/ sábado 2 de marzo de 2019

Al vaivén del viento DESDE LA CAPITAL

“El título se refiere a quienes cual veletas, se mueven en política en el sentido del aire en busca de un provecho económico. Al proveedor que por más de 6 años exhibió en la puerta exterior del despacho, el retrato gigante del exgobernador en fuga; se le encomendó al parecer el mantenimiento a vehículos del sector oficial y hasta el año pasado, el local de servicio parecía Comisaría de Policía.

En el nuevo período, contando al parecer con lazos familiares, no requirió exhibir el poster de la candidata para lograr lo mismo con otra flotilla vehicular oficial y reforzar las hostilidades de costumbre con el centro de acopio ubicado al otro extremo del sector; que podrían derivar en actos cómplices para bloquear la entrega a domicilio de recibos de cobro por consumo del vital líquido y acumular cargos, sin aclarar”.

Al menos Telmex reaccionó a la queja verbal, de que esa empresa ni instruía ni facultaba a gente de sus filiales como cycsa, para cortar ramas de árboles, bajo el pretexto de que perjudican sus líneas. En cuanto a la no entrega de sus recibos por cobro mensual del servicio, sigue culpando a sepomex”.

A propósito del viento que, junto con el agua, la tierra y el sol, son elementos base para los seres vivos; próxima la primavera; está de moda de forma improvisada y limitada, la arboricultura; arte de cuidar árboles, arbustos y enredaderas en ambientes urbanos; ciencia con más de 100 años de trabajo de investigación. En nuestras ciudades aún se desconocen los perjuicios por malas prácticas heredadas. Es común ver el encalado de troncos, heredado de la floricultura, que ayuda árboles recién plantados, injertados o podados; protege al tronco de los rayos solares; otro argumento es mejorar la visibilidad a los automovilistas, principalmente cuando son de alineación; proteger al árbol del daño de hormigas, plagas y enfermedades. El encalado, más que beneficiar perjudica al árbol. Es recurso de jardineros que desarrollan actividades relacionadas más a la agricultura y forestería que a la arboricultura. Es reflejo de la baja capacitación del personal técnico y operativo dedicado al cuidado de áreas verdes.

Inconvenientes: la pintura o cal empleada se lava, y diluida con las lluvias baja al subsuelo, elevando el ph del mismo -capacidad de facilitar el intercambio de minerales y hacer que éstos sean absorbidos por las raíces finas de las plantas- El valor ideal de ph oscila entre 6 y 6.5. Al elevarse este, el suelo es más alcalino; el hierro, indispensable para el desarrollo sano del árbol, es químicamente retenido y no puede ser absorbido por las raíces; Si el suelo es de por sí alcalino como pasa con muchas zonas de las ciudades, con el encalado acabamos de empeorar la situación; afectamos más a los árboles y otras plantas. El encalado lleva a que el árbol experimente la “clorosis inducida por cal”, cuyos síntomas son; amarillamiento del follaje y pérdida de la capacidad para realizar las fotosíntesis, proceso de elaborar su propio alimento. En pocas palabras, con el encalado, el árbol muere de hambre.

Los árboles son seres vivos, la mejor expresión de la naturaleza en la ciudad; merecen nuestro respeto y atención; nos brindan innumerables servicios ambientales. No pintarrajearles ni emplearles cual señal de tránsito. Son maravilla biológica; llevan más tiempo que nosotros sobre la tierra; adaptados con una corteza en su tronco y ramas suficientemente gruesa y fuerte, se mantienen interiormente frescos y protegidos. Respiran por el trono. El encalado los quema y ahoga, taponando estos poros. Las placas y enfermedades tienen muchas vías de dispersión, diferentes a trepar por el tronco. Viento y agua son sus principales vehículos de propagación. Es un engaño, pensar que con el encalado se evita que un árbol se enferme. Es estético un árbol sano, fuerte y vigoroso, con su tronco y corteza intactas, color y aspecto característicos. En las grandes ciudades con árboles bellos y espectaculares no se practica el encalado. Encalado es indicador de baja cultura en el cuidado de los árboles.

Para hacer lo debido con los árboles, más que dinero requiere coordinación y buena voluntad; hacer cosas que perduren hasta tener árboles de calidad. Se necesita personal técnico y operativo a cargo de cuidar los árboles. Sin tales ingredientes sería mejor no hacerles nada, no ayudarles. Si quienes pretendemos cuidarlos entendiéramos el lenguaje del árbol, los oiríamos decir ¡No me ayudes compa!

