/ sábado 29 de diciembre de 2018

Artimañas de García Luna en Chihuahua

“El domicilio donde vivo desde hace 17 años tiene número 3209. En las 3 viviendas construidas y ocupadas al lado 4 años atrás, la judicatura municipal, entonces panista, repitió la nomenclatura sin perjuicio para los nuevos vecinos, sumados desde entonces al hostigamiento, convirtiendo mi domicilio como narré antes en este espacio, en agencia de correos, servicios de paquetería, guía de cobradores o prestadores de servicios diversos, etc. A mi queja, mediando la CEDH, la judicatura sólo agregó las letras A, B y C a los domicilios contiguos.

Mediante escritos a sepomex y paqueterías, disminuyó la molestia; pero los presuntos desorientados instruidos por los depredadores, periódicamente invaden nuestra privacidad. La municipal no molestaba desde el 19 de octubre de 2016, cuando 2 patrullas con 5 agentes, exhibiendo armas largas y acompañados de 2 madrinas, llegaron buscando el B del “que me ves”. Meses antes otros chotas habían formulado un parte de incidencias con hechos falsos en mí perjuicio. Previendo algo similar solicité apoyo a la CEDH. Resultó que el informe de la DSPM no tenía conexión con la presencia de chotas y compañía, cerca de mi domicilio. Se envió una, no 2 patrullas; pero al 3203, domicilio, por cierto, de otro miembro de la hermandad. Curioso ¿no?”.

El 17 pasado, ya oscuro alguien tocó a la ventana. Un municipal buscaba al “vendedor de chamarras pluma de ganso”; no lo ubiqué, el poli se fue. Al rato salí a acomodar la Eco. La patrulla estaba frente a la casa del “que me ves”. Eché la Eco adelante, encendí luces; regresé en reversa pegado a la acera. El celular iluminaba el rostro del invisible desde que salió de su escondite. Caminando rápido me rebasó para facilitar el montaje. Terminé la maniobra; salí de la Eco. Frente a la reja del incorpóreo, el poli esperaba las plumas de ganso o las tomas del nuevo montaje; vieja artimaña que en 2006 obligó a la SCJN a liberar a Florence Cassez y Calderón protegió a su lugar teniente, Genaro García Luna.

García Luna, de oficio ingeniero, se desempeñó toda su vida en órganos policíacos y de espionaje. En 1989 ingresó como investigador al Cisen, área de inteligencia de la SeGob que en esa época pretendió convertirse en institución de análisis y dejar de ser la policía política de siempre. García Luna monitoreaba a los grupos guerrilleros entonces activos; luego se especializó en el combate a bandas de secuestradores. Sus contemporáneos cuentan que, por lograr el rescate de personajes importantes, en especial empresarios, se encumbró en el gobierno. Pasó a la PFP y de ahí a la AFI de triste memoria. Su experiencia para rastrear guerrilleros, la usó en perseguir periodistas y derecho- humanistas. Desaparecidas PFP y AFI, el de los montajes para capturar a Florence Cassez en 2005 en el régimen Foxista, ascendió a la Secretaría de Seguridad Pública con Calderón en 2006.

La polémica lo persiguió los 6 años en la SSP. La CNDH criticó la costumbre de mostrar en los medios a detenidos frecuentemente presentados como líderes de bandas y cárteles. Muchos fueron absueltos al no probar las acusaciones de la SSP, derivando en abusos a sus DH. Las ong´s criticaron los testigos protegidos en procesos judiciales o por vincular a activistas y medios como el Semanario Proceso, con bandas del narcotráfico. Sobre el montaje a Florence Cassez, García Luna lo explicó como recreación a petición de medios televisivos. Siempre mantuvo una relación cercana con las televisoras. En 2011 se criticó la serie “El equipo”, que narraba la historia de un grupo de élite. Se grabó en instalaciones de la Policía Federal, mostró áreas de seguridad nacional; se financió con fondos públicos. Finalmente:

García Luna abandonó las actividades públicas. Medios locales dicen que podría estar en EE.UU. No respondió a las acusaciones sobre el montaje a Cassez, ni hubo respuesta alguna a la intención de someterlo a juicio político en el Congreso. Apareció por última vez el 29 de noviembre de 2012, para comparecer ante el senado antes de concluir su tarea en la SSP. Ese día, la Barby públicamente lo vinculó a cárteles del narcotráfico. Nada se probó. La comisión de seguridad del senado lo respaldó. El apoyo de la bancada panista en el senado no borró su polémica gestión. La Senadora Sansores la definió en su audiencia final: “Señor secretario, tal parece que Ud. se dedicó a coleccionar denuncias”.

