestro viaje algo único y especial. A todos los amables lectores les deseo que este 2019, sea un año lleno de bendiciones.


Parafraseando al escritor Charles Dickens: “Un nuevo corazón para un nuevo año” ¡Siempre! (1812-1870), remito mi pensamiento al origen de los compromisos vertidos a raíz del nacimiento de un nuevo año.

Navidad es momento de reflexión, introspección, unión familiar, renovar los votos de fe, esperanza, espiritualidad, solidaridad, caridad y amor, entre otros muchos valores, pero sobre todo, en medio del ruido ensordecedor y de las luces centellantes, se trata de tomarse un respiro de la vida ajetreada que llevamos para pensar serenamente en nuestras acciones cotidianas que repercuten en lo personal y colectivo.

La oración de La “Serenidad”, atribuida por mucho tiempo a San Francisco de Asís, pero que recientes investigaciones confirman que la autoría corresponde al Teólogo Reinhold Niebuhr, a la letra dice:

“Dios, concédeme la serenidad de aceptar las cosas que no puedo cambiar; valor para cambiar las que puedo y sabiduría para reconocer la diferencia.” Es un ideario que utilizan en Alcohólicos Anónimos, pero que se aplica a todas las situaciones de la vida.

Cuando somos capaces de entrar en lo más recóndito de nuestro Ser y tomar conciencia de las cosas que pensamos y hacemos y del alcance que éstas tienen sobre nuestra salud física y emocional, estaremos en condiciones de generar cambios substanciales, y que mejor tiempo que el primer día del año, que iniciamos con nuevos bríos.

Hay estadísticas que muestran que muchos de los compromisos se olvidan o rompen en los primeros intentos; eso significa que fueron hechos con premura e inmediatez, sin haber generado las bases firmes y sólidas que un compromiso debe tener, pero, que no basta con hacerlo, escribirlo o desearlo, sino que hay que trabajar fuertemente en ello para ir edificando nuevos hábitos y cambios en la conducta.

Permitimos muchas cosas tóxicas en nuestro entorno: llámese pensamientos, amistades, lo que vemos, oímos, leemos, los alimentos que consumimos; todo lo que permitimos que entre a nuestra vida afecta positiva o negativamente; he ahí la importancia de ser selectivos.

Busquemos la interacción social con familiares, amigos, compañeros, vecinos, o con quien se compartan afinidades, es parte muy importante del crecimiento, el dar, escuchar, convivir, dialogar, reír y llorar con el otro, nos permite crecer como seres humanos; pero también busquemos los espacios de soledad, de introspección, meditación y reflexión, que nos permiten encontrarnos consigo mismos. La paz interior y la felicidad es algo que se construye en lo personal, cuando ya se ha alcanzado, seremos capaces de darlo e irradiarlo hacia los demás.

Cultivemos nuestro cuerpo, mente y espíritu, debemos estar activos y enfocados en lo que queremos para luego trabajar en conseguirlo; no debemos dejar que el abatimiento, dolor y duelos que enfrentamos nos llenen de amargura y nostalgia: “pensamientos saludables, ayudan a crear emociones sanas”.

Somos pasajeros que viajamos con distintos itinerarios, hagamos de nuestro viaje algo único y especial. A todos los amables lectores les deseo que este 2019, sea un año lleno de bendiciones.