“El título se refiere a quienes cual veletas, se mueven en política en el sentido del aire en busca de un provecho económico. Al proveedor que por más de 6 años exhibió en la puerta exterior del despacho, el retrato gigante del exgobernador en fuga; se le encomendó al parecer el mantenimiento a vehículos del sector oficial y hasta el año pasado, el local de servicio parecía Comisaría de Policía.

En el nuevo período, contando al parecer con lazos familiares, no requirió exhibir el poster de la candidata para lograr lo mismo con otra flotilla vehicular oficial y reforzar las hostilidades de costumbre con el centro de acopio ubicado al otro extremo del sector; que podrían derivar en actos cómplices para bloquear la entrega a domicilio de recibos de cobro por consumo del vital líquido y acumular cargos, sin aclarar”.

Al menos Telmex reaccionó a la queja verbal, de que esa empresa ni instruía ni facultaba a gente de sus filiales como cycsa, para cortar ramas de árboles, bajo el pretexto de que perjudican sus líneas. En cuanto a la no entrega de sus recibos por cobro mensual del servicio, sigue culpando a sepomex”.

A propósito del viento que, junto con el agua, la tierra y el sol, son elementos base para los seres vivos; próxima la primavera; está de moda de forma improvisada y limitada, la arboricultura; arte de cuidar árboles, arbustos y enredaderas en ambientes urbanos; ciencia con más de 100 años de trabajo de investigación. En nuestras ciudades aún se desconocen los perjuicios por malas prácticas heredadas. Es común ver el encalado de troncos, heredado de la floricultura, que ayuda árboles recién plantados, injertados o podados; protege al tronco de los rayos solares; otro argumento es mejorar la visibilidad a los automovilistas, principalmente cuando son de alineación; proteger al árbol del daño de hormigas, plagas y enfermedades. El encalado, más que beneficiar perjudica al árbol. Es recurso de jardineros que desarrollan actividades relacionadas más a la agricultura y forestería que a la arboricultura. Es reflejo de la baja capacitación del personal técnico y operativo dedicado al cuidado de áreas verdes.

Inconvenientes: la pintura o cal empleada se lava, y diluida con las lluvias baja al subsuelo, elevando el ph del mismo -capacidad de facilitar el intercambio de minerales y hacer que éstos sean absorbidos por las raíces finas de las plantas- El valor ideal de ph oscila entre 6 y 6.5. Al elevarse este, el suelo es más alcalino; el hierro, indispensable para el desarrollo sano del árbol, es químicamente retenido y no puede ser absorbido por las raíces; Si el suelo es de por sí alcalino como pasa con muchas zonas de las ciudades, con el encalado acabamos de empeorar la situación; afectamos más a los árboles y otras plantas. El encalado lleva a que el árbol experimente la “clorosis inducida por cal”, cuyos síntomas son; amarillamiento del follaje y pérdida de la capacidad para realizar las fotosíntesis, proceso de elaborar su propio alimento. En pocas palabras, con el encalado, el árbol muere de hambre.

Los árboles son seres vivos, la mejor expresión de la naturaleza en la ciudad; merecen nuestro respeto y atención; nos brindan innumerables servicios ambientales. No pintarrajearles ni emplearles cual señal de tránsito. Son maravilla biológica; llevan más tiempo que nosotros sobre la tierra; adaptados con una corteza en su tronco y ramas suficientemente gruesa y fuerte, se mantienen interiormente frescos y protegidos. Respiran por el trono. El encalado los quema y ahoga, taponando estos poros. Las placas y enfermedades tienen muchas vías de dispersión, diferentes a trepar por el tronco. Viento y agua son sus principales vehículos de propagación. Es un engaño, pensar que con el encalado se evita que un árbol se enferme. Es estético un árbol sano, fuerte y vigoroso, con su tronco y corteza intactas, color y aspecto característicos. En las grandes ciudades con árboles bellos y espectaculares no se practica el encalado. Encalado es indicador de baja cultura en el cuidado de los árboles.

Para hacer lo debido con los árboles, más que dinero requiere coordinación y buena voluntad; hacer cosas que perduren hasta tener árboles de calidad. Se necesita personal técnico y operativo a cargo de cuidar los árboles. Sin tales ingredientes sería mejor no hacerles nada, no ayudarles. Si quienes pretendemos cuidarlos entendiéramos el lenguaje del árbol, los oiríamos decir ¡No me ayudes compa!

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