“El domicilio donde vivo desde hace 17 años tiene número 3209. En las 3 viviendas construidas y ocupadas al lado 4 años atrás, la judicatura municipal, entonces panista, repitió la nomenclatura sin perjuicio para los nuevos vecinos, sumados desde entonces al hostigamiento, convirtiendo mi domicilio como narré antes en este espacio, en agencia de correos, servicios de paquetería, guía de cobradores o prestadores de servicios diversos, etc. A mi queja, mediando la CEDH, la judicatura sólo agregó las letras A, B y C a los domicilios contiguos.

Mediante escritos a sepomex y paqueterías, disminuyó la molestia; pero los presuntos desorientados instruidos por los depredadores, periódicamente invaden nuestra privacidad. La municipal no molestaba desde el 19 de octubre de 2016, cuando 2 patrullas con 5 agentes, exhibiendo armas largas y acompañados de 2 madrinas, llegaron buscando el B del “que me ves”. Meses antes otros chotas habían formulado un parte de incidencias con hechos falsos en mí perjuicio. Previendo algo similar solicité apoyo a la CEDH. Resultó que el informe de la DSPM no tenía conexión con la presencia de chotas y compañía, cerca de mi domicilio. Se envió una, no 2 patrullas; pero al 3203, domicilio, por cierto, de otro miembro de la hermandad. Curioso ¿no?”.

El 17 pasado, ya oscuro alguien tocó a la ventana. Un municipal buscaba al “vendedor de chamarras pluma de ganso”; no lo ubiqué, el poli se fue. Al rato salí a acomodar la Eco. La patrulla estaba frente a la casa del “que me ves”. Eché la Eco adelante, encendí luces; regresé en reversa pegado a la acera. El celular iluminaba el rostro del invisible desde que salió de su escondite. Caminando rápido me rebasó para facilitar el montaje. Terminé la maniobra; salí de la Eco. Frente a la reja del incorpóreo, el poli esperaba las plumas de ganso o las tomas del nuevo montaje; vieja artimaña que en 2006 obligó a la SCJN a liberar a Florence Cassez y Calderón protegió a su lugar teniente, Genaro García Luna.

García Luna, de oficio ingeniero, se desempeñó toda su vida en órganos policíacos y de espionaje. En 1989 ingresó como investigador al Cisen, área de inteligencia de la SeGob que en esa época pretendió convertirse en institución de análisis y dejar de ser la policía política de siempre. García Luna monitoreaba a los grupos guerrilleros entonces activos; luego se especializó en el combate a bandas de secuestradores. Sus contemporáneos cuentan que, por lograr el rescate de personajes importantes, en especial empresarios, se encumbró en el gobierno. Pasó a la PFP y de ahí a la AFI de triste memoria. Su experiencia para rastrear guerrilleros, la usó en perseguir periodistas y derecho- humanistas. Desaparecidas PFP y AFI, el de los montajes para capturar a Florence Cassez en 2005 en el régimen Foxista, ascendió a la Secretaría de Seguridad Pública con Calderón en 2006.

La polémica lo persiguió los 6 años en la SSP. La CNDH criticó la costumbre de mostrar en los medios a detenidos frecuentemente presentados como líderes de bandas y cárteles. Muchos fueron absueltos al no probar las acusaciones de la SSP, derivando en abusos a sus DH. Las ong´s criticaron los testigos protegidos en procesos judiciales o por vincular a activistas y medios como el Semanario Proceso, con bandas del narcotráfico. Sobre el montaje a Florence Cassez, García Luna lo explicó como recreación a petición de medios televisivos. Siempre mantuvo una relación cercana con las televisoras. En 2011 se criticó la serie “El equipo”, que narraba la historia de un grupo de élite. Se grabó en instalaciones de la Policía Federal, mostró áreas de seguridad nacional; se financió con fondos públicos. Finalmente:

García Luna abandonó las actividades públicas. Medios locales dicen que podría estar en EE.UU. No respondió a las acusaciones sobre el montaje a Cassez, ni hubo respuesta alguna a la intención de someterlo a juicio político en el Congreso. Apareció por última vez el 29 de noviembre de 2012, para comparecer ante el senado antes de concluir su tarea en la SSP. Ese día, la Barby públicamente lo vinculó a cárteles del narcotráfico. Nada se probó. La comisión de seguridad del senado lo respaldó. El apoyo de la bancada panista en el senado no borró su polémica gestión. La Senadora Sansores la definió en su audiencia final: “Señor secretario, tal parece que Ud. se dedicó a coleccionar denuncias”.

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